España pone en valor el resultado de la reunión del G20 de medio ambiente, energía y clima celebrada en Nápoles

  • La vicepresidenta ha valorado positivamente la declaración, que confirma el compromiso del G20 de actuar guiados por el objetivo de limitar el aumento de la temperatura en 1,5ºC con respecto a los niveles preindustriales, en línea con el IPCC.

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  • El G20 considera urgente que cada país presente su estrategia para lograr la neutralidad climática en torno al 2050 y pide que se remitan contribuciones nacionales más ambiciosas antes de la COP26
  • “En un contexto de emergencia climática, se hacen necesarias, no obstante, señales más claras para avanzar en la transición energética. No podemos alcanzar escenarios de seguridad climática si no apostamos por la eliminación paulatina del carbón y reconducimos la financiación hacia las tecnologías limpias”, ha matizado Ribera
  • Es la primera vez que en el seno del G20 se han reunido conjuntamente ministros de Medio Ambiente, Clima y Energía para buscar respuestas coordinadas y efectivas a la emergencia climática y a la crisis sanitaria

La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, ha reconocido los compromisos adquiridos en el marco del G20 en materia de medio ambiente, energía y clima. “Los países del G20 tenemos un papel clave que desempeñar para demostrar que es posible cumplir los objetivos climáticos y aumentar la ambición desarrollando políticas concretas”, ha destacado durante la reunión del Grupo, que tuvo lugar en Nápoles (Italia) durante los días 22 (Medio Ambiente) y 23 de julio (Clima y Energía).

La vicepresidenta ha valorado positivamente la declaración, que confirma el compromiso de actuar guiados por el objetivo de limitar el aumento de la temperatura en 1,5ºC con respecto a los niveles preindustriales, en línea con el IPCC. Este acuerdo por parte de las veinte grandes economías del mundo es una llamada a la urgencia para presentar estrategias de neutralidad climática en torno al 2050 -un objetivo al que ya se habían comprometido países como España- y contribuciones nacionales más ambiciosas antes de la COP26, que se celebrará en noviembre en Glasgow.

También se ratifica el compromiso financiero de 100.000 millones de euros previsto en el Acuerdo de París y su desembolso anual hasta 2025 en línea con la transición energética, para lo que se requiere una alineación de los flujos públicos y privados, así como de los bancos multilaterales, que permita acelerar la descarbonización y desincentivar definitivamente infraestructuras que supongan una desaparición más lenta de las emisiones.

“En un contexto de crisis sanitaria y de emergencia climática, el escenario de limitar la temperatura media global a 1,5ºC es el único posible, del mismo modo que no se pueden retrasar las medidas que lo pongan en peligro. Debemos asegurar que los paquetes de recuperación no solo estén alineados con los objetivos de París, sino que garanticen que todas las políticas apliquen principios como el de no dañar el medio ambiente”, ha manifestado Ribera.

Medio ambiente, energía y clima confluyen en el g20

Por primera vez en el seno del G20, el encuentro ha reunido conjuntamente a ministros de Medio Ambiente, Energía y Clima con un doble objetivo: conciliar la protección ambiental con el progreso y el bienestar humano, y colocar la transición ecológica y energética en el centro de la agenda política. Promoviendo respuestas coordinadas, efectivas y basadas en la ciencia, y apostando por una transición justa e inclusiva que sitúa a las personas en el centro y preste especial atención a los más vulnerables.

Durante las reuniones también han participado los portavoces de los principales organismos internacionales, como el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, la FAO, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza o la UNESCO; organizaciones científicas y de la sociedad civil como la Fundación Ellen MacArthur o YOUTH 20; y agencias internacionales de energía como IRENA o la IEA, entre otros.

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Teresa Ribera ha agradecido el esfuerzo a la Presidencia italiana y ha manifestado que el Comunicado inicial propuesto era un buen punto de partida para avanzar en objetivos acordes con la magnitud del desafío al que nos enfrentamos. “No obstante, en un momento como el actual se hacen necesarias señales más claras para avanzar en la transición energética. No podemos alcanzar escenarios de seguridad climática si no apostamos por la eliminación paulatina del carbón y de los subsidios a combustibles fósiles y reconducimos la financiación hacia las tecnologías limpias”, ha matizado Ribera.

Un buen número de delegaciones ha reivindicado compromisos específicos en plazos y en otras cuestiones clave como la respuesta social a la pobreza energética o la solidaridad en materia de adaptación.

Ciudades inteligentes y adaptación al cambio climático

Los países del G20 reconocen el papel clave que desempeñan los paquetes nacionales de recuperación bien diseñados en la orientación de las acciones a corto plazo (NDC) y en la definición y el apoyo de estrategias a largo plazo (LTS) para lograr los objetivos de París. También las oportunidades que ofrecen las tecnologías de vanguardia a la hora de implementar las distintas políticas e iniciativas.

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Este es un elemento calve en el caso de las ciudades, particularmente expuestas al cambio climático y, al mismo tiempo, actores fundamentales para mitigarlo. El G20 reconoce la importancia de favorecer y fomentar la colaboración en los entornos urbanos y áreas metropolitanas, así como de apoyar iniciativas de abajo hacia arriba, como el Pacto Global de los Alcaldes o el C40.

La declaración también subraya la urgente necesidad de promover la movilidad sostenible y asequible, incluyendo todas las infraestructuras necesarias; invertir en tecnologías digitales para la integración de sistemas de energía renovable, almacenamiento o redes inteligentes; y fomentar las comunidades energéticas locales. Asimismo, pone el foco en el impulso de soluciones basadas en la naturaleza a fin de fundamentar las decisiones de planificación y los modelos financieros y comerciales sostenibles.

Destaca el compromiso del G20 de aumentar la acción en adaptación para responder a los riesgos e impactos del cambio climático, en especial en los países más vulnerables, para lo que se recoge el objetivo de elaborar estrategias para aumentar la resiliencia, incrementar la financiación y alinear los flujos financieros nacionales e internacionales considerando estos riesgos.

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Avances en biodiversidad, economía circular y finanzas verdes

La vicepresidenta ha celebrado los acuerdos en materia de biodiversidad, economía circular y finanzas sostenibles alcanzados en la declaración conjunta del 22 de julio durante la reunión de ministros de Medio Ambiente del G20, resultado de semanas de negociaciones.

En este sentido, ha subrayado los compromisos adquiridos en la protección del capital natural y restauración de ecosistemas con soluciones basadas en la naturaleza, la defensa y restauración del suelo, y la protección de recursos hídricos, océanos y mares con especial atención a la basura plástica marina. En este sentido, los resultados del reciente informe de la IPBES y el IPCC sobre el vínculo entre la biodiversidad y el cambio climático, presentado el pasado 10 de junio, han sido reconocidos por primera vez.

Durante el encuentro en Nápoles, la Presidencia ha recordado que 2021 es un año crucial para la transición ecológica y el clima, con una serie de eventos globales que tendrán lugar en los próximos meses: la Conferencia de las Partes (COP) de las tres Convenciones de Río sobre Cambio Climático, Biodiversidad y Desertificación (CMNUCC COP26, CDB COP15 y CNULD COP15), el lanzamiento de la Década de las Naciones Unidas para la Restauración de Ecosistemas, la Cumbre de Sistemas Alimentarios y la Conferencia Oceánica de Naciones Unidas.

Fuente: Miteco

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