Más de cien años después del hallazgo de la tumba de Tutankamón,Egipto vuelve a poner un faraón en el mapa. Una misión conjunta egipcio británica, dirigida por la New Kingdom Research Foundation junto al Ministerio de Turismo y Antigüedades, ha confirmado que una tumba descubierta en 2022 en los valles occidentales de Luxor pertenece a Tutmosis II. Es la primera tumba real del Imperio Nuevo identificada desde 1922 y cierra una incógnita clave de la egiptología.
El hallazgo bajo la montaña
Aquí el primer aviso no fue un sarcófago, sino los restos de un ternero enterrado en una fosa de fundación, uno de esos pozos rituales que “guardan” las tumbas reales. Mientras el equipo de la geoarqueóloga Judith Bunbury buscaba la segunda fosa, apareció una abertura tapada por un derrumbe con una escalera que descendía hacia la montaña y que llevó, tras avanzar por pasillos colapsados y llenos de sedimentos de antiguas riadas, a una cámara con techo azul estrellado y escenas del Amduat, el libro del viaje nocturno del dios Ra reservado casi en exclusiva a los reyes.
Una tumba vaciada y un nombre reconstruido
El siguiente golpe de realidad fue encontrar la cámara funeraria prácticamente vacía. No había sarcófago ni momia ni grandes piezas de ajuar y todo apunta a que la tumba se vació de forma deliberada pocos años después del entierro, quizá por los daños de las inundaciones o por el temor a que una dinastía rival utilizase el cuerpo del rey para cuestionar la legitimidad de la familia. Lo que quedó fue una montaña de escombros que el equipo tamizó hasta recuperar pequeños fragmentos de vasijas de alabastro, donde se leía primero “Hijo de Ra, de su cuerpo, Thut…”, después “el dios perfecto, Señor de las Dos Tierras, Aakheper…” y, por último, una mención a “la gran esposa principal, su amada Hatshepsut, que viva”, combinación que apunta directamente a Tutmosis II.
Quién fue Tutmosis II y por qué importa su tumba
Tutmosis II reinó alrededor de 1493 a 1479 antes de nuestra era y su figura suele quedar en segundo plano frente a su padre Tutmosis I y su esposa Hatshepsut. Su momia se encontró en 1881 en el Escondite Real de Deir el Bahari, pero algunos especialistas, entre ellos el director de la misión Piers Litherland, dudan de que ese cuerpo sea realmente el suyo, ya que los análisis hablan de un hombre de más de treinta años mientras que las fuentes lo describen como “el halcón en el nido”, un rey joven. Poder asociar por fin una tumba concreta a este faraón permite cerrar las sepulturas reales conocidas de la dinastía XVIII y abre la puerta a revisar la identidad de varias momias del Imperio Nuevo.
Roca, agua y trabajo de hormiga
La tumba, catalogada como Wadi C 4, se encuentra en las Western Wadis de la necrópolis tebana, al oeste de Luxor, bajo laderas expuestas a lluvias torrenciales. Los estudios de la misión muestran que el eje principal se rellenó con cascotes y limo de crecidas que dañaron techos y paredes y obligaron en la Antigüedad a abrir un corredor adicional sobre la cámara funeraria para rescatar el cuerpo del rey. Bunbury resume el trabajo actual como una mezcla de geología y paciencia, con un equipo que excava aprovechando las fallas de la roca, herramientas finas y canciones de trabajo que enlazan con los antiguos canteros, donde no falta un excavador apodado “el padre de la brocha”.
Qué viene ahora para la tumba del faraón
La tumba de Tutmosis II es una mina de datos. Las escenas del Amduat se están recomponiendo de forma digital para entender mejor cómo imaginaban los egipcios el viaje al más allá y los sedimentos y marcas de agua ayudarán a reconstruir la historia de las inundaciones en las montañas de Tebas y a explicar por qué se tomó la decisión de vaciar la tumba y trasladar el cuerpo. Los arqueólogos no descartan que exista un segundo enterramiento donde se ocultasen la momia y parte del ajuar que aquí no ha aparecido. La pregunta sigue en el aire, si ese escondite existe, ¿podría convertirse en el próximo gran hallazgo de la egiptología? Mientras tanto el relato oficial del descubrimiento puede consultarse en la historia The Tale of the Tomb of Thutmose II de la Universidad de Cambridge en su página web.







