¿Conoces a SunFields?

¿Conoces a SunFields?

Sunfields es un proveedor de equipos fotovoltaicos desde el año 2007, ha cubierto el suministro de proyectos solares en casi todo los continentes, lo que le ha aportado una extensa experiencia en la evaluación de calidad de los productos que trabajan.

Seguir leyendo
publicidad kit media
  1. Portada
  2. >
  3. Sostenibilidad

De cómo Madrid pasó a ser una ciudad con bicicletas

Quiénes empezamos hace 20 años aprendimos a movernos en un territorio hostil que reclamábamos como propio y en igualdad de condiciones que los coches. Nos sobraban los argumentos de peso para hacerlo, tales como los beneficios ambientales y sociales que impulsábamos frente a una movilidad sucia, agresiva y motorizada.
Enviado por:



Fecha de publicació: 10/11/2017, 09:07 h | (85) veces leída
Han pasado casi 20 años desde entonces y el paisaje urbano de Madrid ha cambiado mucho: las personas que vamos en bicicleta no somos ya ni pocas ni alocadas. Todo lo contrario, a base de pedaladas hemos sabido hacernos respetar, hemos ido ganando protagonismo, atrayendo a nuevas personas y los conductores ya no nos dicen eso de: “¡Vete al campo!” o “¡Las bicis no pueden circular por las calles!” Queda mucho por recorrer, sin duda, pero las bicicletas han conseguido formar parte de las calles de Madrid, y no solo eso, sino que se han convertido en una de las principales apuestas para limpiar los cielos de nuestra ciudad.
Quiénes empezamos hace 20 años aprendimos a movernos en un territorio hostil que reclamábamos como propio y en igualdad de condiciones que los coches. Nos sobraban los argumentos de peso para hacerlo, tales como los beneficios ambientales y sociales que impulsábamos frente a una movilidad sucia, agresiva y motorizada. En aquellos años las pocas personas que nos aventurábamos a utilizar la bicicleta lo hacíamos principalmente por motivos políticos, de transformación de la movilidad urbana, de disputarle al coche la hegemonía de nuestras calles. Montarse en la bicicleta era en sí mismo una acción, un acto de rebeldía por lograr una mejor ciudad, un mundo mejor. Pedaleábamos contra el cambio climático, contra la invasión de nuestras calles por coches vacíos de pasajeros, contra los atascos, el ruido, el estrés, las prisas, la agresividad y la contaminación.
El panorama desde entonces ha cambiado mucho, y los ciclistas de entonces nos sentimos orgullosos de haber sido los pioneros del cambio que vemos cristalizarse ahora en Madrid, y al que previamente ya habían llegado antes tantas otras ciudades. Un cambio logrado sin ningún apoyo público a la bicicleta hasta apenas unos pocos años, y que se logró a través de nuestro día a día recorriendo la ciudad, de bicicríticas, bicifestaciones, de colectivos y marchas ciclistas. Un movimiento personal y colectivo, cotidiano y organizado, versátil, permeable y transgresor, que fue atrayendo a cada vez más personas, haciendo masa crítica y forzando que el ayuntamiento no se pudiera seguir mirando hacia otro lado: BiciMad, o la actual red ciclista que impulsa el Ayuntamiento son los resultados de esos aislados y alocados ciclistas cuyos argumentos fueron calando en los corazones y mentes de otras personas que se sumaron al movimiento o que simplemente nos apoyaron.
Aventurarse en aquellos años a circular en bicicleta en Madrid era parte de un proceso personal, que en cierto modo sigue siendo válido: aprender a circular por la ciudad en bicicleta requiere de aprendizaje, de ir perdiendo el miedo y disfrutar de las ventajas y disfrute que conlleva, tales como una mayor velocidad de desplazamiento, autonomía, realización de ejercicio físico o una forma de conocer mejor nuestra ciudad. Se empieza por recorridos cortos en calles tranquilas que poco a poco y a medida que se gana seguridad se van ampliando.
Si en Madrid, Sevilla y Barcelona ha sido posible, ciudades enormes, con muchísimo tráfico, ¿por qué no puede lograrse en el resto de ciudades y pueblos de menor tamaño?
Actualmente la mitad de los desplazamientos de coche que se realizan en nuestras ciudades es para distancias inferiores a los 3 kilómetros, recorridos perfectamente asumibles por la bicicleta, cuyo radio de acción resulta funcional hasta distancias de hasta 7 kilómetros.
Paradójicamente en las ciudades medias y pequeñas, y en los pueblos, donde más fácil se puede aparcar es donde más se utiliza el automóvil para recorrer distancias en las que resulta claramente innecesario. Una paradoja, pero también una esperanza, porque constituyen entorno urbanos con un enorme potencial de transformación en los que unas pocas personas, que rompan con la dependencia del automóvil y la todavía vigente cultura del motor, y en lugar de usar el coche se decidan por realizar estos trayectos andando o en bicicleta, pueden constituir las semillas que repoblen de vida y vitalidad nuestras yermas y motorizadas calles: ¿te animas a ser una de estas personas?

Han pasado casi 20 años desde entonces y el paisaje urbano de Madrid ha cambiado mucho: las personas que vamos en bicicleta no somos ya ni pocas ni alocadas. Todo lo contrario, a base de pedaladas hemos sabido hacernos respetar, hemos ido ganando protagonismo, atrayendo a nuevas personas y los conductores ya no nos dicen eso de: “¡Vete al campo!” o “¡Las bicis no pueden circular por las calles!” Queda mucho por recorrer, sin duda, pero las bicicletas han conseguido formar parte de las calles de Madrid, y no solo eso, sino que se han convertido en una de las principales apuestas para limpiar los cielos de nuestra ciudad.

