La imprevisión y la sequía: dos enemigos crónicos de España y su Medio Ambiente

“Las condiciones de los campos son muy complicadas, pero eso no es todo, en muchos sitios del país peligra el abastecimiento de agua potable a los hogares. Los embalses están muy por debajo de los mínimos y parece que el gobierno, además de rezar para que llueva y planificar cortes de suministro, no piensa hacer mucho más.”

Desertización y desabastecimiento

Los productores agropecuarios de todo el país vienen advirtiendo que esto va a pasar, apoyados por las previsiones climáticas y por la realidad de que el Medio Ambiente está siendo seriamente dañado, atacado desde todos los flancos.

El Cambio Climático está afectando a las tierras del sur de Europa y el peligro de desertización (ver: Prevenir la desertificación o morir en el intento) pende sobre una amplia zona del continente, sin que las autoridades tomen ninguna medida de prevención. 2017 está siendo el año más seco detrás de 1981 y 2005.

 

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La situación se presenta muy difícil, porque esta vez la sequía ha atacado a todo el país. Los embalses perdieron la mitad de su capacidad durante un verano largo, seco y extremadamente caluroso, que precedió a un invierno para el que se prevé un bajo nivel de precipitaciones.

Los últimos datos que aportó el Ministerio de Agricultura, de Alimentación y Medio Ambiente, indican que la capacidad media de los embalses está por debajo del 43%, pero hay cuencas en las que el agua apenas llega al 7% y las reservas son un 25% menores, a la media de la última década.

 

Sin embargo, en las áreas de mayor incidencia de la sequía como son las de Almería, Murcia, Alicante, etc., los campos de golf están verdes y bien cuidados, mientras los regantes cuentan las gotas que proveen a sus cultivos y los habitantes se preparan para la que se viene.

En el sur peligran gran parte de los cítricos y productos hortícolas (lechugas, tomates, pimientos y un largo etc.) y más al norte y el este, los cultivos de primavera (maíz, frijoles, patatas, remolachas); los daños al Medio Ambiente (por contaminación, deforestación, incendios) son incuestionables y cada vez más ignorados y les afectan directamente.

 

Si estos cultivos o al menos una parte importante de ellos se pierden, lo sentirá la población entera, porque lo que se produce en estas zonas sirve para proveer a todo el país, esto implica que, si no cae una gota de agua, los cultivos se perderán, el mercado quedará desabastecido y los precios se dispararán.

 

¿Y la educación para cuándo?

Sabiendo que la sequía va a peor y que el Medio Ambiente no resiste más, no existen medidas que tiendan a educar a la gente para que cuide este preciado líquido, en vez de invertir en informar, se amenaza a los vecinos con ponerles multas si riegan las plantas del jardín en horarios poco adecuados.

Si bien es cierto que unas buenas lluvias serían un remedio que todos acogerían con agrado, en realidad no es la solución, sino un simple paliativo hasta que vuelvan a “quemar las patatas”, porque estas situaciones de sequías extremas se repiten de forma demasiado previsible y nadie hace nada por prevenir sus consecuencias.

 

Desde el gobierno hablan de tomar medidas de mitigación, pero no de planificar a mediano y largo plazo (ver: La desertificación puede prevenirse, pero hay que tomar medidas YA), cómo harán para evitar que las consecuencias del Cambio Climático sobre el Medio Ambiente y el agua, las paguen los de siempre: el sufrido pueblo español.

 

REDACCION/ECOTICIAS.COM

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