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Jueves, 23 de Febrero de 2012
No es nada fácil, pero se puede conseguir reducir significativamente el uso de plástico doméstico, así como el uso de derivados del petróleo. Ahora bien, intentarlo supone un buen esfuerzo de tiempo, algunas incomodidades y, a menudo, un bolsillo lleno. Es un ejercicio de autocontrol ambiental que seguramente tiene más utilidad educativa y sensibilizadora que no práctica y, además, permite tomar conciencia de nuestra dependencia del crudo ahora que todavía tenemos muchas imágenes del Golfo de México en la retina.
Una vez una persona muy creyente me dijo que, para demostrarse a sí misma su fuerza de voluntad, había decidido dejar de comer chocolate. No fumaba, ni bebía, ni estaba enferma, así que había buscado algo que le supusiera un sacrificio importante. Quedé tan estupefacta por lo absurdo del reto que a menudo pienso en aquella chica y tengo tentaciones de contactar para saber cómo le va. Ser ambientalmente responsable en las acciones cotidianas es una hazaña casi tan religiosa como la del ejemplo anterior.
Para comprobarlo, podemos proponernos un ejercicio menos radical que dejar el chocolate, pero mucho más complicado a nivel logístico. Si tratamos de pasar, aunque sea sólo una semana, limitando al máximo el uso de plástico y derivados del petróleo veremos hasta qué punto lo tenemos difícil. Para acotar los límites del experimento imaginamos que lo restringimos al ámbito doméstico. Pues bien, aquí van 10 trucos básicos para sobrevivir:
-1. El primer susto viene al supermercado. Comprobamos una lista de la compra al azar que contiene 23 productos. Todos tienen envoltorios con plástico excepto tres: cerveza, mostaza, tequila. El primer consejo es, pues, no comprar en el supermercado. Hay que ir al comercio local o los mercados.
-2. El segundo consejo que se deriva necesariamente del primero es: llevar siempre un capazo en el maletero del coche o una bolsa de tela plegada en el fondo de la bolsa de mano.
-3. Las compras se harán a granel, aprovechando envases de vidrio o fiambreras que habrá que lavar y reutilizar.
-4. Es mejor elegir siempre desayunos o meriendas que lleven envoltura natural, como el plátano, la manzana o similar. O bien recurrir a tejidos naturales o papeles para poner el bocadillo.
-5. No se debe llevar botellita de agua sino una buena cantimplora que se puede ir rellenando e incluso mantiene el contenido más fresco.
-6. Para escribir utilizamos una pluma, o hagámoslo directamente a la PDA o smartphone
-7. Si vamos de rebajas, elegiremos tejidos naturales como el algodón, el lino, la piel. No deberían ir teñidos.
-8. En la cosmética, nos aplicaremos aceites naturales hidratantes y perfumes esenciales, evitando todo jabón o producto que contenga derivados del petróleo.
-9. En la cocina, cazuelas de barro, hierro o aluminio para guisar o freír. En el horno, vidrio, evitando siempre los antiadherentes y siliconas.
-10. Por último, no iremos al médico ni tomaremos ningún medicamento durante la semana del experimento.
Los hábitos anteriores son buenos y no es descabellado mantenerlos (si no todos, algunos). Pero hay que reservar tiempo, dinero y constancia. Seguramente por eso se está haciendo popular entre algunas corrientes ambientalistas el concepto de "Carbon Offsetting" o compensación de CO2. Consiste, sobre todo, en compensar las emisiones propias, es decir, ya perpetradas, haciendo donativos a proyectos de reforestación o de otro tipo que tengan un impacto positivo sobre la reducción global de emisiones de CO2. De esta manera, podemos conservar nuestras cómodas rutinas de funcionamiento sin remordimientos. Si un día creemos que el abuso ha sido importante, pues nada, hacemos una transferencia a "Amigos de los Árboles" y ya tenemos unos días más de margen.
Joana Diaz - Periodista - Sostenible.cat