¿Conoces a SunFields?

¿Conoces a SunFields?

Sunfields es un proveedor de equipos fotovoltaicos desde el año 2007, ha cubierto el suministro de proyectos solares en casi todo los continentes, lo que le ha aportado una extensa experiencia en la evaluación de calidad de los productos que trabajan.

Seguir leyendo
publicidad kit media
  1. Portada
  2. >
  3. Naturaleza

Un equipo de la Estación Biológica de Doñana logra reintroducir aves rapaces con un método 'low cost'

Apunta Miguel Ferrer, autor principal del estudio, que en el año 2001 sólo se encontraban diez parejas de águilas imperiales ibéricas en el entorno de Sierra Morena, cantidad que para el año 2015 ya había aumentado a 91 parejas, lo que representa un incremento de 810 por ciento. Similar situación se observó con el quebrantahuesos en el pirineo aragonés, que pasó de 15 territorios ocupados en 1988 a 67 en el 2017, lo que representa un aumento del 347 por ciento.
Enviado por:



Fecha de publicació: 05/12/2017, 12:40 h | (135) veces leída
Un equipo de investigadores de la Estación Biológica de Doñana (EBD), instituto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Sevilla, ha confirmado que la alimentación suplementaria incrementa de forma notable el nacimiento de nuevos pollos de aves rapaces. Este superávit de ejemplares jóvenes puede extraerse luego para su liberación en proyectos de reintroducción de dichas especies, costando incluso cinco veces menos al año que otros métodos conocidos como la cría en cautividad.
La investigación ha aparecido recientemente en el Journal of Applied Ecology, según informa el CSIC en una nota. A grandes rasgos, la alimentación suplementaria consiste en la colocación intencionada por parte de los investigadores de una cantidad extra de alimento en sitios cercanos a los nidos de las aves rapaces. Para el estudio, los investigadores abordaron las estadísticas en torno a dos especies con las que se han llevado a cabo proyectos de alimentación suplementaria, el águila imperial ibérica (aquila adalberti) y el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus).
Apunta Miguel Ferrer, autor principal del estudio, que en el año 2001 sólo se encontraban diez parejas de águilas imperiales ibéricas en el entorno de Sierra Morena, cantidad que para el año 2015 ya había aumentado a 91 parejas, lo que representa un incremento de 810 por ciento. Similar situación se observó con el quebrantahuesos en el pirineo aragonés, que pasó de 15 territorios ocupados en 1988 a 67 en el 2017, lo que representa un aumento del 347 por ciento.
Para el estudio se analizaron los promedios anuales de los presupuestos de diversos proyectos de cría en cautividad tanto de águila imperial ibérica como del quebrantahuesos, desarrollados por entidades españolas como la Fundación Migres y la Fundación Gypaetus, en comparación con los promedios anuales de proyectos de alimentación suplementaria llevados a cabo, por una parte, por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía y por otra parte, por la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos. Mientras que en promedio los proyectos de alimentación suplementaria costaron 78.000 euros al año, por el contrario los proyectos de cría en cautividad representaron 390.500 anuales, cinco veces más.
Además de la diferencia económica, explica Ferrer que la cría en cautividad requiere un mayor número de años que la alimentación suplementaria para la obtención de nuevos pollos, ya que los programas en centros suelen comenzar con individuos jóvenes que pueden tardar hasta diez años en llegar a la madurez sexual reproductora. En cambio, con la alimentación suplementaria se aporta desde el inicio comida extra a parejas ya maduras. Por todo ello, "cada joven liberado procedente de cría en cautividad nos cuesta 146.805 euros, mientras que con alimentación suplementaria cada joven cuesta 10.680 euros", puntualiza Ferrer.
EL ALIMENTO NECESARIO EN EL TERRITORIO ADECUADO
Este tipo de especies de aves rapaces con un largo período de vida, como es el caso del águila imperial ibérica y del quebrantahuesos, son especialmente territoriales. A medida que la densidad de las poblaciones aumenta, los territorios mejores están ocupados y las últimas parejas en incorporarse lo tienen que hacer en territorios de peor calidad; son justamente estas últimas parejas, que tienen más dificultades para obtener presas, las que mayores beneficios consiguen con una aportación extraordinaria de alimentos, y por lo tanto las que pueden poner huevos adicionales.
En ese sentido, enfatiza Ferrer que el éxito de estos programas radica no sólo en el aporte de un suplemento de alimento, sino también en disponerlo en el sitio donde resulta necesario, ya que de poco sirve, a efectos reproductivos, ofrecer comida extra a aquellos ejemplares que, de forma natural, ya están suficientemente alimentados. Apuntan además los investigadores que a pesar de este estudio se ha llevado a cabo con águilas imperiales y quebrantahuesos también el método es susceptible de ser aplicado con otras especies, no sólo de aves rapaces.
Se concluye que en aquellos casos en los que las poblaciones salvajes de una determinada especie son muy pequeñas, o incluso ya inexistentes, resulta imposible optar por la extracción de huevos de los nidos para los programas de reintroducción, quedando como única opción posible la cría en cautividad. No obstante, en otros casos, en los que sí se podría utilizar los huevos sobrantes de nidos salvajes, la importante diferencia económica entre la cría en cautividad y la alimentación suplementaria se convierte en un importante argumento de peso que no se puede soslayar en la metodología del proyecto.

Un equipo de investigadores de la Estación Biológica de Doñana (EBD), instituto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Sevilla, ha confirmado que la alimentación suplementaria incrementa de forma notable el nacimiento de nuevos pollos de aves rapaces. Este superávit de ejemplares jóvenes puede extraerse luego para su liberación en proyectos de reintroducción de dichas especies, costando incluso cinco veces menos al año que otros métodos conocidos como la cría en cautividad.

