Las macrogranjas se ‘cargan’ el medio ambiente

Uno más. Ojalá fuera el último. Desde Greenpeace hemos  sido testigos de un nuevo atentado ambiental por parte de la macrogranja de Valle de Odieta en Caparroso, Navarra.

Valle de Odieta, la propietaria de esta macroexplotación de vacuno de leche lleva acumuladas más de 10 sanciones por infracciones medioambientales. Pero, parece que todo le da igual, incluso las multas. Sus malas prácticas son recurrentes, pero sigue funcionando.

Pese a llevar años en situación irregular, ahora incluso pretende ampliar sus dimensiones. Y peor aún, quiere construir en un pequeño pueblo de Castilla y León, Noviercas, la que sería la mayor macrogranja de vacuno de leche de Europa. Estaría también entre las cinco más grandes del mundo. En respuesta a un SOS lanzado a Greenpeace por colectivos ecologistas locales de Marcilla, hemos estado tres días documentando el impacto ambiental provocado por esta macrogranja. De la mano de vecinos de la zona pudimos comprobar el grave impacto ambiental que está generando en la zona.

Vimos cómo se están utilizando los campos agrícolas como un auténtico vertedero. Cómo los residuos de la explotación llegan a generar auténticas cascadas por los barrancos, cayendo en algún caso directamente al río Aragón, generando nauseabundas balsas de “agua” y afectando zonas de especial conservación (ZEC), último refugio de especies en peligro de extinción como el visón europeo o el galápago europeo.

Niveles alarmantes de nitratos

Además, analizamos el agua en distintos puntos y encontramos niveles preocupantes de nitratos (VER MAPA). Las ingentes cantidades de excrementos, muy ricos en nitratos, que se generan en la ganadería industrial, cuando son vertidos sin control en los terrenos pueden convertirse en un veneno para suelos, aguas y pueden incluso afectar a muchos seres vivos, incluyendo a las personas. El problema es tan grave que es objeto de otro procedimiento de infracción más por parte de la Comisión Europea a España. Es el momento de alzar la voz y reclamar nuestro derecho a una agua limpia.

Sólo hay una palabra para definir lo que vimos: ecocidio. El desprecio por el medio ambiente por parte de Valle de Odieta es, como poco, indignante. En Caparroso tienen más de cinco mil vacas (sólo deberían tener 3.450, según la autorización ambiental). La que pretenden construir en Noviercas tendría 23.520 vacas. ¿Está legitimada esta empresa para esto? Con sus antecedentes, ni para esto ni para que siga funcionando la de Caparroso.

Noviercas sigue intacto. Casi impoluto. Cuando regresamos a Madrid tuvimos la oportunidad de parar en Noviercas, ver de nuevo el sitio donde quieren poner en marcha este faraónico proyecto. Me encantaría saber expresar con palabras la tranquilidad que se vive allí. Con el Moncayo detrás, con sus cumbres pintadas de blanco, se podían escuchar a las aves, algunos insectos que empiezan a despertarse de su letargo invernal y también el suave murmullo del Araviana… ¡Y como olía todo! Aire puro me atrevería a decir. Lo que quieren hacer allí ocuparía 120 hectáreas. ¡120 campos de fútbol! Allí, no fui capaz de imaginarlo. No quise imaginarlo.

Estamos a tiempo de parar esta locura. Es lo que menos necesitamos en una situación de emergencia climática, de colapso de la biodiversidad, de escasez de agua y su incomprensible envenenamiento, de animales más y más hacinados y pueblos quedando vacíos… Pero, te necesitamos a ti. Vamos a mostrar a la empresa, y a las personas responsables de las políticas, que este modelo no lo queremos. No encaja en un futuro justo y sostenible.

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Fuente: Greenpeace

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