Los pecados de los alimentos ecológicos

  • Los alimentos ecológicos son una excelente opción por dos razones fundamentales: la salud del planeta y la nuestra. Pero resulta de vital importancia conocer cuáles son sus falencias, para poder evitarlas y realizar una elección segura y responsable.

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La inexactitud de las etiquetas

Todos conocemos lo que son las certificaciones europeas que se pueden ver en las etiquetas y que garantizan que ciertos productos son bio o eco, pero la mayoría no tiene muy claro qué es lo que significan y este es uno de los grandes ‘pecados’ de los alimentos ecológicos, porque en realidad lo que certifican es la ausencia de agroquímicos (95%) y de OGM (tolerados hasta en un 0.9%) en los ciclos de producción, procesamiento y envasado de productos.

Lo que no se aclara es que los criterios éticos, medioambientales y/o sociales y la sostenibilidad de los mismos, no son para nada tomados en cuenta y que existe un listado de químicos que deberían estar prohibidos y sin embargo aún se permite su inclusión, además de ‘encubrir’ su presencia con denominaciones técnicas y no con sus nombres más corrientes e identificables.

Las medias verdades del PET

El PET es sin dudas un invento maravilloso si lo comparamos con los plásticos que hemos empleado hasta hace muy poco tiempo, que necesitan décadas para degradarse naturalmente. Pero no todos son tan espléndidos como nos los quieren vender y es importante saber que hay ciertos tipos de PET que no pueden reciclarse.

Todos aquellos envases que estén marcados como PET y son transparentes deberían ser fácilmente reciclables, el problema está en los que tienen colores, especialmente los que son de PET opaco, al no ser reciclables si se los desecha con los que sí lo son, interrumpen la cadena de clasificación y encarecen el procesamiento final. Debemos buscar el logo PET en la base de cada envase y observar su apariencia, ya que debe ser un plástico incoloro, flexible y brillante.

Biocompostable o biodegradable

Los envases que llevan este tipo de clasificación puede que estén asociados a alimentos ecológicos, pero es importante saber que son dos cosas completamente diferentes y NO deben mezclarse, ya que, al ser materiales distintos, requieren procesamientos específicos.

A la hora de proceder a la biodegradación se cuenta con que los materiales se comporten de una determinada manera y respondan a ciertos procedimientos que se les aplican; con los que son bicompostables pasa exactamente igual, por lo que deben compostarse y no desecharse en cualquier contenedor (en todo caso tendrían que ir a uno específico o al de la basura orgánica).

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Dinero y sudor

Si bien se suele creer que, si delante de un sustantivo o un adjetivo se coloca la partícula ‘bio’ o ‘eco’ eso lo convierte casi ‘mágicamente’ en algo sano y de producción sostenible, hay que destacar que eso no es así. Si se usa mano de obra barata (generalmente inmigrantes indocumentados) lo que produzca no puede ser considerado eco o bio, por más que no se empleen pesticidas en su cultivo. Lo mismo sucede si sus costes de transporte son demasiado elevados.

En cuanto a los márgenes que imponen a este tipo de productos, especialmente las grandes superficies, resultan absolutamente escandalosos, ya que, si bien la producción suele ser algo más onerosa que la de los productos tradicionales, las diferencias entre unos y otros se ‘incrementan’ artificialmente. Por otra parte, muchas marcas blancas bio no siempre son tan ecológicas como las pintan, de hecho, ya ha habido varias denuncias de prácticas de greenwashing en la venta de alimentos ecológicos, que en realidad no lo eran tanto.

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