Derretimos a Trump y Bolsonaro, líderes del negacionismo ambiental, para denunciar su inacción

  • “El gran valor del Amazonas está en los minerales que se pueden extraer para el comercio”, Jair Bolsonaro, octubre de 2019.

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“Mi filosofía es hacer dinero, y si para ello tengo que perforar, eso es lo que voy a hacer”, Donald Trump, en 2017, al levantar la prohibición de buscar petróleo en el Ártico.

Hoy se celebra la Cumbre sobre Biodiversidad de Naciones Unidas con la participación -virtual por la COVID-19- de los principales líderes del mundo, aunque con la sonada -y obvia- ausencia de los presidentes Donald Trump (EEUU) y Jair Bolsonaro (Brasil). Por ello hemos colocado esculturas de hielo de ambos mandatarios derritiéndose frente al edificio de la ONU en Nueva York donde originalmente iba a tener lugar la reunión, para denunciar su inacción contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Junto a estas esculturas hemos colocado una pancarta con un mensaje claro: “Rostros de la extinción: alimentando un planeta en crisis”.

Derretimos a Trump y Bolsonaro, líderes del negacionismo ambiental, para denunciar su inacción

Estados Unidos y Brasil se encuentran entre las naciones con mayor biodiversidad del planeta, con una variedad excepcional de ecosistemas críticos para el clima, poblaciones de vida silvestre y bosques icónicos. Sin embargo, los presidentes de ambas naciones están impulsando activamente una agenda anti-ambiental, alimentando la crisis de la biodiversidad y amenazando los derechos de los pueblos indígenas.

Trump y Bolsonaro son las caras de la extinción, impulsan agendas radicales que están destruyendo la naturaleza, provocando el colapso de la biodiversidad y agravando la emergencia climática. Hasta la fecha, ambos presidentes no han presentado planes ni propuestas concretas para impulsar la protección de la naturaleza en la Cumbre de la ONU sobre Biodiversidad.

La deforestación y los incendios se han disparado en Brasil desde que Bolsonaro asumió el poder en enero de 2019. Imágenes y datos satelitales muestran que 2020 es la peor temporada de incendios en una década en la Amazonía y la peor jamás registrada en los humedales del Pantanal. En su discurso en la Asamblea General de la ONU, Bolsonaro negó que Brasil esté ardiendo, mientras que al mismo tiempo culpa a los pueblos indígenas y las comunidades tradicionales por los incendios.

Y, por su parte, la ausencia de Trump en esta Cumbre sigue a una larga historia de desprecio de su administración por la biodiversidad: desde desmontar la protección ambiental bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción, hasta socavar la integridad de la Ley Nacional de Protección Ambiental. Estados Unidos es uno de los cuatro únicos miembros de la ONU que no son parte del Convenio sobre la Diversidad Biológica y la ausencia de hoy envía una fuerte señal a los líderes mundiales de que Estados Unidos no tiene intención de cambiar de rumbo a corto plazo.

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Todo ello cuando la ONU ha publicado un nuevo informe de la ONU sobre la biodiversidad que destaca la insuficiente respuesta internacional a la crisis de biodiversidad y climática. El informe llega incluso a decir que “la humanidad se encuentra en una encrucijada”.

Trump, Bolsonaro y sus administraciones se han convertido en los villanos del mundo y estas esculturas representan dos caras sinónimo de un planeta en crisis ante la extinción de la naturaleza, de la que depende la humanidad. Hoy, por un momento y de alguna forma, hemos soñado que desaparecen del mapa político.

Fuente: Greenpeace

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