Cosmética ecológica con aceite de ricino

Con múltiples virtudes terapéuticas y cosméticas, el aceite de ricino es un tesoro para la salud y la belleza del cuerpo y la piel: combate patologías cutáneas, cuida y regenera el cabello y las pestañas y es un protector natural ideal para las uñas.

Algo de botánica e historia

El aceite de ricino es el resultado del prensado en frío de las semillas de un arbusto tropical de la familia Euphorbiaceae, conocido como ricino común (Ricinus communis). Este óleo se ha utilizado durante milenios en cosmética, por sus variadas propiedades nutricionales y sus enormes beneficios

Los egipcios ya apreciaban el aceite de ricino principalmente para el cuidado de la piel, de hecho, se dice que su más célebre reina faraón Cleopatra, lo usaba a diario como agente desmaquillante que se hacía fabricar en exclusiva a partir de las semillas de la planta de ricino, un árbol que puede crecer hasta 10 metros de altura y requiere climas tropicales para prosperar.

El aceite de ricino es muy nutritivo, por su alto contenido en triglicéridos, así como sus importantes dosis de proteínas y de fibra vegetal. Para obtener 1 litro de aceite, se necesitan entre 300 y 1800 semillas Por otra parte, estas semillas crudas resultan muy tóxicas, por lo que se recomienda tener cuidado con su manipulación pues su ingesta accidental puede ser letal.

A día de hoy el aceite de ricino es sumamente popular y no es raro encontrarlo como ingrediente en infinidad de productos de cosmética ecológica. La presencia de este aceite vegetal se debe a sus múltiples virtudes cosméticas naturales y a que es posible obtenerlo de manera sostenible, por lo que se ayuda al cuerpo y al planeta al mismo tiempo.

Virtudes cosméticas

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El aceite de ricino revitaliza el sistema capilar en su totalidad, puesto que no solo actúa sobre el cabello sino también sobre las pestañas, las cejas y la barba. Además, es perfecto para combatir la caída del cabello, para fortalecerlo y para darle más luminosidad, lozanía y brillo.

Es un agente muy eficaz para promover el crecimiento del cabello y fortalecer la raíz, desde el centro mismo del bulbo piloso, no importa dónde se lo aplique. Por ello es común verlo como integrante de champús, lociones, acondicionadores, cremas capilares de la cosmética ecológica.

En cuanto a las uñas, emplear productos de cosmética eco con aceite de ricino es una excelente idea, si se busca tonificarlas, fortalecerlas y combatir su fragilidad. Solo hay que tener constancia en su aplicación, para que las uñas estén perfectamente nutridas y se vuelvan más fuertes y sólidas.

A la hora de proteger la piel también es una buena elección optar por el aceite de ricino, ya que logra suavizarla y rejuvenecerla. Esto sucede porque tiene propiedades hidratantes y contiene antioxidantes, que ayudan a que no aparezcan arrugas y dar una mayor tersura y suavidad a la piel del cuerpo y la del rostro.

Es muy normal encontrar aceite de ricino en productos de belleza y cosmética ecológica que se aplican con el fin de disminuir las manchas marrones presentes en el rostro y en las manos y por sus grandes propiedades regeneradoras y reparadoras, además de que sus principios activos se absorben fácilmente por lo que no solo hidrata, sino que ayuda a tratar afecciones cutáneas.

El aceite de ricino puede hallarse en lociones, ungüentos, cremas, jabones, bálsamos y demás productos de cosmética eco, que se empleen para tratar y prevenir trastornos cutáneos, como la sequedad, el acné, el eccema, las úlceras, así como las picaduras de insectos como los mosquitos o los tábanos.

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