Las puertas de madera tienen los días contados: crean unas hechas con hongos capaces de frenar incendios

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Por HoyECO
Publicado el: 11 de abril de 2026 a las 09:44
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Puerta fabricada con micelio de hongos en taller de Rebound capaz de resistir el fuego.

Una puerta es lo más normal del mundo hasta que alguien te dice que puede «crecer» en un par de semanas. Eso es lo que propone un prototipo danés que cambia la lógica de siempre, en lugar de talar y cortar, cultivar.

La empresa de biomateriales Rebound y el estudio de arquitectura Det Levende Hus han mostrado una puerta interior con núcleo de micelio, la red de filamentos de los hongos. Su meta es reducir el consumo de madera de crecimiento lento en puertas sustituyéndola en parte por subproductos agrícolas, y ya ponen fecha al siguiente paso, instalarla en un proyecto de vivienda de bajo impacto llamado Kaerhytten (Kærhytten), previsto para 2026.

Una puerta que se fabrica sin talar un árbol

El corazón de la pieza es un panel rígido y ligero hecho con micelio. El hongo coloniza un sustrato vegetal dentro de un molde hasta crear una estructura compacta que actúa como núcleo.

El equipo afirma que el cultivo del panel tarda alrededor de dos semanas y que el proceso está pensado para escalar a producción. Además, el color y la textura pueden ajustarse durante el propio crecimiento, lo que reduce parte de los acabados posteriores.

De la madera sobrante a una puerta completa

La puerta no es solo micelio. El prototipo se remata con un marco hecho con madera sobrante, en este caso restos de la producción de suelos de la firma danesa Dinesen, y con un tirador diseñado para Randi fabricado con conchas recicladas.

Rebound lo resumía con una imagen muy directa. «La manilla es el apretón de manos del edificio», el primer contacto físico entre persona y arquitectura, y por eso también han querido que ese gesto cotidiano sea coherente con la idea de aprovechar materiales recuperados.

Qué gana una casa con una puerta de micelio

La apuesta más inmediata tiene que ver con el ruido. En un piso con teletrabajo, niños, o ese pasillo donde todo retumba, una puerta que ayude a absorber sonido se nota, y el micelio tiene una estructura porosa que encaja bien con la acústica.

La ciencia lleva tiempo midiendo este tipo de materiales. Revisiones y ensayos describen que los compuestos basados en micelio pueden ofrecer una absorción sonora alta, aunque depende mucho de la especie del hongo, del sustrato y de cómo se prensa o se seca el panel.

También está el clima. La construcción concentra una parte enorme de las emisiones globales, así que cualquier sustitución de materiales intensivos en energía o basados en petróleo importa. Algunos trabajos científicos señalan que ciertos biocompuestos de micelio pueden tener baja energía incorporada y, en algunos casos, comportarse como sumidero de CO2 mientras el material se mantiene en uso.

Lo que todavía hay que vigilar

Suena bien, pero conviene bajar al detalle. Varias revisiones técnicas recuerdan que muchos biocompuestos de micelio tienen limitaciones, como una resistencia mecánica modesta y una absorción de agua alta, lo que suele restringirlos a elementos no estructurales, justo el tipo de pieza que es una puerta interior.

Por eso los creadores insisten en el cumplimiento de requisitos. En publicaciones del sector se recoge que la puerta se ha diseñado para ajustarse a estándares de vivienda, con foco en resistencia al fuego y a la humedad, y que se refuerza con una capa adicional de origen biológico integrada durante el crecimiento para mejorar el comportamiento frente al fuego sin usar adhesivos sintéticos.

Y queda una pregunta que no se resuelve con un prototipo. La huella real depende también de la energía del proceso, por ejemplo esterilizar, incubar y secar. Los análisis de ciclo de vida publicados en 2024 sobre materiales de micelio apuntan a ventajas frente a algunos aislantes convencionales en impacto climático, pero advierten de que el consumo eléctrico durante la producción puede ser uno de los puntos que más pesa.

Kaerhytten será el examen en el mundo real

La primera instalación prevista no será en una exposición. Rebound y Det Levende Hus sitúan el estreno en Kaerhytten (Ramløse), un proyecto residencial diseñado para reducir impacto, con 139 m² y una evaluación de ciclo de vida anunciada por el propio estudio de 4,1 kg de CO2 equivalente por metro cuadrado y año.

Si sale bien, el plan es ampliar la idea hacia una serie de puertas, puertas correderas y separadores interiores, además de otros paneles acústicos. La pregunta es simple, ¿puede un material «cultivado» convertirse en algo tan normal como un tablero de madera? Y ahí es donde este tipo de pruebas importan.

El comunicado oficial con los detalles del prototipo ha sido publicado por Rebound en su publicación oficial en LinkedIn.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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