En el estado de Maranhão (Brasil), UNESCO acaba de presentar una serie de publicaciones pensadas para algo muy concreto: que la información sobre salud llegue de verdad a comunidades indígenas, en su propio idioma y con sus propias referencias culturales. El lanzamiento se hizo el 4 de diciembre de 2025 en el Centro Escolar Indígena Bilingüe Guajajara, dentro de la Tierra Indígena Caru, en la aldea de Massaranduba.
La serie se titula Health and Well-Being Education for Indigenous Peoples y está dirigida, en esta nueva entrega, a los pueblos Awá, Akroá-Gamela, Guajajara y Ka’apor. Lo más importante no es el título, sino el “cómo” se ha hecho: el contenido, las ilustraciones y las imágenes han sido creados por personas indígenas en sus lenguas nativas, siguiendo un enfoque de interculturalidad. En la práctica, esto significa que no se trata de traducir un folleto estándar, sino de construir materiales que encajen con su forma de entender la salud, la comunidad y el cuidado.
Mariana Braga, responsable de programas del sector Educación de UNESCO en Brasil, lo resumió así: estos materiales “no son solo herramientas de educación para la salud”, también son “puentes para el diálogo”, porque combinan conocimiento tradicional e información científica con respeto a la autonomía indígena.
Por qué esto importa también en clave ambiental
Puede parecer una noticia “solo” educativa, pero tiene una lectura ecológica clara. En muchos territorios indígenas, salud y entorno van de la mano. Si el agua está contaminada, si se degrada el bosque o si cambia el clima, eso se nota en enfermedades, alimentación y bienestar cotidiano. Y al revés: cuando la información sanitaria llega tarde o mal, las crisis se agravan.
No es un detalle menor que estos materiales se desarrollen en territorios donde la biodiversidad y los bosques son parte de la vida diaria. Según un documento de la FAO, los territorios indígenas abarcan en torno al 28% de la superficie del planeta y contienen aproximadamente el 11% de los bosques del mundo.
También es habitual ver el dato de que los pueblos indígenas “protegen” cerca del 80% de la biodiversidad mundial, un porcentaje que la FAO cita en sus materiales, aunque conviene leerlo con matices porque algunos investigadores advierten de que esa cifra se usa a veces de forma demasiado simplificada.
¿Traducción a la vida real? Si quieres conservar ecosistemas, necesitas comunidades con derechos, con información útil y con herramientas que funcionen en su día a día. Y eso incluye la salud.
Qué contiene la iniciativa de la UNESCO y quién la impulsa
UNESCO explica que el proyecto es fruto de un esfuerzo conjunto con apoyo de UNAIDS y del Fondo de Respuesta y Recuperación COVID-19 del Secretario General de la ONU, además de ministerios de Brasil (Educación, Salud y el Ministerio de los Pueblos Indígenas), la Universidad Federal de Maranhão (UFMA) y, sobre todo, la participación directa de comunidades, liderazgos y organizaciones indígenas.
El lanzamiento se enmarcó en “Red December”, el mes dedicado a concienciar sobre VIH y sida, poniendo el foco no solo en la infección, también en el estigma, el racismo y la discriminación que durante décadas han frenado el acceso a cuidados e información.
Además, UNESCO recuerda que, junto a UNAIDS, ya ha diseñado 13 materiales educativos para distintos pueblos indígenas en Brasil (en regiones como Alto Solimões o Roraima) y que también ha producido vídeos sobre prevención de la COVID-19 “por y para” comunidades indígenas, con enfoque multilingüe e intercultural.
Lo que el lector debería tener en cuenta
Aquí hay una idea que se entiende rápido: si la información no se entiende, no se usa. Y cuando hablamos de prevención (VIH, COVID-19 u otras cuestiones de salud comunitaria), perder tiempo es perder oportunidades. En territorios remotos, con barreras de idioma y con una historia larga de discriminación, un folleto “genérico” puede quedarse en papel mojado.
Por eso el enfoque intercultural no es un adorno. Es la diferencia entre un mensaje que llega y uno que se queda fuera. Y, de paso, ayuda a proteger algo que también es sostenibilidad: la lengua y el conocimiento local. Porque cuando una lengua se debilita, también se debilita una forma de transmitir prácticas de cuidado del territorio, alimentación y convivencia. Y eso se nota.
El comunicado oficial sobre esta serie de materiales ha sido publicado en UNESCO.













