Adiós a tirar la comida en España: la nueva regla contra el desperdicio ya está escrita en el BOE y está provocando una carrera por “salvar” alimentos antes de que caduquen

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Publicado el: 15 de enero de 2026 a las 08:01
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Adiós a tirar la comida en España: la nueva regla contra el desperdicio ya está escrita en el BOE y está provocando una carrera por “salvar” alimentos antes de que caduquen

Tirar comida ya no es solo una cuestión de conciencia. En España, además, es un asunto que ha pasado a ser una obligación legal. La aprobación el pasado abril de la Ley de prevención de las pérdidas y el Desperdicio Alimentario ha marcado un antes y un después al empujar a toda la cadena (del campo al supermercado) a tomarse en serio algo que, durante años, parecía “inevitable”.

¿La parte interesante? Que esa presión está acelerando la innovación. Y no hablamos solo de inteligencia artificial (IA), sensores que “predicen” cuánto durará una fruta o incluso proyectos capaces de transformar cáscaras de huevo en materiales para fabricar azulejos.

La ley aprieta, pero el sector ya venía recortando desperdicio

Según recoge EFEAgro, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) apunta que el sector ya había reducido a menos de la mitad el desperdicio en la industria y la distribución en 2024. Es un dato relevante porque pone contexto: no se parte de cero, pero el margen de mejora sigue siendo enorme.

En paralelo, el Observatorio de Gran Consumo (impulsado por el Institut Cerdà) lleva tiempo detectando y premiando iniciativas que sirven para anticipar excedentes, gestionar donaciones o dar una segunda vida comercial a productos que, de otro modo, acabarían en el contenedor.

Y aquí aparece una palabra que se repite cada vez más: digitalización. Porque, en la práctica, la lucha contra el desperdicio es también una guerra de gestión (stocks, caducidades, rotación y logística). Y ahí la tecnología tiene mucho que decir.

De recetas con IA a azulejos hechos con cáscara de huevo

Entre las soluciones destacadas por el Observatorio, en 2024 se premiaron iniciativas como recetas generadas con IA de Aldi pensadas para aprovechar sobras. Suena sencillo, pero conecta con un hábito real: muchas veces no falta comida, falta idea para usarla.

Otro caso llamativo es “Life eggshence”, un proyecto del Instituto de la Tecnología Cerámica que transforma la cáscara de huevo en azulejos. Según el Observatorio, se trata del primer sistema capaz de separar el carbonato de la cáscara del huevo para destinarlo a la fabricación cerámica. Dicho de forma llana: lo que antes era residuo puede convertirse en materia prima.

No es poca cosa, porque abre una vía de economía circular donde el “desperdicio” deja de ser el final del camino.

2025: más IA, más sensores y más control del desperdicio en tiempo real

Con datos en la mano, el Observatorio señala que en 2025 el 10 % de las innovaciones en gran consumo se vincularon a la reducción del desperdicio alimentario. Y buena parte de esa tendencia viene de herramientas que permiten actuar antes de que el alimento se estropee.

Por ejemplo, empresas emergentes como Phenix o Too Good To Go han implementado recientemente en España softwares integrados en los sistemas internos de los supermercados para controlar en tiempo real fechas de caducidad y lanzar promociones de forma autónoma. Es decir, ajustar precios y salida del producto antes de que se convierta en pérdida. Algo que, al final, también se nota en la cuenta de resultados y en el precio que paga el consumidor.

En el caso de frutas y verduras, el reto es todavía mayor por su variabilidad. Por eso, el Observatorio destaca desarrollos basados en visión artificial y sensores apoyados por algoritmos de IA para predecir con mayor precisión la vida útil.

Una de las compañías citadas es la neerlandesa “OneThird”, que ha desarrollado escáneres infrarrojos que usan IA para estimar la vida útil de productos como fresas y aguacates, incluso en la propia tienda.

Pegatinas que alargan la vida de la fruta y nuevos canales para vender excedentes

Para evitar que los frescos se deterioren antes de llegar al lineal, también están apareciendo soluciones para extender su vida útil unos días. EFEAgro menciona el caso de la estadounidense Ryp Labs y su “StyxFresh”, una pegatina que se coloca en la fruta o su envase y libera compuestos que inhiben patógenos y ayudan a retrasar la maduración.

Y cuando el excedente ya existe, no todo pasa por donarlo. Aunque el 55 % de los fabricantes y el 78 % de los distribuidores tienen acuerdos con ONG para donación, también crecen canales alternativos que permiten vender esos productos a menor precio.

Ahí entran propuestas como las “Cajas Despensa” de Too Good To Go (paquetes temáticos de excedentes comprables en la app) o Fazla Market, impulsada por la turca Fazla, donde los fabricantes pueden vender excedentes con el palé como unidad mínima de compra.

El artículo original sobre estas innovaciones y la lucha contra el desperdicio alimentario ha sido publicado en EFEAgro.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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