Ojito con los colorantes alimentarios artificiales

  • Los colorantes alimentarios artificiales pueden causar enfermedades cuando el sistema inmunitario se ha desregulado, informan investigadores de la Escuela de Medicina Icahn del Monte Sinaí, en Estados Unidos.

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El estudio, realizado en ratones, descubrió que los animales desarrollaban colitis cuando consumían alimentos con los colorantes alimentarios artificiales FD&C Rojo 40 y Amarillo 6 cuando un componente específico de su sistema inmunitario, conocido como citoquina IL-23, estaba desregulado.

Aunque no está claro si los colorantes alimentarios tienen efectos similares en los seres humanos, los investigadores tienen previsto investigar exactamente cómo la citocina IL-23 promueve el desarrollo de la colitis tras la exposición a los colorantes alimentarios.

Ojito con los colorantes alimentarios artificiales

La colitis es una forma de enfermedad inflamatoria intestinal (EII), y se sabe que la desregulación de la citocina IL-23 es un factor de desarrollo de la EII en humanos. Actualmente se utilizan con éxito en los pacientes medicamentos que bloquean su función. Los colorantes alimentarios, como el rojo 40 y el amarillo 6, se utilizan ampliamente en alimentos, bebidas y medicamentos. Estos dos colorantes alimentarios son los más utilizados en el mundo.

Tanto la predisposición genética como los factores ambientales parecen influir en el desarrollo de la EII, una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo, pero los factores ambientales exactos siguen siendo difíciles de determinar. Para el estudio, los investigadores crearon modelos de ratón con una expresión desregulada de la citocina IL-23. Para su sorpresa, los ratones con la respuesta inmunitaria desregulada no desarrollaron la enfermedad inflamatoria intestinal de forma espontánea, a pesar de que la desregulación de la IL-23 es un factor en las personas que padecen la enfermedad.

Cuando recibieron una dieta con los colorantes alimentarios Rojo 40 o Amarillo 6, los ratones alterados desarrollaron colitis. Sin embargo, los ratones que recibieron la dieta con colorantes pero tenían un sistema inmunitario normal no desarrollaron la EII. Para demostrar que el colorante alimentario era realmente el responsable, los investigadores alimentaron a los ratones alterados con dietas sin el colorante alimentario y con agua que lo contenía; en ambos casos, la enfermedad se desarrolló cuando los ratones consumieron el colorante, pero no de otra forma. Repitieron este hallazgo con varias dietas y varios colorantes alimentarios.

"Los cambios drásticos en la concentración de contaminantes en el aire y el agua y el mayor uso de alimentos procesados y aditivos alimentarios en la dieta humana en el último siglo se correlacionan con un aumento de la incidencia de enfermedades inflamatorias y autoinmunes", señala el autor principal Sergio Lira, profesor de Inmunología en el Instituto de Inmunología de Precisión en Icahn Mount Sinai.

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"Se cree que estos cambios ambientales contribuyen al desarrollo de estas enfermedades, pero se sabe relativamente poco sobre cómo lo hacen --añade--. Esperamos que esta investigación sea un paso hacia la comprensión del impacto de los colorantes alimentarios en la salud humana".

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