Thwaites, el mayor glaciar de la Antártida

  • El glaciar Thwaites que es la mayor masa de hielo flotante de la Antártida se está deshaciendo rápidamente, a medida que las aguas circundantes se calientan por el cambio climático, lo que podría provocar su colapso definitivo.

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Una mole que desaparece

El glaciar tiene un tamaño similar al del Reino Unido y su derretimiento anual aporta casi un 4% del agua que impulsa la subida del nivel del mar global. En el caso de que colapsara y se fundiera, los niveles se dispararan y las zonas costeras bajas de todo el planeta, así como algunas islas podrían desaparecer.

Este el glaciar, que en la actualidad es el más ancho del mundo ha visto duplicado su ritmo de deshielo en las últimas tres décadas, pero lo que más preocupa es que su colapso total podría arrastrar consigo a varios de los glaciares circundantes, provocando que los niveles de los océanos y mares del mundo suban hasta 3 metros.

Ataque por varios frentes

Thwaites está ubicado en la Antártida occidental a lo largo de 120 kilómetros costeros, que en su zona este está sostenido por una plataforma flotante ‘anclada’ a una montaña submarina y en esa zona se nota que el flujo de deshielo es significativamente menor, pero los científicos creen que este soporte podría durar poco, si la temperatura global no deja de aumentar.

A Thwaites lo que le está afectando es el cambio climático, puesto que el calentamiento de las aguas que circulan por debajo de esta enorme masa de hielo, especialmente del lado oriental que es el más vulnerable, lo está derritiendo continuamente, por lo que se teme que el equilibrio de masas se rompa y el enorme glaciar sucumba.

La zona del Thwaites que está conectada a la plataforma continental antártica también se halla en grave peligro, puesto que los científicos han comprobado que debajo mismo del sitio donde la masa de hielo ‘trepa’ por el lecho marino, no solo las aguas son más cálidas de lo que deberían, sino que tienen un mayor grado de salinidad del esperado, todo lo cual contribuye a derretir el glaciar desde abajo.

Por otra parte, las mareas tampoco ayudan en nada a la estabilidad de Thwaites, puesto que cada cambio fuerza un bombeo de aguas más cálidas de lo normal, que penetran entre el hielo y el lecho rocoso, haciendo que la porción flotante se eleve y descienda, todo lo cual también contribuye a la desestabilización de esta enorme mole helada.

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Estudiando opciones para salver el glaciar

Los científicos no solo están experimentando in situ y realizando tomas de temperaturas, comprobaciones de tiempos de derretimiento y otros experimentos similares, sino que también emplean modelos informáticos que les permiten estudiar las diferentes fallas y puntos de vulnerabilidad de Thwaites y predecir su comportamiento.

La idea detrás de toda esta investigación es averiguar el estado actual del glaciar, qué efectos tiene sobre él el cambio climático y realizar una evaluación de cómo, cuándo y de qué forma podría ocurrir el colapso del Thwaites, puesto que no es lo mismo prepararse para que esto ocurra en algunas décadas o en un par de siglos.

Los científicos temen que el peor de los escenarios sea el que Thwaites colapse definitivamente y en su destrucción arrastre consigo a la mayor parte del hielo antártico, lo que cambiaría por completo las corrientes marinas, el funcionamiento del clima y acabaría con el equilibrio ecosistémico del planeta.

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Las investigaciones actuales y futuras apuntan a tener un conocimiento lo más claro posible de cuál será el comportamiento del Thwaites durante los próximos años, pero al mismo tiempo advierten que los políticos deben seguir haciendo los máximos esfuerzos para conseguir mitigar los efectos del cambio climático y detener el calentamiento global.

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