La investigación ha aparecido recientemente en el Journal of Applied Ecology, según informa el CSIC en una nota. A grandes rasgos, la alimentación suplementaria consiste en la colocación intencionada por parte de los investigadores de una cantidad extra de alimento en sitios cercanos a los nidos de las aves rapaces. Para el estudio, los investigadores abordaron las estadísticas en torno a dos especies con las que se han llevado a cabo proyectos de alimentación suplementaria, el águila imperial ibérica (aquila adalberti) y el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus).

Apunta Miguel Ferrer, autor principal del estudio, que en el año 2001 sólo se encontraban diez parejas de águilas imperiales ibéricas en el entorno de Sierra Morena, cantidad que para el año 2015 ya había aumentado a 91 parejas, lo que representa un incremento de 810 por ciento. Similar situación se observó con el quebrantahuesos en el pirineo aragonés, que pasó de 15 territorios ocupados en 1988 a 67 en el 2017, lo que representa un aumento del 347 por ciento.

Para el estudio se analizaron los promedios anuales de los presupuestos de diversos proyectos de cría en cautividad tanto de águila imperial ibérica como del quebrantahuesos, desarrollados por entidades españolas como la Fundación Migres y la Fundación Gypaetus, en comparación con los promedios anuales de proyectos de alimentación suplementaria llevados a cabo, por una parte, por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía y por otra parte, por la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos. Mientras que en promedio los proyectos de alimentación suplementaria costaron 78.000 euros al año, por el contrario los proyectos de cría en cautividad representaron 390.500 anuales, cinco veces más.

Además de la diferencia económica, explica Ferrer que la cría en cautividad requiere un mayor número de años que la alimentación suplementaria para la obtención de nuevos pollos, ya que los programas en centros suelen comenzar con individuos jóvenes que pueden tardar hasta diez años en llegar a la madurez sexual reproductora. En cambio, con la alimentación suplementaria se aporta desde el inicio comida extra a parejas ya maduras. Por todo ello, "cada joven liberado procedente de cría en cautividad nos cuesta 146.805 euros, mientras que con alimentación suplementaria cada joven cuesta 10.680 euros", puntualiza Ferrer.

EL ALIMENTO NECESARIO EN EL TERRITORIO ADECUADO

Este tipo de especies de aves rapaces con un largo período de vida, como es el caso del águila imperial ibérica y del quebrantahuesos, son especialmente territoriales. A medida que la densidad de las poblaciones aumenta, los territorios mejores están ocupados y las últimas parejas en incorporarse lo tienen que hacer en territorios de peor calidad; son justamente estas últimas parejas, que tienen más dificultades para obtener presas, las que mayores beneficios consiguen con una aportación extraordinaria de alimentos, y por lo tanto las que pueden poner huevos adicionales.

En ese sentido, enfatiza Ferrer que el éxito de estos programas radica no sólo en el aporte de un suplemento de alimento, sino también en disponerlo en el sitio donde resulta necesario, ya que de poco sirve, a efectos reproductivos, ofrecer comida extra a aquellos ejemplares que, de forma natural, ya están suficientemente alimentados. Apuntan además los investigadores que a pesar de este estudio se ha llevado a cabo con águilas imperiales y quebrantahuesos también el método es susceptible de ser aplicado con otras especies, no sólo de aves rapaces.

Se concluye que en aquellos casos en los que las poblaciones salvajes de una determinada especie son muy pequeñas, o incluso ya inexistentes, resulta imposible optar por la extracción de huevos de los nidos para los programas de reintroducción, quedando como única opción posible la cría en cautividad. No obstante, en otros casos, en los que sí se podría utilizar los huevos sobrantes de nidos salvajes, la importante diferencia económica entre la cría en cautividad y la alimentación suplementaria se convierte en un importante argumento de peso que no se puede soslayar en la metodología del proyecto.

ep





También te puede interesar:

Los cazadores ahora dicen que quieren salvar la perdiz roja y promover en la Unión Europea la gestión del lobo

Los cazadores ahora dicen que quieren salvar la perdiz roja y promover en la Unión Europea la gestión del lobo
La Asamblea General de la Oficina Nacional de la Caza, la Conservación y el Desarrollo Rural (ONC) ha acordado por unanimidad nombrar a Juan Antonio Sarasketa presidente de honor y ha anunciado que durante 2018 trabajará "intensamente" para salvar la perdiz roja y promover en la Unión Europea la gestión del lobo. Sarasketa fue presidente de la ONC desde 2008 a 2017 y actualmente presidente la Asociación para...

Seguir leyendo

Redefiniendo el futuro del Zoo de Barcelona

Redefiniendo el futuro del Zoo de Barcelona
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha presentado este miércoles la 23 Audiencia Pública, en la que ha encargado a 1.341 niños y niñas de 34 centros educativos definir el futuro del Zoo de la ciudad. En el acto de presentación de la Audiencia Pública en el Zoo, Colau ha presentado el programa 'El Zoo que queremos', que tiene como objetivo que los niños trabajen durante el curso 2017-2018 en propuestas para...

Seguir leyendo

No te pierdas estos videos:

Centraremos nuestra campaña electoral para el 21D en la visibilización de esta emergencia ambiental, que es la más grave que sufrimos ahora...

BioCultura 2018
257 visitas

Con esta campaña “queremos ilustrar el hecho de que el sector ‘bio’ se encuentra en un momento de gran expansión. Es un buen...

Envie su Comentario
SU NOMBRE:
SU E-MAIL:
SU COMENTARIO:
Especial residuos y reciclaje 2017/2018
COPYRIGHT © Grupo ECOticias SL TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS