Arabia Saudí ha puesto en pausa, sin fecha clara de regreso, uno de sus proyectos más llamativos de los últimos años: el Mukaab, un rascacielos con forma de cubo (400 metros de alto, ancho y largo) que debía convertirse en la pieza estrella del nuevo distrito New Murabba, en Riad. Según ha informado Reuters, la obra se ha suspendido mientras se revisa su viabilidad financiera y encaje en las prioridades actuales del país.
El giro es relevante por el dinero (y por el simbolismo). Pero también por algo más cotidiano: energía, agua, materiales y emisiones. Porque un edificio no es solo una foto espectacular en una presentación. Es acero, cemento, transporte, aire acondicionado y mantenimiento durante décadas. Y eso, en pleno debate climático, pesa.
Qué se ha parado exactamente (y qué no)
De acuerdo con Reuters, el parón afecta al propio Mukaab, que estaba previsto como un enorme cubo con una “cúpula” interior y pantallas inmersivas, al estilo de experiencias tipo Sphere. La información apunta a que se había avanzado en fases iniciales (como trabajos de excavación y cimentación), pero el desarrollo inmobiliario alrededor seguiría adelante. La información apunta a que se había avanzado en fases iniciales (como trabajos de excavación y cimentación), pero el desarrollo inmobiliario alrededor seguiría adelante.
Este matiz importa: no es “se cancela todo”, sino “se congela la joya de la corona” mientras el resto del distrito continúa, aunque con un calendario más largo. Reuters recoge que el horizonte de finalización del conjunto se desplazaría hacia 2040, frente al objetivo inicial de 2030.
Por qué ahora: petróleo más flojo y prioridades a corto plazo
El trasfondo, según Reuters, es una reasignación de recursos del fondo soberano saudí (PIF), que estaría orientando el gasto hacia sectores con retorno más inmediato, como logística, minería o inteligencia artificial. El reino, además, necesita llegar con obras y servicios a citas muy concretas: la Expo 2030 y el Mundial de fútbol de 2034.
Dicho de otra forma, menos “arquitectura imposible” y más proyectos con plazos cerrados. Y cuando el presupuesto aprieta, los megaproyectos que dependen de un flujo constante de dinero suelen ser los primeros en temblar.
¿Qué significa esto para el medio ambiente?
Aquí hay dos lecturas, y conviene no simplificar.
1) Menos construcción “monstruosa” puede significar menos emisiones a corto plazo.
La edificación a gran escala consume materiales muy intensivos en carbono, especialmente cemento y acero. La IEA advierte de que las emisiones del sector cementero llevan años en niveles altos y que, para alinearse con objetivos climáticos, deben caer con fuerza esta década.
En acero, el mensaje es similar: hace falta acelerar la reducción de emisiones para acercarse a trayectorias de “cero neto”.
Traducido a la vida real: cada gran obra no es solo “un edificio más”. Es una montaña de CO2 asociada a materiales, energía y cadena logística.
2) Pero que se pare un icono no significa que el impacto desaparezca.
Si el dinero se mueve a otras infraestructuras (eventos, carreteras, aeropuertos, complejos turísticos), la huella se traslada. Y si parte del plan es impulsar centros de datos o proyectos tecnológicos, aparece otro factor: consumo eléctrico continuo y, en climas cálidos, mucha demanda de refrigeración. No es un detalle menor cuando cualquiera que haya pasado un verano con “calor pegajoso” sabe lo que cuesta enfriar espacios grandes. Y eso se nota.
El encaje con los compromisos climáticos saudíes
Arabia Saudí mantiene públicamente el objetivo de alcanzar “cero neto” en 2060, dentro de su enfoque de “economía circular del carbono”, según la Saudi Green Initiative.
La tensión está en cómo se aterriza esa promesa en decisiones concretas. Porque una cosa es anunciar metas, y otra es priorizar inversiones que reduzcan emisiones de forma medible (energías renovables, eficiencia, redes, movilidad), frente a proyectos que son sobre todo escaparate.
El comunicado/información oficial más reciente sobre el proyecto puede consultarse en el portal de New Murabba.
Foto: Kingdom Holding Company













