Armario sostenible, el libro definitivo

  • Licenciada en Publicidad y RRPP, dice Laura Opazo que “soy ante todo comunicadora especializada en moda, ámbito en el que trabajo desde 2001 en diversas áreas, como estilismo, marketing, publicidad e imagen.

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He trabajado en empresas como El Deseo, en las revistas Vanidad, Calle 20 y Harper’s Bazaar… y las firmas Omega y Jesús Del Pozo, entre otras. He complementado mi formación con un MBA de dirección y gestión de empresas en ISEM y un curso de moda sostenible impartido por REAS y el Mercado Social de Madrid. Actualmente colaboro en radio y televisión, labor que combino con la docencia”. 

¿Le puedes explicar tu libro a alguien que no lo haya leído?

Mi libro es el reflejo de un camino que decidí emprender hace tres años para transformar mi relación con la moda, con el entorno y también conmigo misma. Soy extremadamente curiosa y quería saber qué hay realmente detrás de esta industria, cómo surge la sostenibilidad desde su origen hasta la actualidad, los pasos que dan las marcas para hacer las cosas de una manera ética, y, también, como soy  publicista, quería establecer una relación entre la sociedad de consumo y la moda desde los años 60 hasta hoy en día porque todo va parejo con el contexto socioeconómico y cultural de un momento determinado.

El objetivo

¿Qué te propones con él, cuál es el objetivo principal?

No quiero aleccionar a nadie pero sí informar desde el pensamiento crítico y aportar soluciones. Es necesario preguntarse por qué y cómo podemos actuar. Por eso en el libro recojo una serie de entrevistas a personas que han arrojado luz sobre todas las incógnitas que tenía en mente y que, al mismo tiempo, podían ser las mismas que muchas personas se formulasen en su cabeza. Al final de cada capítulo hay una serie de ejercicios que invitan a la reflexión y a la acción.

¿Tiene idea la ciudadanía de lo destructiva que puede llegar a ser la moda convencional?

Creo que el titular de “La industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo” ha calado bastante en la población pero, al mismo tiempo, si no se ahonda un poco más… puede quedarse en una información que pueda parecer sensacionalista y superflua.

Si con convencional nos referimos a low cost, podríamos decir que sí, no solo es destructiva a nivel medioambiental sino a nivel económico tanto en los países subdesarrollados donde se fabrica como en los países donde se venden las prendas, que, como España, han perdido parte de su entramado textil con la deslocalización.

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Nuestro país

¿Cómo ves la moda sostenible en nuestro país? ¿En qué punto se encuentra?

Creo que nuestro país a nivel textil tiene muchísima tradición y en las últimas décadas habíamos deslocalizado la producción echando a perder puestos de empleo, tradición e industria. Hay firmas que consiguieron quedarse aquí y otras que se fueron y ahora están volviendo, están relocalizando de nuevo.

A raíz de la Covid19 también nos hemos dado cuenta de que no podemos depender tanto de otros países y el tráfico de productos desde sitios remotos tampoco es muy seguro. Hoy en el mercado español hay firmas sostenibles de toda índole, que conviven con otras marcas que fabrican aquí aunque todos sus procesos no son 100% sostenibles y firmas de artesanía de vanguardia y diseño de autor muy interesantes que fabrican de forma slow y cuidando la ética y la estética.

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¿Los precios de la moda sostenible son prohibitivos para su democratización?

En absoluto. Pero obviamente el precio de la ropa tiene que subir. El problema es que, en los últimos tiempos, su coste venía marcado por la industria low cost y era salvajemente barato. Acostumbrados a una política de precios tan reducidos, desconocemos el valor real de las cosas. Así que es habitual que algo que se salga de los actuales precios de referencia en el mercado, determinados por la industria low cost, nos parezca caro.

Usar y tirar

¿Vivimos o hemos vivido en un mundo de usar y tirar? ¿van a cambiar las cosas?

Sí. No queda otra. El planeta nos lo está pidiendo a gritos, el cambio climático es una triste realidad y si no podemos revertirlo al menos nuestro deber es subsanarlo. Además, cada vez vivimos en casas más pequeñas y somos más nómadas,  no tiene sentido acumular y tirar. Es por eso que fórmulas como el alquiler, el fashion sharing,  se perfilan como alternativas de consumo adaptadas a las necesidades actuales.

Carolina Sánchez

Fuente: Vida Sana

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