Es oficial: Estados Unidos emiten una alerta de seguridad a las aerolíneas debido al aumento de basura espacial generada por las explosiones de los cohetes de SpaceX

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Publicado el: 20 de enero de 2026 a las 15:28
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Basura espacial y fragmentos de satélites en órbita alrededor de la Tierra, con múltiples restos flotando sobre el planeta.

La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) ha emitido una alerta de seguridad dirigida a aerolíneas, operadores de aviación general y tripulaciones para reforzar la planificación ante un riesgo que ya no es marginal (la presencia de restos de lanzamientos y reentradas en el espacio aéreo utilizado por la aviación comercial). El documento, identificado como SAFO 26001 y fechado el 8 de enero de 2026, no crea obligaciones nuevas, pero sí fija un marco de recomendaciones operativas ante “fallos catastróficos” que pueden generar campos de escombros. 

El núcleo del mensaje es práctico y revela un cambio de mentalidad donde los pilotos y los centros de operaciones ya no deben vigilar solo lo que hay por debajo o a los lados de la aeronave, sino también lo que puede entrar desde arriba, en forma de fragmentos a gran altitud. La FAA recuerda que, cuando se confirma un accidente con capacidad de generar debris, el control aéreo puede activar Debris Response Areas (DRA) y ordenar desvíos, restricciones en ruta o incluso paradas en tierra en aeropuertos afectados, aunque también advierte de que el material puede caer “dentro o cerca” de esas áreas y extenderse más allá. 

La alerta llega en un contexto marcado por incidentes recientes vinculados a los ensayos de Starship. La FAA exigió una investigación tras la desintegración del vehículo en su séptimo vuelo de prueba (16 de enero de 2025), y en marzo de 2025 llegó a ordenar una paralización temporal de tráfico en varios aeropuertos de Florida por el temor a caída de fragmentos, con demoras y desvíos sobre el Caribe. 

Más allá del episodio concreto, la tendencia es estructural. Según la previsión de operaciones de lanzamiento y reentrada incluida en el FAA Aerospace Forecast (FY 2025-2045), la actividad autorizada por la agencia pasó de 14 operaciones en 2015 a 148 en 2024. Y en su escenario alto proyecta un salto desde 183 en 2025 hasta 566 en 2034 (en el escenario bajo, 259). 

Ese crecimiento tensiona dos sistemas que hasta hace poco convivían con pocos puntos de contacto, la aviación comercial, que optimiza rutas y combustible al milímetro, y el sector espacial, que opera con ventanas de lanzamiento y contingencias que pueden alterar amplias porciones del espacio aéreo. La SAFO traduce esa fricción en medidas concretas donde hay que revisar NOTAM, integrar en la planificación los Airspace Management Plans, prever retrasosy rutas alternativas, y cargar combustible adicional para desvíos o esperas. 

En paralelo, la FAA intenta reforzar el marco regulatorio en otro frente, el de los residuos orbitales. En 2023 propuso una norma para limitar el crecimiento de nuevos restos y reducir el riesgo de colisiones, con opciones obligatorias de “fin de vida” para etapas superiores (desde reentradas controladas hasta retirada activa). La agencia situaba entonces la escala del problema en más de 23.000 objetos de 10 centímetros o mayores en órbita, además de proyecciones de cientos de miles de fragmentos más pequeños. 

Para las aerolíneas, el efecto inmediato del nuevo aviso no es jurídico sino operativo, más disciplina de planificación y más coordinación con la gestión del espacio aéreo. Para los pasajeros, la consecuencia más probable es mundana, es decir, más cambios de ruta, demoras puntuales o cancelaciones preventivas en días de lanzamientos y, sobre todo, cuando un ensayo termina en accidente. La cuestión de fondo es si el sistema de gestión del tráfico aéreo puede absorber un “tercer actor” los cohetes sin multiplicar disrupciones, en una década en la que la propia FAA prevé que el volumen espacial se acelere.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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