Pacto Verde Europeo: quién pagará sus consecuencias

ECOticias.com – ‘El Periódico Verde’ analiza el impacto que el Pacto Verde Europeo podría tener en el resto del mundo. 

La UE se ha propuesto lograr la neutralidad climática en todos sus países miembros en 2050, pero la pregunta que surge es la siguiente: ¿qué consecuencias tendrán las acciones de los países comunitarios europeos en el resto de las naciones del mundo, especialmente entre aquellos que producen lo que se consume aquí?

Lo que dicen los expertos

Muchos científicos y técnicos del mundo entero alertan acerca de los riesgos de transferencia de daños climáticos, ecológicos, de contaminación y de desequilibrio a nivel global, que puede suponer el hecho de que la UE alcance sus metas en cuanto a la neutralidad, pero siga sin ser autosuficiente.

Alertan que los enormes volúmenes de alimentos que se importan desde fuera de la UE (carnes, cereales, frutas, verduras, etc.) no tendrán las mismas restricciones ni normativas que lo producido internamente y permitirán a la Unión Europea darse “el lujo” de impulsar modelos de agricultura sostenible.

Explican que, dado que es imposible instaurar el mismo modelo en los países en vías de desarrollo, que son los mayores proveedores de alimentos, se deberán tolerar prácticas terminantemente prohibidas en Europa como es el uso de algunos herbicidas y pesticidas químicos, alimentos transgénicos, carne de producción no sostenible, generación descontrolada de gases de efecto invernadero o contaminación de las aguas, por nombrar algunas.

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Denuncian que lo que Europa se plantea es realizar una subcontratación del daño ecológico y climático, es decir que, mientras aquí se cumplen los objetivos de neutralidad con vistas a que su población tenga una vida saludable, sin contaminación y basada en la sostenibilidad ambiental y alimenticia, quienes pagarán los platos rotos serán los de siempre: los países más pobres a los que solo se les permite producir materias primas.

El daño podría ser irreparable

Para poder dar de comer a los hambrientos europeos, que solo podrán producir bajo estrictas medidas de control que no afecten al medio ambiente, el resto del mundo deberá permitir la destrucción de sus espacios forestales, arriesgarse a una ruptura drástica en el equilibrio de su biodiversidad y a seguir envenenando sus aguas, suelos y aire y las consecuencias para su población serán aún peores: pérdida de empleos, descenso en la calidad de vida, agravamiento de los problemas de salud, migración forzada y un largo etc.

La Comunidad Europa y el mundo entero necesitan hacer un esfuerzo conjunto para detener las consecuencias del cambio climático, pero lo que resulta lamentable es que sigan teniendo que pagar los de siempre, para que los países más poderosos continúen con su modelo de consumo despilfarrador y egoísta. No es justo y nunca lo será.

Por Sandra MG para ‘El Periódico Verde’

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