Australia da una lección a España y cubre sus embalses con 1200 paneles solares para salvar los embalses mientras genera 600.000 kWh de electricidad al año sin ocupar un metro de suelo

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Publicado el: 9 de junio de 2026 a las 12:43
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Paneles solares flotantes instalados sobre el embalse Brierly Basin en Australia para generar energía renovable

Australia acaba de enseñar una de esas soluciones que parecen sencillas hasta que uno mira los detalles. En Warrnambool, en el estado de Victoria, la empresa pública Wannon Water ha instalado una planta solar flotante sobre el embalse de Brierly Basin, una infraestructura clave para el suministro de agua de la zona.

El sistema cuenta con 1.260 paneles solares bifaciales y una potencia de 500 kW. La previsión oficial es que genere más de 600.000 kWh de electricidad renovable al año, suficiente para reducir de forma notable la energía que necesita el bombeo de agua hacia la planta potabilizadora. No es poca cosa cuando hablamos de agua, energía y factura eléctrica al mismo tiempo.

Qué ha instalado Australia

Brierly Basin no es un lago cualquiera dentro de esta historia. Es un depósito de agua bruta que recibe recursos procedentes del río Gellibrand, en la zona de Otways, y también agua captada por el sistema de recogida de lluvia de tejados de Warrnambool. Después, esa agua se bombea hasta la planta de tratamiento, donde se desinfecta antes de llegar a hogares, comercios e industrias de Warrnambool, Koroit y Allansford.

La novedad está en que parte de esa energía necesaria para mover el agua sale ahora del propio embalse. Los paneles flotan sobre una plataforma diseñada para este entorno y captan luz por las dos caras, tanto la que llega directamente del sol como la que rebota en la superficie del agua. En la práctica, se aprovecha un espacio que ya existía y que no competía con tierras agrícolas, viviendas o zonas naturales.

El proyecto se ha presentado como una de las mayores instalaciones solares flotantes de Australia. Wannon Water calcula que ayudará a recortar más de 600 toneladas de gases de efecto invernadero cada año, dentro de su objetivo de alcanzar emisiones netas cero en 2030.

Por qué flota sobre el agua

La energía solar flotante no consiste solo en poner paneles encima de un embalse y esperar a que funcionen. La clave está en el lugar. En vez de ocupar suelo, se utilizan balsas, presas, depósitos de riego o embalses donde la superficie de agua ya forma parte de una infraestructura pública.

El Banco Mundial lleva años señalando que esta tecnología puede abrir nuevas oportunidades para aumentar la capacidad solar en lugares donde el terreno es caro, escaso o tiene otros usos. También destaca que el agua puede ayudar a mejorar el rendimiento de los paneles por su efecto de refrigeración, aunque los costes iniciales pueden ser algo más altos y el mantenimiento exige más cuidado.

¿Y qué gana una empresa de agua con todo esto? Gana electricidad cerca del punto donde la necesita. Eso evita depender tanto de la red en un proceso intensivo, como bombear agua cuesta arriba hasta una planta de tratamiento. Wannon Water espera que, cuando el sistema esté optimizado, los costes eléctricos del emplazamiento bajen alrededor de un 40%.

Agua y energía a la vez

Uno de los argumentos más llamativos de la solar flotante es su posible efecto sobre la evaporación. Al cubrir parte de la lámina de agua, los paneles dan sombra y pueden reducir la acción directa del sol y del viento. En países donde cada metro cúbico cuenta, esa idea se entiende rápido.

Pero conviene no venderlo como una fórmula mágica. La reducción real depende de muchos factores, como el porcentaje de superficie cubierta, el clima local, la temperatura, el viento, el diseño de la plataforma y el tipo de embalse. Estudios recientes han concluido que la fotovoltaica flotante puede ayudar a reducir pérdidas por evaporación, aunque también piden analizar caso por caso los efectos sobre el agua y los ecosistemas.

Ahí está el punto interesante. No se trata solo de producir electricidad limpia, sino de probar si una misma infraestructura puede ayudar a cuidar el agua, reducir emisiones y abaratar costes. En una época de veranos duros, sequías y sistemas hídricos bajo presión, esa combinación pesa mucho.

La factura también importa

El director gerente de Wannon Water, Steven Waterhouse, lo explicó de forma bastante directa. Según la empresa, «proyectos como este ayudan a usar la energía de forma más eficiente y a mantener los costes bajos», lo que acaba ofreciendo mejor valor para los clientes.

La frase puede sonar administrativa, pero tiene una traducción muy sencilla. Si una empresa de agua gasta menos electricidad en bombear y tratar agua, tiene más margen para sostener el servicio sin cargar todo el peso sobre los usuarios. Y eso se nota, sobre todo cuando la energía sube.

Además, el proyecto no aparece aislado. Wannon Water ya cuenta con otras instalaciones solares, una turbina eólica en Portland y proyectos de compensación de carbono. La planta flotante de Brierly Basin encaja dentro de esa hoja de ruta para recortar emisiones desde la fuente, no solo compensarlas después.

Lo que falta por comprobar

La pregunta ahora es si este tipo de instalación puede repetirse en otros embalses. La respuesta corta es que sí, pero no en todos ni de cualquier manera. Hace falta estudiar la calidad del agua, la fauna, el acceso para mantenimiento, los anclajes, el viento, la profundidad y el uso real del depósito.

También habrá que seguir de cerca el impacto ambiental. La sombra puede ayudar a limitar ciertas floraciones de algas, pero demasiada cobertura podría cambiar la luz, la temperatura y la dinámica del agua. Por eso los proyectos bien diseñados no solo miran los kWh generados, también revisan lo que ocurre debajo de los paneles.

Australia ha dado aquí un paso práctico. No ha inventado la energía solar flotante, pero sí la ha colocado en un punto sensible, justo donde se cruzan el agua potable, los costes energéticos y la reducción de emisiones. El comunicado oficial sobre el proyecto ha sido publicado por Wannon Water.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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