El planeta ya ha cruzado los 1,5 ºC y nadie te está contando lo que eso realmente significa para tu futuro

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Publicado el: 22 de enero de 2026 a las 18:39
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Fragmentos de hielo glaciar derritiéndose en agua azul como símbolo del aumento de 1,5 grados en la temperatura global.

El planeta acaba de encadenar sus tres años más cálidos desde que hay registros fiables. Los nuevos datos del Servicio de Cambio Climático de Copernicus y de la Organización Meteorológica Mundial confirman que 2025 fue el tercer año más cálido, con una temperatura media global 1,47 ºC por encima de la era preindustrial. 2024 sigue siendo el año más caluroso registrado y 2023 queda solo una centésima por encima de 2025.

Por primera vez, un periodo de tres años consecutivos, de 2023 a 2025, ha superado de media el umbral de 1,5 ºC que se fijó en el Acuerdo de París como frontera de seguridad climática. No es una línea roja mágica, pero marca la zona donde se multiplican las olas de calor, las sequías y los episodios de lluvia extrema. Y ya estamos pisando ese terreno.

¿Significa esto que el Acuerdo de París ha fracasado del todo? No exactamente, pero las señales son claras. Copernicus estima que, si la tendencia actual continúa, el calentamiento global de 1,5 ºC podría alcanzarse de forma permanente hacia finales de esta década, más de diez años antes de lo que se pensaba cuando se firmó el acuerdo.

Las cifras sobre la temperatura del planeta

El análisis climático ERA5 muestra que la temperatura media del aire en superficie en 2025 fue de 14,97 ºC, unos 0,59 ºC por encima de la media del periodo 1991 2020 y solo 0,13 ºC por debajo de 2024, que sigue en cabeza del ránking histórico. A escala planetaria, la mayor parte de la superficie terrestre registró temperaturas por encima de lo normal, con anomalías especialmente marcadas en las regiones polares.

Lo más preocupante no es un año concreto, sino la racha. Los once últimos años, de 2015 a 2025, son también los once más cálidos desde que hay mediciones instrumentales. En palabras del director del Servicio de Cambio Climático de Copernicus, Carlo Buontempo, el mundo se dirige a un clima más caliente de forma inconfundible y ya estamos, en gran medida, abocados a superar el límite de 1,5 ºC. La cuestión pasa a ser cómo gestionamos esa sobrepasada y sus consecuencias sobre las sociedades y los sistemas naturales.

Además, 2025 ha sido muy cálido a pesar de que el Pacífico estuvo bajo condiciones neutras o de La Niña, que suelen enfriar ligeramente el promedio global. Es decir, el freno natural estaba puesto y aun así el termómetro siguió subiendo.

Copernicus atribuye principalmente esta situación al aumento continuado de los gases de efecto invernadero por la quema de combustibles fósiles y al calor extra almacenado en los océanos, que actúan como una enorme batería térmica.

Del dato global a lo que notas en tu día a día

Puede que en Europa este invierno hayamos visto nieve y frío en muchos puntos, incluso con montañas cerca de Barcelona cubiertas de blanco de forma poco habitual. Sin embargo, el promedio planetario de comienzos de año vuelve a situarse claramente por encima de lo normal. El clima no se mide solo mirando por la ventana, se mide sumando lo que ocurre en todos los continentes y océanos.

En 2025, aproximadamente la mitad de la superficie terrestre sufrió más días de lo normal con estrés térmico fuerte, esa sensación de calor pegajoso en la que ni la sombra ni el ventilador dan mucho alivio. La Organización Mundial de la Salud recuerda que el calor extremo sigue siendo la principal causa de mortalidad asociada al tiempo atmosférico en todo el mundo.

Las temperaturas altas y la sequedad del aire alimentaron también grandes incendios forestales. Europa registró sus mayores emisiones anuales por incendios desde que Copernicus realiza este seguimiento, mientras que otras regiones vivieron olas de calor prolongadas, tormentas más intensas y episodios de lluvias torrenciales con impactos humanos y económicos muy elevados.

Los organismos internacionales advierten de que cada año resulta más fácil demostrar que muchos de estos eventos se agravan por el calentamiento global.

Qué nos jugamos en esta década

En el fondo, estas cifras son un aviso bastante directo. Si no se reducen con rapidez las emisiones de CO2 procedentes de la producción de energía, la industria, el transporte o la deforestación, la probabilidad de quedarnos muy por encima de 1,5 ºC durante décadas será alta.

Eso se traduce en olas de calor más largas en las ciudades, noches tropicales que disparan la factura de la luz por el aire acondicionado y una mayor presión sobre el agua disponible para la agricultura y el consumo.

La parte relativamente positiva es que las herramientas para cambiar de rumbo ya existen. El despliegue de energías renovables, laelectrificación de la movilidad, la mejora del aislamiento de los edificios o cambios en la forma en que consumimos energía y recursos pueden frenar en buena medida la tendencia. No son soluciones instantáneas, pero cada décima de grado que se evita cuenta y se nota.

Los responsables de los servicios climáticos insisten en que aún estamos a tiempo de evitar los peores escenarios. La nueva directora general de ECMWF, Florian Pappenberger, lo resume con una idea sencilla y muy gráfica: “cada año y cada grado cuentan”.

Incluso si se supera el umbral de 1,5 ºC, la rapidez con la que reduzcamos las emisiones y el tiempo que permanezcamos por encima marcarán la frontera entre impactos manejables o daños en gran parte irreversibles.

Lo que dejan claro estos tres años de calor récord es que el reloj climático corre más deprisa que la política. Las decisiones que se tomen en esta década sobre combustibles fósiles, renovables, movilidad o uso del suelo se sentirán durante generaciones.

El informe oficial “Global Climate Highlights 2025” ha sido publicado en la web del Servicio de Cambio Climático de Copernicus.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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