Novedades y sorpresas sobre las aves del Paleolítico medio

Novedades y sorpresas sobre las aves del Paleolítico medio

Un estudio recientemente publicado en la revista Archaeological and Anthropological Sciences, liderado por la Universitat Rovira i Virgili-IPHES, en el que ha participado Ruth Blasco, especialista en Tafonomía del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), revela la significativa presencia de carnívoros actuando sobre el conjunto de aves en el yacimiento de la Grotte des Barasses II, en Ardèche, Francia, durante el Paleolítico medio.

Los resultados del estudio, en el que también han participado miembros de diferentes instituciones francesas, como la Université Paul-Valéry, el Muséum National d’Histoire Naturelle y el CNRS, apuntan a que las ocupaciones humanas en este yacimiento se desarrollaron de forma esporádica y centradas exclusivamente en animales de talla mayor, y que las aves fueron aportadas por diversas especies de carnívoros, desde zorros, gatos monteses y mustélidos, hasta rapaces nocturnas como el búho real.

Varios estudios han demostrado evidencias directas del consumo de aves en Europa por homínidos anteriores a los anatómicamente modernos, sin embargo en otros se apoya la hipótesis no antrópica para el origen de estas acumulaciones aviares.

“Esta circunstancia ha desembocado en un apasionante debate que trata de determinar qué elementos o factores causaron la explotación humana de las aves en unos yacimientos y no en otros en momentos previos a la llegada de Homo sapiens”, señala Ruth Blasco.

Es precisamente en este debate donde se enmarca el estudio tafonómico de la Grotte des Barasses II. Los huesos de aves presentan en su mayoría evidencias de digestión, fragmentación y mordeduras. Tan solo en un caso se ha identificado cremación que podría relacionarse con la acción humana; sin embargo, la excepcionalidad de esta alteración dentro del conjunto aviar apunta más bien a posibles acciones no intencionales o procesos post-deposiciones que a una acción de origen antrópico.

Varios estudios han demostrado evidencias directas del consumo de aves en Europa por homínidos anteriores a los anatómicamente modernos, sin embargo en otros se apoya la hipótesis no antrópica para el origen de estas acumulaciones aviares.

Los estudios tafonómicos en conjuntos de aves han demostrado aportar información significativa sobre los procesos de formación de los yacimientos arqueológicos, así como de los predadores que visitaron las cuevas o abrigos a lo largo del Pleistoceno.

“De hecho, la presencia de aves procesadas antrópicamente en momentos previos a los 30.000 años se ha considerado un factor clave para explorar la evolución de la dieta humana”, declara Ruth Blasco.

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