Quiénes empezamos hace 20 años aprendimos a movernos en un territorio hostil que reclamábamos como propio y en igualdad de condiciones que los coches. Nos sobraban los argumentos de peso para hacerlo, tales como los beneficios ambientales y sociales que impulsábamos frente a una movilidad sucia, agresiva y motorizada. En aquellos años las pocas personas que nos aventurábamos a utilizar la bicicleta lo hacíamos principalmente por motivos políticos, de transformación de la movilidad urbana, de disputarle al coche la hegemonía de nuestras calles. Montarse en la bicicleta era en sí mismo una acción, un acto de rebeldía por lograr una mejor ciudad, un mundo mejor. Pedaleábamos contra el cambio climático, contra la invasión de nuestras calles por coches vacíos de pasajeros, contra los atascos, el ruido, el estrés, las prisas, la agresividad y la contaminación.

El panorama desde entonces ha cambiado mucho, y los ciclistas de entonces nos sentimos orgullosos de haber sido los pioneros del cambio que vemos cristalizarse ahora en Madrid, y al que previamente ya habían llegado antes tantas otras ciudades. Un cambio logrado sin ningún apoyo público a la bicicleta hasta apenas unos pocos años, y que se logró a través de nuestro día a día recorriendo la ciudad, de bicicríticas, bicifestaciones, de colectivos y marchas ciclistas. Un movimiento personal y colectivo, cotidiano y organizado, versátil, permeable y transgresor, que fue atrayendo a cada vez más personas, haciendo masa crítica y forzando que el ayuntamiento no se pudiera seguir mirando hacia otro lado: BiciMad, o la actual red ciclista que impulsa el Ayuntamiento son los resultados de esos aislados y alocados ciclistas cuyos argumentos fueron calando en los corazones y mentes de otras personas que se sumaron al movimiento o que simplemente nos apoyaron.

Aventurarse en aquellos años a circular en bicicleta en Madrid era parte de un proceso personal, que en cierto modo sigue siendo válido: aprender a circular por la ciudad en bicicleta requiere de aprendizaje, de ir perdiendo el miedo y disfrutar de las ventajas y disfrute que conlleva, tales como una mayor velocidad de desplazamiento, autonomía, realización de ejercicio físico o una forma de conocer mejor nuestra ciudad. Se empieza por recorridos cortos en calles tranquilas que poco a poco y a medida que se gana seguridad se van ampliando.

Si en Madrid, Sevilla y Barcelona ha sido posible, ciudades enormes, con muchísimo tráfico, ¿por qué no puede lograrse en el resto de ciudades y pueblos de menor tamaño?

Actualmente la mitad de los desplazamientos de coche que se realizan en nuestras ciudades es para distancias inferiores a los 3 kilómetros, recorridos perfectamente asumibles por la bicicleta, cuyo radio de acción resulta funcional hasta distancias de hasta 7 kilómetros.

Paradójicamente en las ciudades medias y pequeñas, y en los pueblos, donde más fácil se puede aparcar es donde más se utiliza el automóvil para recorrer distancias en las que resulta claramente innecesario. Una paradoja, pero también una esperanza, porque constituyen entorno urbanos con un enorme potencial de transformación en los que unas pocas personas, que rompan con la dependencia del automóvil y la todavía vigente cultura del motor, y en lugar de usar el coche se decidan por realizar estos trayectos andando o en bicicleta, pueden constituir las semillas que repoblen de vida y vitalidad nuestras yermas y motorizadas calles: ¿te animas a ser una de estas personas?


Fuente original: www.greenpeace.org




También te puede interesar:

Google: líder en tecnologías verdes

Google: líder en tecnologías verdes
Mapeos y seguimiento Entre otras muchas de las aplicaciones que Google ofrece está la del mapeo de extensas zonas del mundo, para comprobar situaciones que comprometen al Medio Ambiente, como los lagos que se secan, las zonas que están en peligro de desertización y/o el retroceso de los glaciares, todo ello en tiempo real. Estos datos han sido fundamentales para que muchos científicos del clima, biólogos,...

Seguir leyendo

Tecnologías verdes de Sevilla al mundo

Tecnologías verdes de Sevilla al mundo
Verde que te quiero verde En una ciudad como Sevilla sería necesario destinar de 207 a 740 hectáreas de techos verdes (dependiendo del escenario que se contemple), para reducir los efectos del Cambio Climático, relacionados con una subida máxima de las temperaturas de hasta 6ºC, que podría darse a finales del presente siglo. El estudio fue publicado en Building and Environment. En él se explica que, los...

Seguir leyendo

No te pierdas estos videos:

Documental sobre la naturaleza en Europa. Documental emitido por Televisión Española: TV2

¿Cómo puedes deshacerte del aceite de cocina cuando terminas de cocinar? Si lo envias a una planta procesadora, puede tener una segunda vida...

Envie su Comentario
SU NOMBRE:
SU E-MAIL:
SU COMENTARIO:
Especial Formacion 2017/2018
Especial residuos y reciclaje 2017/2018
ENCUESTA
Premio ECOticias 2017 - VOTA!
 Frank Cuesta
 AQUI LA TIERRA - TV1 - Jacob Petrus
 Ferias BIOCULTURA - Angeles Parra
 Fundación BIODIVERSIDAD
 SEPRONA
 ANPIER
VotarVer ResultadosVer Más
COPYRIGHT © Grupo ECOticias SL TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS