La única científica aragonesa que participó en el equipo del Premio Nobel de la Paz por su trabajo sobre el cambio climático participa en El Faro en un encuentro sobre cómo hacer compatible la defensa de los ecosistemas y el desarrollo, dos polos opuestos pero necesariamente unidos.
Al Gore y su Verdad Incómoda y el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), dirigido por el científico hindú Rajendra Pachauri, fueron galardonados con el último premio Nobel de la Paz. La única científica aragonesa que formó parte de ese panel fue Cristina Tirado, doctora en Veterinaria y colaboradora de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Cristina Tirado ha participado en la elaboración del informe sobre Vulnerabilidad y Adaptación desde la oficina de Roma de la OMS. En ese estudio se evalúa el impacto que el cambio climático tendrá sobre el medio ambiente y las primeras consecuencias para la salud, la seguridad alimentaria, la inundación de terrenos habitados o la disponibilidad y la salud del agua.
En El Faro participa en la Semana de los Ecosistemas Acuáticos, donde expondrá cómo hacer compatible la defensa de los ecosistemas y el desarrollo, dos polos que no sólo son opuestos sino que, necesariamente, deben ir unidos.
Cristina ha comenzado su intervención en El Faro mostrando su sorpresa respecto a que este espacio sea “el único edificio bioclimático de la Expo. Es muy lamentable, porque cuando se tiene una Expo donde se pasa el mensaje de que el agua es para todos, lo menos que se podría haber hecho es utilizar unas técnicas conocidas y disponibles para levantar edificios energéticamente eficientes y que no dejen una huella de carbono. Esto ha sido identificado por el IPCC como una de las medidas claves para mitigar los impactos del cambio climático”.
Tirado ha resaltado la labor de Bird Life, quien participará en esta Semana de los Ecosistemas Acuáticos, y ha explicado que “siempre ha hecho un trabajo de defender el ecosistema. Los que ganamos con esto es que aumentamos la biodiversidad y, de este modo, garantizamos recursos como la pesca, una de las fuentes de proteínas principales en los países en vías de desarrollo”.
Todos estos factores han sido tenidos en cuenta en los capítulos de salud y seguridad alimentaria del último informe del IPCC, en el que se analizaron los efectos directos e indirectos en la salud, en la seguridad alimentaria y en el abastecimiento de agua.
“Los efectos directos en la salud son los debidos a los eventos meteorológicos extremos”, ha explicado Cristina Tirado. Y es que tras la ola de calor que dejó en Europa 40.000 muertes, después de que Katrina dejara “en el país más rico del mundo” casi 2.000 muertes y de que un ciclón de la misma magnitud llegara a Burma y propiciara 200.000 muertes, “las diferencias son evidentes. El mismo evento en diferentes países y la preparación de los más pobres deja mucho que desear. Estos países pobres van a ser los más afectados por los cambios y variabilidad relacionada al clima”, ha aseverado.
En cuanto a los efectos indirectos, Tirado ha argumentado que habrá un aumento de las enfermedades infecciosas. Actualmente, en los países en vías de desarrollo, existe una mortalidad de dos millones de personas por diarreas asociadas a la falta de higiene y agua potable. “El 70% de estas muertes corresponde a niños menores de cinco años. Con el aumento de la temperatura en solamente un grado, se incrementará de 7 a un 8% las incidencias de casos diarreicos en países en vías de desarrollo”, ha indicado la científica zaragozana.
Efectos en la nutrición
El impacto más fuerte en la salud no es debido a estas enfermedades, sino que será en la nutrición humana. “El mundo se va a quedar sin alimentos y los problemas de malnutrición van a afectar al crecimiento de los niños; va a ser algo gigantesco y no sabemos cómo nos vamos a adaptar”.
En 2003 se estableció que 820 millones de personas mueren de hambre en el mundo y alrededor de 1.000 millones no tienen agua potable. “Las estimaciones para el 2080 afirman que de 200 a 300 millones de personas más van a pasar hambre y que de 1.000 a 3.000 millones más pasarán sed”, ha afirmado la científica.
