Complejo petroquímico de Tarragona: 50 años contaminando sin control

“Los vecinos de Tarragona se quejan de las emisiones procedentes del Complejo Petroquímico y acusan a las autoridades de jugar con la salud de la gente, ya que tras medio siglo, recién ahora se están comenzando a tomar medidas para conocer la composición del aire que respiran, un logro que les ha costado años de quejas y luchas.”

Un poco de historia

El Complejo Petroquímico de Tarragona es un área industrial que agrupa diversas empresas del ámbito químico y petrolero. La mayor densidad industrial se sitúa en la zona más cercana a poniente del municipio, en la denominada zona Trébol, donde forma un gran complejo que continúa por el término municipal de Vila-seca. El conjunto comprende también las poblaciones de Reus, Salou, Constantino, el Morell, La Pobla de Mafumet y La Canonja.

El complejo se inició en 1966 con la aprobación de la construcción de una primera refinería y progresó en su actividad hasta estar actualmente considerado el más importante de este tipo en Cataluña, en España y en el sur de Europa.

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Debido a la accesibilidad del petróleo por el puerto de la ciudad y la abundancia de agua del río Ebro, se aprobó la construcción de una refinería en Tarragona por parte del Instituto Nacional de Industria (recogida en el decreto nº 1087 del BOE).

La elección de esta ciudad se sobrepuso a otras opciones como El Prat y dispondría de una capacidad de tratamiento de 7 millones de toneladas métricas al año para la elaboración de GLP, olefinas, naftas, gasolinas y otros supercarburantes. Su construcción conllevaría además, la creación de una empresa nacional con una participación estatal del 60%.

Un enorme complejo industrial

La industria petroquímica de Tarragona cuenta en la actualidad con casi 1.200 hectáreas en las que se asientan industrias de diversa índole concentradas en dos sectores principales: el polígono norte y el sur.

Polígono Norte: 470 hectáreas distribuidas entre El Morell, La Pobla de Mafumet, Vila-seca y Tarragona y se compone de: polígono Constantí, zona Norte, zona Sur, polígono Alcover y Polígono El Morell.

Polígono Sur: 720 hectáreas aglutinadas en Vila-seca y Tarragona, también conocido como Zona Trébol y que incluyen: el Puerto de Tarragona, el polígono Francolí, Zona centro (Polígono Entrevías y Autovía de Tarragona), Zona suroeste, Zona noroeste, zona oeste y Polígono Río Claro.

El número de empresas que operan en el complejo petroquímico supera la treintena y se centran especialmente en la producción de ácidos, cloros, sales alcalinas, gas oxígeno, fertilizantes, insecticidas, combustibles, plásticos y esencias sintéticas. Entre las más destacadas se encuentran diferentes facciones de Repsol (química, petrolera y de gas), Bayer, BASF, ERCROS, Cepsa, Bic y Dow Chemical Company.

Contaminación constante

Los vecinos explican que desde siempre el aire que respiran está enrarecido, que en determinados momentos el olor a gas o a huevos podridos resulta irrespirable y que coincidiendo con la salida de humos más oscuros de las chimeneas, se agravan cuadros de alergias, asma y problemas respiratorios, sobre todo en los niños.

Los casos de cáncer en las zonas aledañas se han disparado de manera alarmante y los suelos resultan cada vez más áridos por la contaminación. Otro de los temores de los vecinos es que el agua que beben también contenga productos tóxicos que no estén siendo medidos y eliminados de forma correcta.

El problema más grave es que desde la Generalitat se escudan en que la normativa regional y nacional solo les obliga a controlar el nivel del benceno que se halle en el aire y que decuplica los niveles permitidos, mientras que los entre 150 y 160 compuestos tóxicos que enrarecen el aire no son medidos.

Gracias a las numerosas quejas, las pruebas aportadas por los vecinos (avaladas por controles de la Univ. de Cataluña) y a la intervención de numerosas ONG´s se ha conseguido por fin que la Generalitat se comprometa a hacer una revisión de las normativas vigentes (se les ha pedido que las igualen a las de la mayoría de las naciones de la UE) y a crear mesas de discusión con vecinos, políticos, ONG´s y empresas.

Una reflexión final

Además de existir una sección específica del Ministerio de Agricultura dedicada al Medio Ambiente a nivel nacional, la enorme mayoría de los municipios cuentan con un sector dedicado a esta problemática, que debería actuar “de oficio”, ante realidades tan palpables como la imposibilidad de respirar aire puro en las inmediaciones de un sitio como éste.

Es una verdadera vergüenza que estando instrumentados los sistemas de control, éstos carezcan de eficiencia y necesiten que sean los vecinos quienes hagan las denuncias pertinentes para dignarse a mover un dedo; y eso cuando no tienen más remedio, porque se les agotaron las excusas y comprueban que la gente está realmente cabreada.

Todos conocemos el poder mediático que tienen las empresas que están dentro de este complejo industrial y la cantidad enorme de dinero que mueven, pero ya es hora de que se les empiece a poner coto, porque la vida y la salud de una sola persona vale más que todas las inversiones y ganancias de las empresas involucradas y la Generalitat y el Gobierno de España deberían saberlo.

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