Un día cualquiera de visita al zoo puede acabar en algo que se cuenta durante años. Quienes estaban el 29 de noviembre en BIOPARC Fuengirola lo saben bien. A primera hora de la tarde, la gorila Wefa dio a luz a una cría de gorila de llanura occidental en el recinto exterior y a la vista de decenas de personas. Se trata del primer nacimiento de esta subespecie en España en 2025 y del segundo registrado en toda Europa dentro del programa de cría gestionado por la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA) para una especie catalogada como En Peligro Crítico de Extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Un parto histórico a plena luz del día
La escena pilló por sorpresa incluso al equipo técnico del parque. El área interior estaba preparada para un parto tranquilo, con todos los protocolos listos, pero Wefa eligió otra cosa y comenzó el alumbramiento en el exterior, en un espacio que forma parte de su rutina diaria, donde se mueve con seguridad. Según explica Jesús Recuero, director técnico y veterinario del centro, fue una decisión natural que refleja un nivel de bienestar muy alto en la hembra y en el grupo.
Tras el nacimiento, la madre limpió a la cría con calma, la acercó al pecho y la mantuvo pegada a su cuerpo. El resto del grupo se acercó poco a poco, mostrando interés pero sin invadir ese primer contacto, un comportamiento típico en los gorilas, donde el respeto a la madre y al recién nacido es clave. Desde el parque describen la escena como algo «propio de un documental de naturaleza», vivido en directo por familias que solo esperaban un día de ocio y se encontraron con un momento único.
Los cuidadores insisten en que Wefa tiene experiencia y aprende de otros partos previos, propios y ajenos. Recuero subraya que la hembra está cuidando a su bebé «de forma impecable desde el primer momento», lo que reduce al mínimo la necesidad de intervención humana y permite que el grupo mantenga sus dinámicas naturales.
De Ernest a Ernie, un nombre con historia
Pocos días después, el protagonismo pasó a las personas que siguen la vida del parque. Se abrió una votación popular para elegir el nombre de la cría y el resultado fue claro. Ernie se impuso con un 44 por ciento de los votos, por delante de Goodall y Kasai, que quedaron en segundo y tercer lugar.
El nombre no es casual. Rinde homenaje a Ernest, uno de los gorilas más emblemáticos del parque, un macho muy conocido que formó parte de sus inicios y murió en 2017 por causas naturales tras vivir unos 45 años. Ahora la historia de Ernest se prolonga en este nuevo macho, que pasa la mayor parte del tiempo agarrado al pecho de su madre o explorando, todavía con pasos inseguros, a pocos centímetros de ella.
Un programa europeo que funciona como seguro de vida
El nacimiento de Ernie no es un simple «baby boom» de zoo. Forma parte de una estrategia europea que intenta mantener una población sana de gorilas de llanura en cautividad. El Programa Europeo de Especies En Peligro (EEP) para el gorila occidental de llanura coordina qué animales se trasladan, qué grupos se forman y qué individuos pueden reproducirse, con el objetivo de conservar la mayor diversidad genética posible en el tiempo.
Las guías de buenas prácticas de EAZA indican que la población europea de esta subespecie mantiene una diversidad genética muy alta gracias a la contribución de decenas de fundadores y a un manejo cuidadoso. Con una buena gestión, se podría conservar alrededor del noventa por ciento de esa diversidad durante siglos, lo que convierte a esta población en un «seguro» en caso de que algún día sea necesario apoyar a las poblaciones salvajes.
Una especie en caída en los bosques de África
Mientras tanto, la situación en los bosques de África central sigue siendo muy delicada. La UICN y distintos grupos de investigación estiman que las poblaciones de gorila occidental de llanura han caído más de un sesenta por ciento en las últimas dos décadas, principalmente por la caza furtiva, el virus del ébola y la pérdida de hábitat para agricultura y explotación maderera.
Los datos de campo apuntan a una reducción anual de alrededor de un dos o tres por ciento de la población, lo que podría traducirse en una caída superior al ochenta por ciento a lo largo de tres generaciones si no cambian las tendencias actuales. Son cifras que ayudan a poner en contexto la emoción de ver una cría en un zoo europeo. Detrás del cristal o de la barrera siempre hay una historia mucho más grande.
Qué puede hacer el público ante noticias como esta
Para quien se detiene unos minutos frente al grupo de gorilas, todo esto no siempre es evidente. Se ven juegos, siestas y algún gesto curioso que arranca risas, mientras de fondo se oye el murmullo del parque. Pero detrás de cada panel hay mapas de distribución que se encogen y gráficos de población que bajan. En buena parte, el reto consiste en que esa historia llegue también a quien solo quería pasar un día tranquilo en familia.
¿Y qué podemos hacer desde aquí, más allá de emocionarnos con las imágenes de Wefa y Ernie? Elegir centros que forman parte de programas acreditados de conservación ayuda a financiar proyectos en terreno, investigación y educación ambiental. Apoyar organizaciones que luchan contra la caza furtiva o reducir el consumo de productos vinculados a la deforestación en África central son gestos modestos que, sumados, marcan una diferencia razonable. No lo arreglan todo, pero empujan en la dirección correcta.
El comunicado oficial sobre el nacimiento de esta cría de gorila de llanura occidental ha sido publicado en la web de BIOPARC Fuengirola.
Foto: BIOPARC Fuengirola








