Nuevas bocas, sismos y coladas en el volcán de La Palma

  • Tras más de 2 meses de intensa actividad, el volcán que estalló en Cumbre Vieja rompe un récord de longevidad, puesto que ya es la erupción más larga que ha sufrido la isla de La Palma en los últimos 375 años.

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Una erupción muy larga

La erupción no parece querer detenerse, puesto que siguen surgiendo nuevas bocas eruptivas, se producen sismos de magnitudes medias, que también se sienten en las vecinas islas y surgen nuevas coladas, que avanzan a diferentes velocidades destruyendo muchos de los sitios que aún continuaban indemnes.

La última de las grandes erupciones que experimentó la Isla de La Palma fue la de Fuencaliente, que aconteció en 1677 y tuvo una duración de 66 días, un récord que ya ha sido superado por la actual. La de aquel año acabó con la vida de 4 personas, provocó cuantiosos daños en cultivos y viviendas y sepultó un manantial a cuyas aguas se le conferían propiedades milagrosas.

Si bien los expertos afirman que habían notado algunos indicios de que podía acercarse el declive de la erupción, no es lo que perciben los habitantes de la isla, que viven con el constante temor de que haya una explosión mayor o que surjan coladas de lava que abran nuevas sendas de destrucción.

Más lava, ruido y destrucción

De hecho, el jueves 25 se produjo la aparición de una nueva boca eruptiva, en el cráter secundario que se encuentra al sur del cono principal, que dio origen a un flujo de lava diferente a los anteriores, que cayó por la pendiente muy rápidamente, alcanzando una velocidad de hasta 600 metros por hora (según los datos que aportó INVOLCAN).

La lava salió del cráter con mucha fuerza elevándose varios metros por el aire y liberando toneladas de lava incandescente, que debido al declive natural de la ladera comenzó a deslizarse con mucha rapidez en busca de la costa. A su vez, el tremor (el sonido natural de los volcanes) aumentó de forma considerable.

Esta nueva colada se ha llevado por delante un cementerio conocido como el de Las Manchas, aunque su nombre oficial es el de Los Ángeles, el único de la isla. La montaña el Cogote ha servido de parapeto para que la lava fluya hacia el sur oeste, pero en su camino también ha sepultado diversas construcciones y destruido tierras de labranza.

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¿Cuánto más durará?

Hace unos días, un nuevo flujo de lava había llegado al mar, conformando una gran columna de gases tóxicos y vapor. Ello obligó a las autoridades a confinar en sus hogares a unas 3.000 personas que habitan en la parte occidental de la isla y a precintar más zonas de más peligro, a las que no se puede acceder sin un permiso especial.

También se han registrado varios terremotos en los últimos días, que tienen su origen a una gran profundidad, estimada en más de 30 kilómetros bajo la corteza terrestre. Esto era un indicio de que se podría estar ante un ‘reordenamiento de las tensiones’, a nivel de la cámara de magma que da origen a las erupciones.

Pero los científicos siguen siendo cautelosos al interpretar estas manifestaciones sísmicas, puesto que, si bien puede ser una señal de que la cámara está vaciándose, también podría indicar que ello dará paso a la entrada de una nueva carga de magma que pugnaría por salir.

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Si hay algo claro, es que con los volcanes no hay ni certezas ni seguridades y los últimos datos que dan cuenta de nuevas deformaciones en las laderas, no son concluyentes. La prioridad de los expertos sigue siendo poder hacer predicciones lo más exactas posible para poder salvar vidas. Lo demás ya se verá.

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