Desastre del Rana Plaza: 8 años después poco ha cambiado en la moda

  • A pesar del millar de muertos, la moda sigue sin ser sostenible. ECOticias.com - ‘El Periódico Verde’ analiza la actualidad de la ropa rápida.

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Una tragedia que destapó otra

El 24 de abril de 2013, en la ciudad de Dhaka, Bangladesh se derrumbó el edificio Rana Plaza donde funcionaban cinco fábricas de ropa, en las que su personal trabajaba en las peores condiciones laborales y con sueldos de miseria, confeccionando prendas para las más prestigiosas y reconocidas marcas internacionales (como Primark, Benetton, Mango o Inditex).

La cifra de víctimas mortales superó las 1130 y más de 2500 personas resultaron heridas. Esta tragedia, considerada de las más terribles de la industria textil mundial, dejó en evidencia que, en Bangladesh las condiciones laborales del sector son pésimas y que los trabajadores carecen de las mínimas medidas de seguridad.

Desastre del Rana Plaza: 8 años después poco ha cambiado en la moda

Otra realidad que quedó patente es que, mucha de la ropa de marca que se consume en los países ricos se fabrica en lugares como el Rana Plaza y la confeccionan personas que ganan una miseria por cada prenda, viven y trabajan en la más absoluta precariedad y prácticamente no tienen ningún derecho.

Miles de mujeres y niños trabajan durante 14 o 16 horas, cobrando algunos de los salarios más paupérrimos del mundo y expuestos a todo tipo de accidentes laborales, porque es común que lo hagan en edificios ruinosos. Las marcas de moda son cómplices de estas situaciones que conocen perfectamente y toleran, porque gracias a ellas obtienen sustanciosos beneficios.

El COVID 19 no ayuda

La crisis mundial ocasionada por la pandemia de COVID 19 también ha tenido sus efectos sobre la moda tradicional. Muchas de las marcas que compran ropa fabricada en Bangladesh rehusaron pagar en 2020 los pedidos que habían hecho, una situación que no contribuye en absoluto a que las condiciones laborales de los trabajadores mejoren.

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En definitiva: por una u otra razón el negocio de la moda sigue teniendo de rehenes a los más pobres del mundo, para que los más ricos usen prendas que lucen una marca que se supone debe dar prestigio y relumbre a quien la lleva, pero que solo hace que cada comprador (muchas veces sin saberlo) contribuya a que todo siga igual.

¿Qué puedes hacer?

Los consumidores pueden hacer la diferencia comprando ropa de colecciones de moda sostenible, pero además es necesario cortar la vorágine de las modas efímeras del tipo “use y tire” rehusando adquirirlas, elegir marcas responsables que no empleen mano de obra casi esclava, utilizar la vestimenta por más de una temporada, donar lo que no se use y/o reformar las prendas para darles una mayor vida útil.

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Por Sandra MG para ‘El Periódico Verde’

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