Monsanto y el pueblo que les dijo No

“Durante casi 3 años los habitantes del pequeño poblado de Malvinas Argentinas (en el departamento de Colon, provincia de Córdoba) se manifestaron en contra de la multinacional, con el fin de bloquear la construcción de una nueva planta de productos transgénicos.”

Declaraciones contradictorias

En 2012 la empresa anunció que, tras cincuenta años de presencia en la Argentina, tenían intención de construir una nueva planta para el “acondicionamiento de semillas”, el conocido eufemismo que suelen usar en vez de decir que pretendían crear semillas transgénicas.

Con bombos y platillos explicaron que gracias a la gran capacidad de producción de la nueva instalación (3.5 millones de bolsas) y a su similitud a nivel funcional y en características, con la que ya cuenta la organización en Rojas, provincia de Buenos Aires, Argentina sería uno de los países que poseería dos de las mayores edificaciones del mundo, destinadas a la producción de semillas para siembra.

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En el mismo comunicado (que figura en la web de la empresa) aclaran primero que el destino de las semillas de maíz producidas no sería el consumo, pero en el mismo párrafo dicen que se les proveerían a los productores de maíz y que éstos luego las emplearían para producir biocombustibles, alimentos, etc. Véase la contradicción y cómo la culpa del destino final recae en los productores y nunca en la empresa.

El pueblo que se rebeló

En cuanto se supo la noticia, sus 12.000 habitantes decidieron organizarse en una asamblea permanente con el fin de resistir la implementación de tal industria basándose en la peligrosidad de los transgénicos y sobre todo del glifosato que se usa como herbicida, que ya ha provocado muertes, enfermedades, intoxicaciones y malformaciones en todo el país.

El 19/9/2013 comenzó el bloqueo organizado por el pueblo. Acamparon fuera de las instalaciones y se dedicaron a expresar su descontento, así como a impedir la entrada de materiales, obstaculizar los movimientos de maquinaria, etc. Durante casi 3 años sufrieron todo tipo de amenazas y represiones.

En medio de esta movilización también recurrieron legalmente ante la fiscalía Anticorrupción. El resultado fue la detención de las obras en 2014 y que varios jerarcas como el ex intendente de la ciudad y el ex secretario ambiental provincial fueran imputados, ya que los suelos destinados para esta construcción no cumplirían con la ley provincial que regula el uso de los mismos.

¿Monsanto se va?

Aparentemente la empresa ha claudicado. Según informaciones que no han sido desmentidas por Monsanto, la decisión se debe a que el proyecto no les resulta rentable y que con la planta de Rojas tienen suficiente.

Los vecinos han demostrado su alegría ante la noticia que corrió por las redes sociales como la pólvora, pero aclararon que hasta que no desaparezca hasta el último cartel de la multinacional y sepan cuál será el fin de los terrenos, no consideran detener su lucha.

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