Hace 17 años en Islandia perforaron una cámara de magma pero hasta ahora no sabían que en realidad es una cápsula de energía infinita

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Publicado el: 10 de abril de 2026 a las 18:34
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Pozo geotérmico en Krafla expulsando vapor tras perforar magma a 2 km de profundidad en Islandia.

En 2009, un pozo geotérmico en Krafla (norte de Islandia) tocó roca fundida a unos 2.104 metros de profundidad. En lugar de un desastre, dejó un “regalo” científico muy raro, muestras frescas de magma enfriadas en el propio subsuelo.

Un estudio en Nature ha usado ese material para reconstruir cómo estaba almacenado el magma y cómo reaccionó al “toque” de la perforación. La conclusión principal es doble, mejora lo que sabemos sobre volcanes activos y también abre pistas para una geotermia supercaliente que podría dar energía muy continua.

Un golpe de broca que abrió una ventana

El pozo formaba parte del Iceland Deep Drilling Project (IDDP-1) y buscaba fluidos geotérmicos de alta entalpía, es decir, agua y vapor a temperaturas y presiones extremas. La idea era bajar mucho más, pero el encuentro con el magma a 2,1 km obligó a detener la perforación.

Lo interesante es lo que ocurrió en el momento del contacto. Los fluidos de perforación enfriaron el magma con rapidez y generaron fragmentos de vidrio volcánico, como “astillas” recién hechas de la corteza terrestre.

Esa diferencia importa. No es lava que ha viajado kilómetros hasta la superficie, sino un material del que se conoce la profundidad de recuperación y el enfriamiento casi al minuto. Y eso se nota cuando toca interpretar datos.

Una cápsula del tiempo hecha de vidrio

El volcanólogo Ben Kennedy, de la University of Canterbury, lo resume con una frase muy gráfica. “Estos fragmentos actúan como cápsulas del tiempo” y ayudan a estimar “la presión, la temperatura y el contenido de gases del magma bajo sistemas volcánicos activos”.

El nuevo trabajo, liderado por Janine Birnbaum y con participación de Kennedy, aprovecha que el enfriamiento fue rapidísimo, de unos cinco minutos. En ese intervalo aparecen burbujas de vapor con H2O y CO2, crecen y también pueden reabsorberse.

Puede parecer un matiz, pero cambia el resultado. Con un modelo que corrige esa respuesta rápida, los autores concluyen que el magma estaba almacenado con presión litostática y saturación de volátiles, frente a estimaciones previas que apuntaban a presiones de vapor más bajas.

Por qué esto interesa a la energía limpia

La geotermia tiene una ventaja sencilla de explicar. Si el recurso es bueno, puede producir electricidad y calor de forma constante, sin depender de si hoy hay viento o si el cielo está nublado.

El IDDP buscaba ir un paso más allá hacia la geotermia supercrítica. Cuando el agua supera su punto crítico (374 ºC y 22,1 MPa, es decir, megapascales), el fluido puede transportar mucha más energía por cada kilo que sube por el pozo.

Según la historia del proyecto Krafla Magma Testbed, esos fluidos pueden ser “tres veces más eficientes” al convertir calor en electricidad que la geotermia convencional. Y el propio IDDP-1, aun sin llegar a su objetivo, se llegó a probar y entregó una potencia térmica de más de 100 MWth durante diez meses. Para comparar, la central de Krafla genera 60 MWe con 22 pozos, aunque calor y electricidad no son la misma unidad.

No es energía infinita y ahí está el matiz

Conviene bajar el entusiasmo al suelo, porque la palabra “infinita” engaña. El calor interno de la Tierra es enorme, pero la energía aprovechable depende de la tecnología, de la geología local y de cuánto calor se extrae sin enfriar el sistema demasiado rápido.

También hay riesgos reales. Perforar en zonas volcánicas significa trabajar con temperaturas extremas y fluidos que pueden ser corrosivos, además de gestionar bien la sismicidad inducida y la seguridad operativa.

Por eso el estudio en Nature no se queda en describir burbujas y minerales. Sus autores señalan que el modelo puede ayudar a diseñar perforaciones más seguras (geometría del pozo, velocidad de avance, composición del fluido) para reducir la posibilidad de que el magma ascienda por el sondeo.

Lo que viene ahora y lo que deberíamos vigilar

La historia de Krafla deja una lección práctica. A veces, un “fallo” en un pozo abre una ruta de conocimiento que nadie tenía en el mapa, y a partir de ahí se construye un esfuerzo internacional.

En la nota de la University of Canterbury, Kennedy lo dice de forma directa. “Estos datos muestran por qué podría ser seguro perforar la cámara magmática de Krafla y construir una instalación de investigación para apoyar la perforación de alta temperatura”, algo que también ayudaría a mejorar modelos de erupciones y la planificación en regiones activas.

¿Y qué significa esto para quien vive lejos de un volcán? Que la geotermia de alta temperatura podría convertirse en un complemento potente para el mix renovable, justo cuando queremos electricidad estable sin quemar gas y cuando miramos la factura de la luz con más atención que antes. Y ahora esa pista ya está en la literatura científica, con todos los detalles y métodos disponibles. 

El estudio científico ha sido publicado en Nature


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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