Oceana se ‘moviliza’ para exigir un Ley de Residuos para atajar la crisis del plástico en el mar más contundente

  • La organización defiende que el borrador legislativo, que se debatirá en la Cámara Baja en las próximas semanas, debe ser más ambicioso que los mínimos establecidos por Europa y dejar atrás la cultura de usar y tirar.

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Oceana pedirá al Congreso de los Diputados que aumente la ambición del proyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminados para conseguir una mayor reducción de los plásticos de un solo uso que potencialmente terminan en el mar. El texto actual prohíbe los objetos desechables marcados por la Unión Europea, pero se queda corto respecto a otros –como vasos, envases, toallitas, monodosis o anillas para bebidas– que llegan a causar daños a especies y hábitats marinos.

La organización internacional para la protección de los océanos considera que las medidas son insuficientes y pide:

  • Eliminar o fijar objetivos de reducción más ambiciosos para determinados plásticos de usar y tirar.
  • Aumentar el uso de envases reutilizables y mejorar las tasas de recogida mediante sistemas de depósito, devolución y retorno.
  • Prohibir el uso de recipientes desechables de bebida y comida en edificios de la administración pública y en la restauración.

“La Ley de Residuos puede ser una gran herramienta para atajar la crisis de basura marina que afecta a nuestras aguas, pero para ello debe ir más allá de los mínimos que marca la Unión Europea”, señala Natividad Sánchez, directora de la campaña de plásticos de Oceana en Europa. “La ley transpondrá gran parte de la Directiva de Plásticos de Un Solo Uso, una norma que nació para abordar la contaminación del mar y que concierne por igual a Estados miembros con y sin costa. Siendo España el país con mayor biodiversidad marina de la UE y el segundo en superficie marina y en número de turistas, el Congreso debe ocuparse del problema de los plásticos en el mar.”  

España cuenta con un millón de km2 de superficie marina y aproximadamente 8.000 km de costa. Con una alta densidad de población en zonas del litoral y siendo el sector turístico una de las principales actividades económicas en la costa, el riesgo de entrada de plásticos al mar se multiplica. Esto es especialmente preocupante dado que es el cuarto mayor consumidor de plástico de la Unión Europea, con una demanda de 3,95 millones de toneladas en 2019[i].

Todos estos elementos hacen que nuestro país sea más sensible a la crisis del plástico que otros, y de ahí la urgencia de tomar medidas estrictas que pongan solución al problema. España cuenta con una orografía marina rica en accidentes geográficos que actúan como trampas donde se acumula plástico. Más del 92% de sus aguas son consideradas profundas, lo que hace que la retirada de residuos sea económicamente inviable y haya que poner sobre la mesa alternativas como la reutilización y la reducción de estos productos. 

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