Autoconsumo energético: UE versus España

El gobierno español liderado por Mariano Rajoy tiene previsto que en el transcurso de las próximas semanas sea aprobado un “borrador de autoconsumo”, cuyos principales puntos están en franca contradicción con los sugeridos por los comisarios de la UE en el citado documento.

El pasado miércoles ha sido publicado por parte de la Comisión Europea un documento recopilatorio de sus conclusiones de trabajo, que han denominado “Mejores Prácticas para el Autoconsumo de Energías Renovables” y que se opone de plano a varias de las propuestas contenidas en el plan que preparan desde el Gobierno español acerca del mismo tema.

En dicho documento de trabajo, la UE le da un lugar preponderante al consumidor, por lo que sus estrategias apuntan a que éste se involucre en la transición energética al tiempo que se beneficia de las más novedosas tecnologías, para que de ese modo alcance una participación más activa en el mercado y vea reducidas sus facturas de consumo, en vías de proteger a los sectores con mayor grado de vulnerabilidad.

La CE (Comisaría Europea) de Unión Energética perteneciente a la Comisión Juncker está compuesta por varios políticos europeos, entre los que se encuentra el señor Miguel Arias Cañete (ex ministro de Agricultura del presente gobierno y actualmente Comisario de Acción Climática y Energía), quienes son responsables del estudio y la planificación de las metodologías más adecuadas para unificar criterios de acción en la lucha contra el cambio climático y la reestructura energética de la UE.

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El gobierno español liderado por Mariano Rajoy tiene previsto que en el transcurso de las próximas semanas sea aprobado un “borrador de autoconsumo”, cuyos principales puntos están en franca contradicción con los sugeridos por los comisarios de la UE en el citado documento.

Desde los grupos y asociaciones españoles defensores del autoconsumo, este documento de trabajo europeo fue recibido con grandes muestras de entusiasmo, en contraposición con la fuerte andanada de críticas que había suscitado por su parte el borrador propuesto por el Gobierno. El abogado Daniel Pérez (plataforma por un Nuevo Modelo Energético) ve en él una señal positiva y cree que sus protestas se han tenido en cuenta y que si bien la posición de la UE no resulta determinante, sí demuestra no concordar con la oficialista de España.

Mayor protección y menos burocracia

El viernes de la semana pasada se reunió el Consejo de Ministros español y en esa ocasión se habló de aminorar o disminuir las cargas administrativas que pesan sobre los pequeños consumidores, señalando que existe una barrera que frena el autoconsumo a pequeña escala y que ésta se debe a que los procesos administrativos que pesan sobre ellos resultan agobiantes en ocasiones. Se puede deducir que ese pequeño “paso atrás” podría deberse a las filtraciones del contenido del citado documento de la CE.

El problema es que las diferencias entre una y otra posición, la europea y la española, son mucho más drásticas. Un ejemplo de ello es que la recomendación de la CE tiende a favorecer el ahorro gracias a la autogeneración redimiendo los gastos de inversión en 13 años, y en España se habla de cobrar un peaje por el uso de las redes, lo que implicaría que cada consumidor tardaría más de 30 en amortizar por completo las inversiones necesarias para cada instalación fotovoltaica.

También se aconseja desde la CE buscar la manera de que el autoconsumo pueda llegar a la mayor cantidad de consumidores posibles, teniendo en cuenta medidas especiales para los sectores de población más vulnerables, y en el plan español la tarifa reducida es incompatible con el autoconsumo.

Generación y almacenamiento

La CE apunta a ayudar a que los consumidores sean capaces de generar energía y almacenar la que no consuman de inmediato, para usarla a posteriori. Se refieren a sistemas de almacenamiento como el presentado hace unos meses por Tesla y otros similares y aducen que sería beneficioso para las redes no tener que luchar contra los picos de consumo y sus consecuencias.

En cambio la posición española es diametralmente opuesta, ya que propugna el cobro de determinados cargos que se aplicarían sobre los sistemas de almacenamiento y sobre las baterías (comprendiendo los elementos que ya están instalados en los paneles solares). Al parecer habría que elegir: autoconsumo o redes, pues si no se está conectado a estas últimas, no habría que pagar.

Rechazo a la retroactividad

Otra de las grandes contradicciones viene dada por los efectos retroactivos. En España se podría exigir a los propietarios de instalaciones de generación de energía (que ya se encuentran bajo la regularización de cada comunidad autónoma), ajustarse a las nuevas normas dentro de plazos perentorios. La idea de la CE es que se evite tomar ninguna medida con efecto retroactivo para que las inversiones ya realizadas no se vean afectadas.

Con el fin de adaptarse a la realidad en vez de negarla, el citado Dr. Pérez confía en que las medidas propuestas por la UE sirvan para que no haya una aprobación del mencionado borrador español o que al menos siente las bases necesarias para exigir su derogación si ésta se efectiviza.

En resumen, se deduce que la CE busca por todos los medio incentivar el uso de energías renovables y limpias, mientras que en España parecen querer todo lo contrario: con las trabas impuestas solo se consigue que más de un consumidor desista de sus planes de renovación energética.

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