Belleza ‘bio’

En su composición, este tipo de cosméticos (al igual que los productos no contaminantes para la limpieza del hogar) evitan el uso de ingredientes de síntesis química, como los perfumes y colorantes artificiales, las siliconas y los derivados del petróleo. Además, está prohibido testarlos en animales.

La llamada cosmética natural, ecológica o biológica se está convirtiendo en una revolución. Las ventajas: mayor tolerancia cutánea, mejores resultados, productos artesanales o realizados con mimo, transparencia en el etiquetado, más respeto por la piel… y por el medio ambiente.

Y es que los productos realmente naturales suelen venderse en envases y embalajes ecológicos y reciclables (sin PVC, de papel reciclado, etc.), y a menudo resultan más económicos. Además, las materias primas proceden de la agricultura biológica, que emplea técnicas de producción sin abonos químicos, pesticidas ni semillas genéticamente modificadas para no alterar la calidad de los suelos ni del medio ambiente.

Aceites, plantas y aguas florales

En su composición, este tipo de cosméticos (al igual que los productos no contaminantes para la limpieza del hogar) evitan el uso de ingredientes de síntesis química, como los perfumes y colorantes artificiales, las siliconas y los derivados del petróleo. Además, está prohibido testarlos en animales. En cambio, se emplean ingredientes como aceites vegetales biológicos, extractos de plantas o aguas florales.

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Eso da lugar a cosméticos que pueden durar menos, pero que raramente causan reacciones alérgicas. Esta es una de las razones por las que cada vez tienen más aceptación. Además, contrariamente a lo que se podría pensar, en muchos casos son más baratos que los cosméticos de renombre.

Natural, ecológico o «bio»

Pero… cuidado, porque no todos los productos son “naturales” aunque así lo ponga en el envase. De hecho, no es lo mismo “natural” que “ecológico” o “biológico”. Para que no nos den gato por liebre, hace falta dedicar unos minutos a leer la etiqueta o el prospecto. El certificado “bio” es el más estricto, pues garantiza un mayor porcentaje de ingredientes de la agricultura biológica (90-95%). El certificado ecológico también es una buena garantía, pero sus productos contienen menos ingredientes biológicos, aunque sí naturales. Si lo que pone en la etiqueta es “natural”, entonces debemos saber que es un término mucho más ambiguo y la elección de las materias primas no es tan rigurosa.

Del aloe vera a la rosa mosqueta

Jabones artesanales, tónicos de hierbas, bolas de baño, leches y sales perfumadas, mantequillas para masajes, aceites esenciales y para masajes, exfoliantes para baño, extractos y espuma… La boca se hace agua ante la sola mención de estos productos, que seducen por su maravilloso aspecto, su perfume, su textura, que parece fundirse con la propia piel….

Algunas de las materias primas más utilizadas son: el aceite de oliva, que hidrata la piel en profundidad y estimula la regeneración celular. La jojoba, única planta (de efecto antiarrugas) cuya estructura se parece a la grasa que produce naturalmente la piel. La miel, riquísima en enzimas, vitaminas y ácidos orgánicos que proporcionan una piel suave y elástica. La rosa mosqueta, que reduce las cicatrices. El aloe vera, capaz de curar heridas y quemaduras. O el árbol del té, que purifica los cutis con acné.

Marcas de cosmética ecológica

La filosofía de las firmas que elaboran productos ecológicos o bio se basan en una visión holística, armónica con la naturaleza. Por eso no se puede dañar la tierra para producir más, es impensable hacer sufrir a los animales para testar un producto y no tiene sentido utilizar productos químicos que causan alergias. En cambio, se recuperan los milenarios conocimientos sobre las propiedades de los productos naturales.

Entre las marcas más veteranas, The Body Shop puede presumir de ser la primera que no experimentó con animales. Otra firma consolidada es Weleda, cuyo logotipo simboliza el acto de dar y recibir. Disponen del huerto biodinámico más grande de Europa y de un completo jardín botánico. En L’Occitane, los productos se elaboran siguiendo el ritmo de las estaciones y de las tradiciones populares provenzales, de cuyos campos provienen los ingredientes de sus artesanales cosméticos. En Alqvimia seleccionan las mejores plantas, esperan el momento astrológico adecuado y piden permiso a la naturaleza para que les entregue su esencia.

Cosmética natural certificada

  • La expresión “cosmético natural” difiere de un país a otro y no existe todavía un etiquetado común para toda la UE. Sin embargo, podemos mirar la etiqueta para comprobar si lleva el sello de alguno de los organismos que certifican cosmética elaborada a partir de ingredientes de cultivo ecológico:
  • La asociación BDIH es una federación de empresas y fábricas alemanas dedicadas a la farmacia, dietética y productos para la higiene. Regulan la cosmética bio bajo estricto control de un laboratorio independiente.
  • Soil Association es una asociación inglesa que aporta su visto bueno a los cosméticos con un 95% de ingredientes ecológicos, mínimamente procesados y con un etiquetado claro.
  • Ecocert es la principal entidad en Francia. Distingue entre productos “ecológicos” y “biológicos” (con más ingredientes procedentes de la agricultura biológica).
  • Asociación Vida Sana. En España, esta organización otorga su aval a cosméticos con ingredientes naturales o derivados, aunque no distingue si son bio o ecológicos.

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