Una cámara secreta sellada hace 40.000 años en Gibraltar podría haber sido el último refugio de los neandertales antes de su extinción

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Publicado el: 15 de febrero de 2026 a las 15:27
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Entrada de Vanguard Cave en Gibraltar, donde se ha descubierto una cámara sellada hace 40.000 años vinculada a neandertales.

En los acantilados del Mediterráneo, a los pies del Peñón, un equipo del Gibraltar National Museum ha entrado en una estancia donde ningún ser humano había puesto un pie desde hace unos 40.000 años. La cámara se encuentra en lo más profundo de Vanguard Cave, dentro del Gorham’s Cave Complex, y podría guardar pistas de uno de los últimos refugios de los neandertales en Europa.

Una cámara en el techo de la cueva, cerrada por la arena

La nueva estancia está en la parte alta de la cavidad, unos trece metros más atrás del tramo conocido. No es una pequeña oquedad, sino una cámara de techo alto que quedó taponada por arenas hace al menos 40.000 años. Esa arena actúa como sello y permite datar el momento en que el espacio quedó aislado del exterior.

En la superficie del suelo se han identificado restos de lince, hiena y buitre leonado, junto a arañazos en las paredes producidos por un gran carnívoro. También apareció la concha de un gran caracol marino en un lugar que hoy está lejos de la orilla. Todo indica que alguien la llevó hasta allí, y la opción más probable son neandertales que ya explotaban de forma sistemática los recursos del litoral.

Los investigadores recuerdan que, muy cerca de esta zona, se halló hace unos años el diente de leche de un niño neandertal de unos cuatro años, asociado a restos de hiena. La hipótesis es dura pero sencilla de entender, incluso sin ser arqueólogo: los carroñeros habrían arrastrado el cuerpo hasta el interior de la cueva.

Una cápsula del tiempo de clima, fauna y costa

El conjunto de cuevas forma parte de la Reserva Natural de Gibraltar y está declarado Patrimonio Mundial por UNESCO precisamente porque conserva más de 100.000 años de ocupación neandertal junto al mar. Allí se ha documentado la caza y el aprovechamiento de aves marinas, mamíferos marinos y moluscos, además de grabados abstractos sobre la roca que se interpretan como expresiones simbólicas.

Cuesta imaginarlo mirando hoy el acantilado, pero en tiempos neandertales frente a las cuevas se extendía una llanura de dunas, lagunas estacionales y bosquetes de pinos que llegaba varios kilómetros mar adentro, una especie de «Serengeti mediterráneo» donde pastaban ciervos, caballos y uros y donde también merodeaban leones, hienas y osos. Esa llanura está ahora sumergida bajo el Mediterráneo, un recordatorio de que el nivel del mar nunca ha sido fijo.

Neandertales marisqueros y fabricantes de “pegamento”

Vanguard Cave no solo conserva huesos y conchas. En 2024 un estudio describió en su interior una estructura excavada en el suelo que se interpretó como un sistema para obtener resina mediante calentamiento sin oxígeno, un método complejo que los neandertales habrían usado para fabricar brea y pegar puntas de piedra a astas de madera.

El equipo concluye que la resina procedía probablemente de jaras (Cistus ladanifer), muy abundantes en ambientes mediterráneos, y que el rápido avance de las dunas selló la estructura y conservó granos de polen y esporas. Gracias a ello sabemos que el entorno combinaba dunas, pinares claros y zonas encharcadas, un mosaico rico en fauna que estos grupos conocían bien y aprovechaban con una planificación que va mucho más allá de la imagen de «trogloditas brutales» que todavía arrastran en el imaginario popular.

Qué nos dice esta cueva a quienes vivimos el cambio climático

¿Qué tiene que ver todo esto con nuestro presente? Mucho más de lo que parece a primera vista. La historia de estas cuevas es también la historia de una costa que avanzó y retrocedió con los cambios de clima. Hoy sabemos, por los informes del IPCC, que el nivel del mar vuelve a subir, esta vez impulsado en gran medida por nuestras emisiones de gases de efecto invernadero, y que ese aumento continuará durante siglos aunque reduzcamos las emisiones. Ese riesgo encaja con la advertencia sobre el punto de no retorno climático que señalan cada vez más estudios.

Para los neandertales, adaptarse a una costa cambiante fue una cuestión de supervivencia diaria. Para nosotros, que dependemos de puertos, playas turísticas y ciudades enteras construidas a ras de mar, el reto va mucho más allá de tener que cambiar de ruta cuando una carretera se inunda. Entender cómo respondieron otros humanos a entornos dinámicos puede ayudarnos a pensar mejor nuestras propias decisiones sobre territorio, conservación y uso del litoral.

Las excavaciones en la nueva cámara de Vanguard Cave apenas han comenzado. Queda por ver si bajo esa primera capa de huesos de fauna aparecerán hogares, herramientas o incluso enterramientos neandertales que confirmen que fue uno de sus últimos refugios junto al Mediterráneo.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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