El planeta está perdiendo un volumen de agua dulce equivalente a cuatro piscinas olímpicas cada segundo, según muestra un informe del Banco Mundial

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Por HoyECO
Publicado el: 1 de enero de 2026 a las 11:18
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La Tierra pierde cada segundo el equivalente a cuatro piscinas olímpicas de agua dulce, según el Banco Mundial

La pérdida de agua dulce en los continentes ha entrado en una fase de aceleración con implicaciones que van mucho más allá de la gestión local de ríos y acuíferos. El Banco Mundial estima que las reservas de agua almacenadas en la superficie y bajo tierra se reducen a un ritmo medio de 324.000 millones de metros cúbicos al año, un volumen “suficiente para cubrir las necesidades anuales de 280 millones de personas”.

El organismo multilateral describe este fenómeno como “desecación continental”: una disminución sostenida de la disponibilidad de agua dulce en grandes masas terrestres. Según el informe, la tendencia se explica por una combinación de factores: el calentamiento global, el agravamiento de las sequías y prácticas de uso del agua y del suelo que se han revelado insostenibles. La consecuencia es doble: una presión creciente sobre la seguridad hídrica y alimentaria en regiones vulnerables y un efecto acumulativo sobre el nivel del mar, porque parte de esa agua termina, tarde o temprano, en el océano.

El propio Banco Mundial subraya que el cambio de escala es clave para entender el riesgo. “Siempre pensamos que el agua es un problema local, pero puede atravesar fronteras y convertirse en un desafío internacional”, afirmó Fan Zhang, responsable global de Agua, Economía y Cambio Climático en la institución, en declaraciones a Live Science. El informe traduce la magnitud del drenaje en una imagen: cada segundo se pierde un volumen de agua equivalente a cuatro piscinas olímpicas.

Detrás del diagnóstico hay una aproximación basada en datos de satélite y modelización. Los autores se apoyan en más de dos décadas de observaciones, entre ellas las de la misión GRACE de la NASA, que detecta variaciones en la gravedad terrestre asociadas al movimiento del agua, y cruzan esa información con indicadores económicos y de uso del suelo para identificar focos de vulnerabilidad y palancas de política pública.

El impacto, advierte el Banco Mundial, ya es medible en el mercado laboral. Entre 2005 y 2018, las sequías en África subsahariana dejaron sin empleo cada año a entre 600.000 y 900.000 personas, un rango equivalente al 7%-10% de la creación anual de empleo en la región, según los “hallazgos clave” del informe. El golpe es más severo en comunidades rurales agrícolas y afecta de forma desproporcionada a grupos vulnerables, como agricultores sin tierra o trabajadores poco cualificados.

La dimensión ecológica añade una capa de urgencia. La desecación continental eleva la probabilidad y la intensidad de los incendios forestales, con una exposición especial en “puntos calientes” de biodiversidad. En el resumen en español difundido por la institución, un aumento de una desviación estándar en la tasa de agotamiento del agua dulce incrementa un 27% la probabilidad de incendios forestales y hasta un 50% en esas áreas de alta biodiversidad.

El informe también pone el foco en un mecanismo que suele quedar fuera del debate público: la interdependencia creada por el comercio. El Banco Mundial sostiene que el aumento del comercio agrícola amplifica las dependencias hídricas entre países y puede transformar la escasez local y la mala gestión en un riesgo global. En esa lógica se enmarca el concepto de “agua virtual”, el agua incorporada a los bienes que se comercian (desde cereales hasta productos industriales), que puede ahorrar recursos en países con estrés hídrico si se diseña con criterios de sostenibilidad.

La paradoja, y el dilema político, está en que la solución puede desplazar el problema. El propio informe defiende que el comercio de agua virtual ha logrado ahorros globales significativos -475.000 millones de metros cúbicos al año desde 2010, según la nota de prensa- pero advierte de incoherencias: hay países con escasez de agua que exportan productos intensivos en consumo hídrico, lo que obliga a alinear incentivos agrícolas, políticas comerciales y planificación del agua.

El Banco Mundial propone un enfoque en tres ejes. Primero, gestionar la demanda: tecnologías de riego más eficientes, límites de extracción y campañas públicas para cambiar hábitos. Segundo, aumentar la oferta alternativa mediante reciclaje y reutilización, desalación y mejor almacenamiento. Tercero, mejorar la asignación para repartir el recurso de forma “justa y eficiente” en un contexto de mayor aridez. “La desecación continental no es inevitable”, señaló Zhang al presentar el documento.

La principal batalla, en todo caso, se juega en el campo. El informe identifica un potencial de ahorro relevante si se eleva la eficiencia del uso del agua de productores ineficientes de cultivos clave hasta niveles medianos: el recorte de consumo de riego podría rondar los 137.000 millones de metros cúbicos, equivalente -según el Banco Mundial- a las necesidades anuales de 118 millones de personas. A ese ajuste técnico se suma una dimensión institucional: el organismo insiste en reforzar instituciones, reformar tarifas y subsidios, adoptar contabilidad del agua y aprovechar innovaciones basadas en datos para que el ahorro no se convierta, de nuevo, en más extracción.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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