Esto va a ser realmente dramático en países muy pobres como en el Subsáhara, en África, ya que no se pueden adaptar. “No se podrán adaptar porque sus ecosistemas están degradados, no tienen recursos naturales, no tienen alimentos, no tienen agua… Si en el mundo hay 33 millones afectados por el sida, un 70% está agrupado en el Subsáhara africano”. Estas personas no pueden trabajar en el campo, dejan viudas a quienes les quitan las tierras. “Se trata de un problema de hambre y de género”, ha indicado. “Esto conlleva conflictos violentos y la adaptación va a ser compleja si no hay un paquete de políticas sociales que puedan ayudar”.
Por otro lado, existen otras regiones en el mundo en las que, si en África el problema es que falta agua, “habrá otras en Asia que tendrán demasiada agua. El agua será un problema por exceso y por defecto”, ha añadido.
“Lo que estamos viendo es que el cambio climático está afectando a los más pobres, a las sociedades tradicionales, a las comunidades pastoriles, a pescadores artesanales, a los pastores nómadas y, sobre todo, es muy importante ver cómo está afectando a los recursos de las poblaciones indígenas”, ha subrayado Tirado.
De aquí a 2020 Naciones Unidas calcula que habrá hasta 50 millones de refugiados ambientales. “¿Y dónde los vamos ha meter?”, se ha preguntado la científica, “porque son 50 millones de personas que carecen de todo, no han tenido vacunas básicas, no han recibido educación, están mentalmente trastornadas porque han vivido de guerra en guerra. Para ellos es muy fácil pasar a otro país y crear conflicto bélico. No tienen identidad ni ningún recurso”.
“¿Qué podemos hacer? Adaptarnos o morir”, ha sentenciado. “En el IPCC se ha propuesto un paquete sólido de adaptación, de mitigación, de investigación y desarrollo que puedan contribuir que se adapten al cambio climático”.
“Así –ha continuado- existen medidas de adaptación a la salud, como introducir los riesgos adicionales del cambio climático dentro de planes de salud: aumentar y mejorar los servicios de vigilancia, servicios de preparación, emergencias y respuesta”.
Estrategias de mejora
Lo más complejo son las medidas de adaptación para la seguridad alimentaria, que son de dos tipos: primarias o autónomas y secundarias y planificadas. “Las de mitigación se dan por perdidas”, añade.
Las primarias “son unas estrategias de mejora de producción agrícola, pesquera, etc. En los países de Sudáfrica son recomendaciones para cultivar cultivos más densos energéticamente pero que conlleven menos mano de obra, ya que las poblaciones que las tiene que trabajar están afectadas por el sida o las viudas que tendrán que ir a trabajar al campo.” También podrían consistir en repoblar el manglar, unos bosques de las zonas tropicales situados a lo largo de las costas de los países del sur, “donde pegan todos los huracanes. Uno de los puntos que quiero desarrollar esta semana es la idea de repoblar estos bosques, que se llaman bioescudos, porque podrían reducir el impacto de ciclones o tsunamis”.
“Estamos mirando un poco más allá. En la conferencia ministerial de FAO propusimos que, si se integraban las estrategias y políticas de adaptación y de mitigación dentro de planes de desarrollo sostenible y, esto dentro de unas políticas a favor de los pobres, se reduciría la vulnerabilidad a la seguridad alimentaria y a las enfermedades”.
“La idea novedosa consistió en pedir que pusieran los derechos humanos y los Objetivos del Milenio en cuanto a reducción de pobreza en el centro de las estrategias de adaptación y mitigación al impacto del cambio climático, de manera que se integrasen en las políticas de desarrollo sostenible”.
Mensaje que llega
Tirado ha asegurado que el mensaje sobre el cambio climático está calando mucho en Europa, “en Estados Unidos no tanto. La gente tiene más cuidado con el consumo que hace. Se han enterado. Cualquier cosa que hagamos aquí, buena o mala, es contribución para esos países”.
“En Europa se están tomando medidas por parte de los poderes gubernamentales, están cambiado las políticas basadas en los impactos del cambio climático. En Estados Unidos no se está haciendo nada. Si sale elegido Obama esto cambiará totalmente. Hay gente que tiene cuidado; se compran coches más eficientes, usan paneles solares en sus casas, utilizan materiales ecológicos… son gente concienciada pero son excepciones. Pienso que esto puede cambiar con un cambio político. Va a ser muy refrescante lo que va a pasar en Estados Unidos”, ha concluido.
fuente: isabel ara lópez - aragondigital.es

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