La provincia de Málaga ‘azotada’ por los incendios forestales

Entre 1975 y 2013, los incendios forestales afectaron a unas 385.000 hectáreas de la superficie de Andalucía. En términos absolutos y relativos, en distribución y recurrencia, Huelva y Málaga, fueron las provincias más afectadas por los incendios forestales.

Según un estudio elaborado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología (IRNAS) y Universidad de Málaga – Andalucía Tech, Huelva y Málaga, fueron las provincias andaluzas con mayor superficie calcinada por los incendios forestales en el periodo 1975-2013. La investigación, publicada en la revista Flamma, será presentada en la Reunión Internacional FUEGORED.

Entre 1975 y 2013, los incendios forestales afectaron a unas 385.000 hectáreas de la superficie de Andalucía. En términos absolutos y relativos, en distribución y recurrencia, Huelva y Málaga, fueron las provincias más afectadas por los incendios forestales. Las áreas recorridas al menos dos veces por los incendios, que suman unas 52.743 hectáreas, denominadas por los autores puntos calientes (hotspots) por manifestar una alta tasa de recurrencia de incendios, se circunscribieron a contextos locales muy diversos: entre el Andévalo onubense y la Sierra Norte sevillana, el entorno de Aznalcóllar; en las intrincadas montañas de las sierras de Almijara y Guájares, entre Málaga y Granada; en diferentes puntos dispersos en la comarca de Campo de Gibraltar (Cádiz) y las sierras litorales más occidentales de la provincia de Málaga; y, finalmente, en enclaves muy alejados y contrastados, como sierras de Andújar en Jaén y la sierra Cabrera en Almería. El 56.8 % de la superficie quemada se relacionó con zonas de matorral esclerófilo y matorral boscoso de transición. Los incendios se produjeron en zonas de media y baja montaña, con pendientes moderadas y altas.

En la provincia de Málaga, entre 1975 y 2013, ardieron más de 68.000 hectáreas, de las cuales 8.000 se correspondieron con áreas previamente calcinadas, una superficie mayor que la registrada en provincias vecinas más grandes. En palabras del geógrafo malagueño Oliver Gutiérrez Hernández, investigador principal del estudio, “El caso de Málaga es especialmente preocupante porque se han localizado dos puntos calientes, zonas donde los incendios abarcan grandes extensiones y además se producen con reiterada frecuencia”. Los incendios se concentran en terrenos complicados, áreas montañosas con pendientes elevadas próximas al litoral y cercanas a espacios con un diseminado residencial en las proximidades de importantes núcleos turísticos, lo que confiere al conjunto una alta peligrosidad. En las sierras litorales, los incendios son especialmente recurrentes en municipios como Mijas, Casares, Cómpeta, Marbella, Ojén, Frigiliana o Estepona.

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El estudio descubrió la existencia de patrones explicativos de la distribución de la superficie calcinada. “Desarrollamos un modelo numérico para relacionar las áreas calcinadas con variables explicativas” indica el geógrafo; prosigue “el modelo resultó especialmente consistente para explicar las zonas quemadas de la provincia del Málaga, donde la superficie calcinada se explica por una combinación de características del medio físico favorables para la rápida propagación de los incendios y una dinámica territorial que impulsa la existencia de múltiples fuegos inducidos por la actividad humana”. “El resultado es que tenemos unas sierras litorales donde la vegetación generalmente se halla muy degradada y cuando a duras penas evoluciona es pasto de un nuevo incendio y vuelta a empezar”, aclara el autor del estudio. Y apunta, además, “en algunos casos, la vegetación evoluciona adecuadamente por sí sola después de un incendio. En otros casos, se necesitan planes de reforestación específicos. Pero es que realmente se requieren medidas adicionales más allá de la ingeniería forestal, pues debe abordarse una solución adicional desde la ordenación y gestión del territorio”. En este sentido, el experto alerta, “tenemos un auténtico problema ambiental en las sierras litorales de la Costa del Sol Occidental, un franja de alta peligrosidad añadida por la presencia de urbanizaciones. La situación es preocupante en esta zona porque coincide la mayor superficie quemada con la mayor tasa de recurrencia de incendios forestales. Precisamente, en un área donde la especulación urbanística está detrás de buena parte de los incendios, se acaba de anular el Plan de Ordenación Territorial y la situación se tornará más complicada”. Por último, el investigador solicita medidas de protección adicionales para las sierras litorales “urgen medidas de protección adicionales, especialmente en espacios tan amenazados y de singular valor ecológico como Sierra Bermeja y su entorno, una franja montañosa que todavía mantiene una buena cobertura forestal”.

Referencia:
Oliver Gutiérrez Hernández, José María Senciales González, Luis V. García. 2015. Distribución de los incendios forestales: investigación exploratoria y modelos explicativos. Revista Flamma 6(3), páginas 144-148.

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