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domingo, enero 29, 2023

Día Internacional del Buitre 2021

Carroñeros necesarios

Si bien se los asocia con la muerte por ser aves carroñeras, los buitres son un eslabón imprescindible de la cadena trófica que la Naturaleza emplea para reciclar la materia. Son aves de tamaño mediano a grande, de costumbres gregarias y su característica más significativa es la carencia de plumas en la cabeza.

Estos animales suelen alimentarse de cadáveres, lo que es muy positivo para mantener una buena salud en los ecosistemas y, además, le hacen un enorme favor al ser humano (son barreras naturales de ciertas zoonosis como la rabia o las parasitosis) y al resto de las especies, facilitando la tarea a los detritívoros (parásitos, bacterias, hongo, etc.), que son los encargados de reciclar la materia orgánica restante.

Gravemente amenazados

La veintena de especies de buitres que habitan nuestro planeta es uno de los grupos de aves más amenazado, ya que más de la mitad de ellos se hallan en grave peligro de extinción y como siempre, el responsable es el ser humano.

Los peligros más graves que se ciernen sobre ellos provienen de dos tipos diferentes de envenenamiento: la intoxicación alimentaria indirecta y la directa.

Muchos de los medicamentos con los que se trata al ganado afecta de forma altamente nociva a todas las especies de buitres. Tal es el caso del diclofenaco, un potente antiinflamatorio que tiene un uso tanto humano como veterinario y que se bioacumula en el cuerpo.

En países como la India, los cadáveres de los animales de granja suelen dejarse expuestos en el campo por razones a veces económicas y otras de índole religiosa, con la intención de que los buitres se alimenten de sus despojos.

El problema es que las sustancias y medicamentos que contiene los cuerpos, pasan a las aves y acaban con sus vidas.

Pero también ocurre que se los envenena de forma intencionada, como ocurre en ciertas partes de África. Los cazadores furtivos que van tras los cuernos de los rinocerontes, el marfil de los elefantes o que matan a las madres de otras especies para robarle a sus crías y traficar ilegalmente con ellas odian a los buitres, pues son capaces de detectar cadáveres a muchos kilómetros de distancia.

Los furtivos suelen matar un cierto número de animales fuera de sus áreas de caza y rocían sus cadáveres con veneno.

La idea es usarlos como cebo para atraer a los buitres de la zona y acabar con ellos para poder dedicarse a su infame trabajo, sin el peligro de que, al sobrevolar la carroña, delaten su presencia.

Por Sandra MG para ‘ECOticias.com’

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