¿Qué pasa con la energía eólica en España?

¿Qué pasa con la energía eólica en España?

Las buenas cifras que tiene históricamente la energía eólica en nuestro país, han demostrado con creces su capacidad para servir como alternativa sostenible y eficaz a las energías tradicionales, entre las que destacan la del carbón y la nuclear, ambas muy perjudiciales medioambientalmente, además de resultar caras y poco sostenibles, en comparación con las renovables.

Pero mientras el mundo y especialmente la UE apuntan hacia las renovables, el gobierno de España ha creado un Reforma Energética y un RD del Autoconsumo que evidentemente frenan el impulso que debería darse a este tipo de energías.

¿De dónde procede la Energía Eólica?

La energía eólica es una consecuencia directa de la energía cinética que va acumulando el viento y que a su vez se origina en la energía solar. El calor del Sol genera una serie de diferencias en la temperatura que da lugar a la formación de los vientos.

“A pesar de que el aumento de potencia en España el pasado año fue nulo (0 MW), la energía eólica continua siendo la tercera fuente de generación eléctrica del país. De hecho estamos quintos en el ranquin mundial de potencia eólica instalada, detrás de China, EEUU, Alemania y la India.”

Este recurso se aprovecha mediante los aerogeneradores que giran sus aspas y turbinas y dan lugar a la transformación de la energía del viento en electricidad. Este tipo de energía puede emplearse potencialmente en cualquier parte del mundo, ya que es inagotable, dura 24 horas, todos los días el año y es limpia.

La velocidad óptima del viento para aprovechar la energía eólica oscila entre los 10 y los 90 Km/h, aunque también depende del tipo de aerogenerador instalado.

La respuesta del viento

El modelo energético actual de nuestro país tiene una base que resulta multidisciplinar, de la cual la eólica supone un 11 %  del total de energía producida. En España este tipo de energía ha alcanzado teóricamente una capacidad superior a la que producen la totalidad de sus centrales nucleares.

El número de instalaciones creció durante años de forma continuada, teniendo por finalidad la de obtener un flujo sostenible y constante que les permitiera a los parques eólicos alcanzar una regularidad en la producción eléctrica, que los hiciera competitivos con las demás fuentes.

Pero este crecimiento se paró abruptamente en 2015, aun a sabiendas de las enormes ventajas que tienen los parques eólicos como es el aprovechamiento de las zonas áridas, el ahorro en combustibles fósiles y de agua y la coexistencia con explotaciones ganaderas y/o agrarias.

Los números hablan

La energía eólica es sin dudas la más barata de España. De los 396 parques eólicos que se colocaron antes de 2004 y que constituyen el 37% de la potencia eólica total instalada, ninguno de ellos recibe incentivos tras la puesta en vigencia de la Reforma Energética, a pesar de que generan 18,7 TWh de electricidad, lo que representa el 7,6 % de la electricidad consumida en nuestro país.

La energía eólica sufrido un claro “frenazo” en su desarrollo situándose en el tercer puesto del segmento por detrás de la nuclear y del carbón, cuando en 2013 alcanzó a ser la primera tecnología de dicho sistema y la segunda en 2014.

Si no hubiese existido opción de la energía eólica, el precio medio anual en el mercado eléctrico hubiera alcanzado los 62,26 € por MWh, con lo cual el incremento habría sido del 23,8 %. Esto indica que la totalidad de la demanda peninsular de energía, que llegó a ser de 246 TWh en 2015, le habría costado al consumidor más de 2.900 millones de euros adicionales.

A pesar de todo, la eólica fue para los españoles la fuente más barata de generación de energía en el transcurso del año 2015, contando todas las fuentes a las que se recurre para satisfacer la demanda energética anual.

Según los datos de las liquidaciones proporcionados por REE, el operador del sistema y que también incluyen las penalizaciones correspondientes a los desvíos, la eólica fue la única que costó de media en el año, menos de cincuenta euros por MWh por lo que al consumidor le salió más barata que la que provino del resto de tecnologías.

 

¿Cómo se plantea el futuro de la energía eólica?

La incertidumbre que se ha instalado tras las elecciones generales del 20 D, también afecta a este sector y a su futuro, ya que las propuestas que han realizado los distintos partidos son muy variadas y el desarrollo de este tipo de fuente no figura como pilar en ninguno de los futuros pactos que se vislumbran.

Sin lugar a dudas hace falta que soplen buenos vientos, nunca mejor dicho, para que el 2016 sea un año de recuperación, desarrollo y fomento de este tipo de energía, lo cual redundará en beneficio del bolsillo de todos los españoles, de la economía del país y del cuidado del Medio Ambiente.

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