El cometa 3I/Atlas tiene algo que desafía la lógica: “No es una ilusión”

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Publicado el: 13 de enero de 2026 a las 12:43
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Imagen en falso color del cometa interestelar 3I/ATLAS con su coma brillante y estructura de “anticola” cercana al núcleo

Las observaciones del Hubble y de telescopios en Canarias describen un objeto activo y raro, pero compatible con la física cometaria y sin señales de radio atribuibles a tecnología

El cometa interestelar 3I/ATLAS, el tercer visitante confirmado de fuera del Sistema Solar, ha vuelto a colocarse en el centro de una discusión que mezcla ciencia, hipótesis audaces y mucho ruido en redes. La causa inmediata es la llamada “anticola”, una estructura estrecha que, en algunas imágenes, parece proyectarse hacia el Sol, en dirección opuesta a la cola clásica que empujan el viento solar y la radiación. La interpretación más llamativa la ha defendido el astrofísico Avi Loeb, de Harvard, que ha sugerido que el fenómeno desafía lo esperable en un cometa corriente.

Los datos básicos, sin embargo, son bastante menos misteriosos de lo que sugiere el envoltorio. 3I/ATLAS fue detectado el 1 de julio de 2025 por el sistema ATLAS y su órbita hiperbólica confirma que no está ligado gravitacionalmente al Sol. El Minor Planet Center lo recoge como 3I/ATLAS = C/2025 N1 (ATLAS). A finales de julio de 2025, el telescopio espacial Hubble lo fotografió cuando aún estaba lejos, mostrando una envoltura de polvo con forma de lágrima alrededor del núcleo.

Loeb sostiene que el chorro “anticola” observado en imágenes posteriores al perihelio no sería un simple efecto de perspectiva y ha usado una metáfora deliberadamente provocadora al compararlo con “un gato callejero con una cola que le sale de la frente”. En un trabajo en arXiv firmado con Eric Keto, plantea una explicación física alternativa a la clásica “anticola aparente”, basada en una “línea de nieve” anisótropa de granos de hielo que sobrevivirían más tiempo en la dirección solar. Ese enfoque, aun si se confirma, seguiría describiendo un proceso natural, no una prueba de tecnología.

La discusión real está en otro punto. En astronomía, las “anticolas” suelen aparecer cuando la geometría de observación hace que la Tierra mire casi de canto el plano orbital del cometa, de modo que una estela de polvo puede parecer orientada hacia el Sol aunque no lo esté físicamente. La cuestión aquí es si 3I/ATLAS exhibe además chorros muy colimados, persistentes y con variaciones periódicas, algo que sí es informativamente interesante porque permite inferir la rotación del núcleo y la localización de zonas activas.

Ahí entran los datos más sólidos. El Instituto de Astrofísica de Canarias y el proyecto Light Bridges han informado de la detección de un chorro con modulación periódica y han estimado un periodo de rotación del núcleo de entre 14 y 17 horas (según el origen del chorro), subrayando que 3I/ATLAS resulta “extraordinariamente normal” como cometa interestelar. Ese trabajo apunta a actividad localizada, algo coherente con lo que se observa en cometas del Sistema Solar cuando regiones concretas del núcleo se calientan y subliman.

El otro gran test para las conjeturas más especulativas es la búsqueda de señales tecnológicas. El programa Breakthrough Listen observó 3I/ATLAS con el radiotelescopio Green Bank en la víspera de su máximo acercamiento a la Tierra (19 de diciembre de 2025) y comunicó una no detección de señales de radio de banda estrecha atribuibles a transmisiones artificiales, con sensibilidad hasta el orden de 100 mW. En otras palabras, si había “algo” emitiendo como lo hacen nuestras naves, no apareció en ese barrido.

Quedan, aun así, piezas por encajar, que es lo normal en un objeto tan escaso en la estadística. Las cifras de “probabilidad ínfima” que se invocan a veces para su geometría (alineaciones del eje o de la trayectoria) necesitan cautela porque pueden estar infladas por sesgos de selección y por el hecho de elegir las rarezas después de ver los datos. Lo que sí parece claro es que 3I/ATLAS ofrece una oportunidad singular para estudiar hielos y polvo formados en otro sistema planetario y observar cómo responden al acercarse a nuestra estrella, con campañas que combinan telescopios espaciales, ópticos y radio.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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