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Jueves, 24 de Mayo de 2012
Para completar un reportaje sobre la contaminación por purines que sufre buena parte de nuestro territorio, hemos pasado una semana en Osona, una de las comarcas más afectadas del país, recorriendo explotaciones ganaderas de porcino, fuentes clausuradas, plantas de tratamiento y de valorización, rieras y arroyos contaminados, campos de cultivo saturados de "jugo" (que es como llaman allá arriba al purín).
Hemos hablado con los amigos del Grupo de Defensa del Ter, con gente que ha sufrido enfermedades graves asociadas al consumo de agua con exceso de nitratos, con vecinos indignados por el mal olor y la pérdida de calidad ambiental que vienen padeciendo desde hace años, con médicos que no han querido hablar a la cámara, con técnicos de la ACA, con representantes del sector del porcino, con ganaderos responsables y otros no tanto.
Buena parte de las conversaciones, sobre todo cuando se trató de poner nombres y apellidos a los protagonistas, han sido off the record por lo que no las hemos podido incorporar en el reportaje ni las puedo comentar tampoco aquí. Pero os aseguro que escuchar y descubrir lo que hemos descubierto en esa maravillosa comarca, una de las que más quiero del país, nos ha dejado a todo el equipo sumidos en una profunda reflexión. Una meditada reflexión respecto lo que esta pasando con este grave, gravísimo problema ambiental al que, desde hace tiempo, parece que le han caído mil toneladas de silencio encima "por el bien de todos".
Indignación, rabia, miedo, incertidumbre, impotencia, decepción y tristeza: una profunda e insondable tristeza acumulada en el fondo del alma. Esta es la mezcla de sentimientos que hemos captado en la gente que sufre el problema de la contaminación por purines. Eso y una reflexión común que resume los hechos: para llenarse el bolsillo con cuatro reales, algunos no han dudado en pudrirnos la tierra, el agua, los paisajes y con ello nuestro futuro y el de las próximas generaciones. Y todo ello ante la displicencia, la incompetencia o la falta de coraje de las administraciones. No hay derecho; no hay derecho.
Supongo que todos conocéis la situación, porque viene de lejos. En Cataluña estamos engordando 10 millones de cerdos de los que se exportan 8 millones. Es decir, exportamos un 80% de los lechones que engordamos con piensos sobrecargados de sustancias químicas. Ahora bien, sus purines se quedan aquí, pudriéndonos los campos, los acuíferos e incluso el aire que respiramos, porque la mayor parte de estos purines se vierten de manera ilegal en el entorno.
Sin embargo estamos hablando de una cuestión de salud pública. Y es que el consumo de agua contaminada por un exceso de nitratos reduce la presencia de oxígeno en la sangre, lo que puede derivar en afecciones graves, especialmente en los bebés.
De hecho, algunos informes médicos, como el llevado a cabo por médicos del Hospital de Sant Pau con la Universidad Autónoma de Barcelona o por los especialistas del Hospital General de Vic en colaboración con técnicos del Grupo de Defensa del Ter, alertan sobre el riesgo que supone el consumo de aguas contaminadas por nitratos de los purines, vinculándolo con enfermedades muy graves, como ciertos tipos de cáncer o el llamado mal azul en los bebés. Y es que, mientras la organización mundial de la salud establece el límite de nitratos por litro de agua en 50 miligramos, en Osona muchas fuentes superan los 450.
Las preguntas que nos podemos hacer son muchas, pero a mí durante estos días sólo se me viene una en la cabeza: ¿cómo es posible que no se haya producido una revuelta? ¿Cómo es que estamos soportando, ya no estoicamente sino incluso con un cierto punto de masoquismo, este ataque a nuestras raíces, nuestro futuro, al País, así, con mayúsculas, que es nuestra tierra, nuestras aguas, el aire que respiramos, nuestros paisajes?
¿Cómo es que nos hemos dejado llevar hasta aquí dejando enriquecerse a cuatro gángsters con nombre y apellido, gente muy conocida que todo el mundo allá arriba señala con el dedo, eso sí, siempre off the record por favor, no quiero tener problemas. ¿Qué tipo de omertà se ha instalado en el territorio respecto a este tema?
Por cierto, mientras volvíamos de grabar, un aviso en mi ordenador me informó que los agentes rurales habían detectado un nuevo vertido ilegal de purines en una riera de la comarca procedente de una explotación ganadera de la zona. Y es que el problema sigue, y seguirá hasta que aquí no se cuadre a nadie y el peso de la ley recaiga en masa, a la vez y sin contemplaciones de ningún tipo contra todos, y cuando digo todos digo todos: incluidos los nombres que el respeto escrupuloso del off the record y a las normas de conducta de mi oficio me obliga a mantener en el anonimato. Estamos hablando de la salud de las personas, de la tierra, del agua, los paisajes. Estamos hablando de la gente que nos esta pudriendo el futuro. Y les estamos dejando que les salga gratis.
Sostenible.cat - José Luis Gallego - Periodista y comunicador - www.ecogallego.com