Adiós a los tratamientos dolorosos y pastillas con efectos secundarios: crean una prenda con luz infrarroja que estimula el crecimiento del cabello mientras la usas

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Publicado el: 25 de enero de 2026 a las 23:41
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Dispositivo textil con tecnología OLED de luz infrarroja colocado sobre la cabeza para estimular el folículo piloso.

La caída del cabello no es solo una cuestión de estética. A muchas personas les afecta al ánimo, a la autoestima y a la forma en que se miran al espejo cada mañana. Hasta ahora, los tratamientos más habituales se basan en fármacos como la finasterida o el minoxidil, que pueden provocar efectos secundarios en todo el cuerpo, desde desajustes hormonales hasta cambios de humor, algo que lleva a más de uno a abandonar la terapia. 

Un grupo de investigadores ha presentado ahora una alternativa muy distinta. En lugar de pastillas o lociones, proponen un tejido inteligente que emite luz infrarroja cercana para estimular directamente las células que controlan el folículo piloso. El trabajo, publicado en la revista Nature Communications, describe una plataforma de fototerapia portátil basada en diodos orgánicos emisores de luz, los conocidos OLED, integrados en un textil que se adapta al cuero cabelludo. 

Por qué importa esta propuesta

Quien ha visto cómo avanzan las entradas o cómo se llena el desagüe de la ducha sabe que la caída del cabello no es un tema menor. Los tratamientos clásicos funcionan en parte, pero a cambio pueden traer efectos indeseados que nada tienen que ver con el pelo. De ahí el interés creciente por opciones locales y no farmacológicas que actúen justo donde está el problema y no en todo el organismo.

La fototerapia ya se utiliza desde hace años con láseres y cascos de luz roja para estimular el crecimiento capilar, aunque suelen ser dispositivos rígidos, voluminosos y pensados para consulta médica o sesiones muy pautadas. El equipo de Eun Hae Cho y sus colegas plantea algo más cercano a una prenda técnica que a un aparato de clínica. 

Un tejido que emite luz donde la necesitan los folículos

La clave de esta plataforma está en combinar electrónica flexible y conocimiento muy fino de cómo responden las células del folículo a la luz. Los autores han diseñado OLED de infrarrojo cercano cuya emisión se ajusta de manera precisa al rango que mejor activa las células de la papila dérmica humana, que son las que regulan buena parte de la actividad del folículo piloso.

Mediante una estructura de microcavidad emisora por la parte superior, ajustan el pico de emisión de los OLED entre unos 730 y 740 nanómetros, alineándolo con el llamado espectro de acción de estas células. En la práctica, esto significa que una mayor proporción de fotones llega al nicho folicular y menos energía se pierde en el camino dentro de la piel.

El dispositivo no es una placa rígida. Es un textil delgado, que se adapta a la piel, soporta flexiones repetidas con radios de curvatura de apenas dos milímetros y genera muy poco calor, lo bastante bajo como para no producir quemaduras ni molestias. Además, mantiene su rendimiento incluso sumergido en agua, un punto importante si pensamos en sudor, lluvia o limpieza básica del producto. 

Imaginemos algo que se parece más a una banda o gorra ligera que se lleva mientras uno lee en el sofá, en lugar de un casco pesado que obliga a quedarse inmóvil en la consulta. Esa es la idea de fondo.

Qué han visto en el laboratorio

De momento, el trabajo se ha centrado en modelos de laboratorio, no en pacientes. Los investigadores han expuesto células de la papila dérmica humana a la luz de estos OLED textiles y han medido dos cosas que importan mucho en regeneración capilar.

Por un lado, observaron una reducción muy marcada, del 91,6 por ciento, en la actividad de una enzima asociada a la senescencia celular llamada beta galactosidasa. Traducido a lenguaje llano, las células parecían menos envejecidas, algo que en teoría ayuda a que mantengan su capacidad de apoyar el crecimiento del cabello. Por otro lado, vieron un aumento de la capacidad de migrar de estas células, un comportamiento ligado a la reparación y remodelación de los tejidos.

Estos efectos fueron más intensos que los obtenidos con luz roja convencional o con luz infrarroja de espectro más ancho. Es decir, afinar la longitud de onda con la ayuda de la microcavidad no es un capricho técnico, sino que en gran medida se traduce en una respuesta biológica más potente.

Los autores concluyen que este tipo de OLED de infrarrojo cercano integrados en textiles pueden convertirse en plataformas escalables y biocompatibles para una fototerapia portátil y no invasiva enfocada al folículo piloso y a la gestión futura de la caída del cabello. 

Ventajas potenciales y lo que falta por demostrar

Sobre el papel, las ventajas son claras. Un tejido de luz dirigido al cuero cabelludo podría reducir la necesidad de tratamientos sistémicos que afectan a todo el cuerpo, evitaría muchas visitas a la clínica y permitiría terapias más continuas y personalizadas. Si estos dispositivos se diseñan para ser duraderos y reutilizables, también podrían implicar menos consumo de productos de un solo uso y menos envases, algo que encaja con estilos de vida más sostenibles.

El problema, como siempre, es el salto del laboratorio a la vida real. Este estudio muestra resultados sólidos en modelos celulares, pero todavía no hay grandes ensayos clínicos que permitan saber cuánto cabello se gana realmente, en cuánto tiempo y en qué tipo de pacientes. Tampoco se conoce con detalle cuál será la vida útil del textil en condiciones de uso diario ni cómo se gestionará su reciclaje cuando llegue al final de su ciclo, una cuestión relevante en cualquier dispositivo electrónico portátil.

Para quienes conviven con la caída del cabello, este trabajo no es una solución inmediata, pero sí una señal de por dónde puede ir la próxima generación de tratamientos. Más luz y menos pastillas. Más precisión y menos efectos dispersos en el resto del organismo.

Mientras tanto, la recomendación sigue siendo hablar con un dermatólogo antes de cambiar o abandonar un tratamiento y seguir de cerca estas tecnologías que empiezan a salir de los laboratorios de bioingeniería.

El estudio original ha sido publicado en la revista científica Nature Communications.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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