¿Dieta mediterránea tras el COVID-19?

  • El 39 por ciento de los españoles asegura haber cambiado sus hábitos tras la irrupción de la pandemia y, de estos, el 76,4 por ciento afirma estar ahora más cercano a la dieta mediterránea.

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Así, la vicepresidenta de FESNAD, la doctora Rosaura Leis, ha destacado que, tras el Estado de alarma provocado por la pandemia, los encuestados muestran una mayor adherencia a la dieta mediterránea, sobre todo en lo referido al consumo de frutos secos y aceitunas (51,4% que los consumían antes de la pandemia frente al 58% durante la pandemia); al incremento en la presencia de frutas y hortalizas (57,49% frente al 60,3%), así como al de verduras (78,71% frente al 83%); legumbres (72,58% frente al 76,44%); consumo de dos litros de agua (65% frente al 69,8%); limitación de la sal (71,56% frente al 75,98%); y al consumo de productos integrales o de grano entero (58,5% frente al 65,5%).

Así, en cuanto a la percepción de adhesión de estilo de vida a la dieta mediterránea, el 30 por ciento de los encuestados piensa que actualmente es muy buena; el 48,7 por ciento buena y el 19,1 aceptable. En este apartado, Leis ha querido recordar que la dieta mediterránea no solo se circunscribe al tipo de alimentación, sino que también abarca el cómo se ingieren estos alimentos, así como otras variables como el ejercicio físico. En este sentido, Leis ha destacado que el acto de comer se suele dar en un ambiente psicosocial relajado, conversando o prestando atención a lo que se consume.

¿Dieta mediterránea tras el COVID-19?

Respecto a esto último, según este mismo estudio, cerca del 30 por ciento de los encuestados afirma que, durante la panedmia, desayuna de pie (15%) o viendo la pantalla (27%), mientras que la comida y la cena se hace predominantemente sentado, siendo el uso de las pantallas todavía algo elevado (26% y 30%, respectivamente). Por otro lado, un 19 por ciento de los encuestados asegura que ha aprendido a cocinar durante la pandemia, y un 22 por ciento afirma que ahora se defiende mejor.

Además, desde la FESNAD han recordado su decálogo de consejos para seguir la dieta mediterránea. En primer lugar, recomiendan utilizar el aceite de oliva, preferiblemente "virgen extra" como principal grasa de adición. También insta a consumir alimentos de origen vegetal en abundancia, tales como frutas, verduras, legumbres y frutos secos; también especias y hierbas aromáticas.

Tal y como han destacado, los frutos secos son una fuente de ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados y aportan otros muchos componentes: arginina, ácido linolénico, minerales, fibra (25% de fibra soluble), fitoesteroles, compuestos fenólicos, flavonoudes, ácido fítico y otros muchos componentes bioactivos. El consumo frecuente de estos puede tener una acción protectora frente a la enfermedad cardiovascular y, además, sustituyen a 'snacks' poco saludables en el aperitivo.

Por otro lado, recuerdan que el pan y los alimentos procedentes de cereales (pasta, arroz y especialmente sus productos integrales) deberían formar parte de la alimentación diaria. Además, para esta sociedad científica, la fruta fresca "tendría que ser el postre habitual", mientras que los dulces, pasteles y helados "deberían consumirse ocasionalmente". Por último, añaden, "el estilo de vida mediterráneo es tan importante como comer adecuadamente".

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Así, Leis ha recordado los beneficios de este estilo de vida, ya que previene enfermedades crónicas y aumenta la esperanza de vida. Por ejemplo, el consumo de pescado graso (azul) resulta beneficioso por su aporte de AGP n-3 (cardiosaludable) y algunos minerales como el selecio, el yodo, el calcio y vitaminas, especialmente la vitamina D. "El consumo moderado de otros alimentos de origen animal repercuten en la menor ingesta de grasa saturada y colesterol, pero a su vez aportan nutrientes que en los alimentos de origen animal son menos cuantiosos o disponibles", ha expresado.

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