Nueva especie descubierta en una isla panameña

  • En 1996 se tomaron muestras de esta especie de ácaro acuático en la isla de Coiba, que antiguamente era un presidio y luego se ha reconvertido en Parque Natural. Recientemente se ha logrado identificar al holotipo – ejemplar y ha podido ser taxonomizado.

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Las muestras recogidas en 1996 en la isla de Coiba, hoy Parque Natural y antiguamente presidio Panameño, traían una nueva especie de ácaro acuático perteneciente al género Stygalbiella. Tras su estudio, el holotipo - ejemplar que sirve para describir y referenciar la especie a nivel mundial-, ha sido montado en un portaobjetos para microscopía con gelatina de glicerina y ha pasado a formar parte de la colección permanente de Artrópodos del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) para su conservación indefinida. 

Este grupo de ácaros acuáticos vive en la franja intersticial del fondo de grava en arroyos. La mayoría, en su fase de larva son parásitos externos de insectos acuáticos como los mosquitos y como adultos son predadores de las larvas de esos mismos insectos. Frente a otras especies del género, S. miguelangeli muestra diferencias en la morfología de la segunda y cuarta pata y tiene estructuras modificadas en espátula, una de ella delgada y alargada, y la otra más corta y ancha. El nombre específico de Stygalbiella miguelangeli está dedicado al eminente zoólogo y experto en nomenclatura zoológica Miguel Angel Zarazaga. 

“Además de la descripción de la nueva especie, que sin duda es importante, con este trabajo también he querido llamar la atención sobre la importancia que tiene dar la posibilidad a los taxónomos de todo el mundo para que describan las especies en su lenguaje nativo”, explica el investigador del MNCN, Antonio G. Valdecasas.

“Al tratarse de trabajos descriptivos que requieren un rico vocabulario es mucho mejor explicarse en el idioma que se domina, sabiendo que va a ser fácilmente entendible por los especialistas usando alguno de los traductores automáticos a los que se puede acceder fácilmente hoy en día.  Se podría argumentar que con ello se multiplica el trabajo de los que no entienden el lenguaje de la publicación sin ayuda electrónica, pero una descripción deficiente por limitaciones lingüísticas puede ser mucho peor” concluye el investigador.

Fuente: www.mncn.csic.es

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