Insectos: ¿son los superalimentos del futuro?

  • La producción y el consumo de insectos comestibles es una realidad que cada vez gana más adeptos. Los insectos representan una posible solución a las dificultades asociadas con la producción de alimentos, así como a los problemas ambientales y de salud.

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¿Qué es la entomofagia?

La entomofagia es el consumo de insectos por parte de los seres humanos y es una práctica que se lleva a cabo desde hace ya muchísimo tiempo, en muchos lugares del mundo, principalmente en China y el sudeste de Asia, en México y en algunos países de África y de América Latina.

En realidad, los insectos siempre han formado parte de la dieta de los seres humanos desde tiempos inmemoriales, aunque también es cierto que los institutos de investigación, los grandes chefs internacionales y muchas empresas de alimentos recién les están prestando la atención que se merecen y los valoran como superalimentos.

La FAO, organismo dedicado a la Agricultura y la Alimentación, dependiente de la Organización de las Naciones Unidas ha creado el ‘Programa de Insectos Comestibles’, que está examinado el potencial que tienen este tipo de seres como alimentos para humanos y animales y en el que también se incluyen otros artrópodos, como arañas y escorpiones.

¿Comida con muchas patas?

No solo la FAO está estudiando la posibilidad de integrar los insectos a nuestra dieta diaria, sino que muchas empresas ya han empezado a ofrecerlos en algunos países europeos, donde están teniendo bastante éxito, puesto que son una fuente de proteínas de la mejor calidad y fácilmente asimilable para el cuerpo, además de aportar varios nutrientes más.

Por ello es factible pensar que la entomofagia podría ser significativa para la planificación de las dietas en un futuro no muy lejano. De hecho, la demanda mundial de alimentos crece cada día más y esta sería una alternativa viable, para cumplir con los requerimientos humanos de proteínas, de forma más sostenible.

Combatiendo la inseguridad alimentaria.

En la actualidad solo se recurre a las proteínas de origen animal y las necesidades de esta sustancia son tan grandes, que la mayoría de los establecimientos ganaderos emplean sistemas de cría intensiva para poder cumplir con las demandas del mercado, que exige carnes de diversos tipos, embutidos, leche, lácteos, huevos, etc...

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Esto no solo implica un alto grado de maltrato animal, sino que también es motivo de una sobreexplotación extra a nivel agrícola, puesto que la gran mayoría de los cultivos se emplean para dar de comer al ganado y a las aves de corral y no para alimentar a los millones de humanos que padecen hambre y desnutrición.

La producción tradicional de piensos para los animales domésticos y de granja, también se vería beneficiada por la producción de estos superalimentos, ya que el aporte de sustancias beneficiosos de los insectos es realmente significativo y sería una fuente de proteínas alternativa realmente eficaz.

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Mayor producción y más sostenible

La misma cantidad de proteínas que produce el ganado se puede obtener de los insectos, con una inversión que solo en alimentación es seis veces menor. Esto implica que la productividad será mucho mayor, además el 80% de los insectos puede comerse, mientras de los animales solo se aprovecha entre el 40 y el 50%.

Los insectos se reproducen rápidamente, tienen altas tasas de crecimiento y sus niveles de conversión alimenticia son destacables, ya que resultan más eficientes al convertir los ingredientes que ingieren en nutrientes. La producción de estos superalimentos requiere menos cantidades de agua y de energía y los insectos proporcionan diferentes tipos de nutrientes según la etapa de su ciclo de vida en la que se encuentren.

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