En una operación que empezó ya en 2001, el ejército norteamericano empezó con sus propias bases, como Fort Bragg en Carolina del Norte. En estos lugares, se trata de construir los campos de entrenamiento de forma diferente a la que se hacía. Por ejemplo, en Fort Bragg se hallan las reproducciones de pueblos y ciudades, usadas para el entrenamiento en tacticas de combate. Cada una de las reproducciones costaba unos 400.000 dólares y se construían con materiales comunes de construcción. Con el cambio, ahora se construyen usando contenedores de transporte en desuso, y cuestan un total de 25.000 dólares.
Otro de los cambios está siendo la cantidad de combustible necesario. En los inicios de la guerra en Irak, grandes convoyes partían desde Kuwait hacia los diferentes frentes, transportando básicamente combustible. A mayores convoyes, mayor escolta de soldados y mayor necesidad de atacarlos. La solución ha sido reducir el uso de combustible en el frente.
Si se puede reducir el uso de combustibles en los puestos avanzados usando por ejemplo paneles solares en lugar de grandes generadores diesel, minimizamos los convoyes susceptibles de ser atacados.
La medida toma aún más sentido cuando un estudio del mismo ejército muestra que el 85% de la energía usada en las bases del frente se destina al aire acondicionado para que los soldados puedan dormir y para refrigerar los equipos de comunicaciones.
La solución ha sido embadurnar las tiendas con una espuma que previene la perdida de energía (y aire fresco) en un 45%, y así se necesita menos energía para todos los equipamientos estén en óptimas condiciones.
Otro de los grandes consumos de combustible viene de los vehículos pesados de combate. Una de las opciones era hacer estos vehículos más ligeros reduciendo el blindaje y así el consumo, pero esto haría que fueran más vulnerables. Sin embargo, las nuevas tecnologías consiguen hacer blindajes efectivos más ligeros, así que posiblemente se vean más vehículos de combate híbridos en el futuro.
Este tipo de medidas se suman a las de hacer balas y proyectiles con materiales diferentes al plomo, para que una vez disparadas no contaminen el suelo. El nuevo paradigma de la “guerra ecológica” está al llegar…
Fuente: ENN / ecoperiodico.com




2005.