Adiós al envejecimiento como lo conocíamos: científicos logran revertir cambios celulares clave en más de 40 tejidos humanos y acercan la posibilidad de rejuvenecer sin perder identidad celular

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Publicado el: 23 de enero de 2026 a las 18:49
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Representación gráfica de reprogramación celular y regeneración del epigenoma en tejidos humanos para revertir el envejecimiento.

Un nuevo trabajo en la revista Cell ha ido un paso más allá en la ambiciosa idea de frenar el envejecimiento humano. El equipo internacional liderado por Juan Carlos Izpisua Belmonte ha analizado datos de más de cuarenta tejidos humanos y ha descrito un patrón común en muchas enfermedades ligadas a la edad, la llamada «deriva mesenquimal».

Este cambio en la identidad de los tejidos se asocia a peor pronóstico y a más mortalidad. Lo relevante es que, en modelos de laboratorio, puede reducirse mediante reprogramación parcial de las células, la misma estrategia que ya ha rejuvenecido órganos en ratones.

Factores de Yamanaka, epigenoma y reprogramación parcial

La reprogramación celular se apoya en los factores de Yamanaka, cuatro genes capaces de devolver células adultas a un estado más joven. Funcionan sobre el epigenoma, una capa de marcas que controla qué genes se activan y que se va alterando con la edad y con hábitos como el tabaco o el sedentarismo.

En 2016, el grupo de Izpisua en el Instituto Salk aplicó estos factores de forma intermitente en ratones con progeria, una enfermedad de envejecimiento acelerado, y logró que vivieran alrededor de un tercio más y con menos daños en varios órganos.

Estudios posteriores han visto beneficios similares en el nervio óptico de ratones y monos al aplicar versiones modificadas de esta técnica, sin tumores en esos animales.

Deriva mesenquimal en enfermedades asociadas a la edad

La clave está en no llevar el proceso hasta el final. Cuando las células se reprograman por completo pierden su identidad original y pueden convertirse en el germen de tumores, algo que ocurrió en los primeros experimentos de reprogramación completa en ratones sanos.

En cambio, con pulsos cortos y controlados, las células mantienen su función, pero recuperan rasgos de juventud a nivel molecular. Esa reprogramación parcial es la que se ha aplicado ahora a la «deriva mesenquimal».

El nuevo estudio muestra que, a medida que envejecemos o se cronifican patologías como la fibrosis pulmonar, la insuficiencia cardiaca o algunas enfermedades del riñón y del hígado, muchas células activan genes típicos de tejidos de soporte y cicatrización y cambian las proporciones de ciertos tipos celulares.

Los autores observan que cuanto más avanza este desplazamiento, mayor es el riesgo de fallecer, y que tanto al bloquear factores clave como al aplicar reprogramación parcial las células recuperan patrones de actividad y marcas epigenéticas propios de tejidos jóvenes.

Ensayos en humanos, seguridad y riesgos de tumores

¿Significa esto que estamos cerca de una terapia para quitarse de encima veinte años de golpe? De momento, no. La mayor parte de los datos procede de cultivos celulares y de animales de laboratorio, que nunca son una copia perfecta del cuerpo humano.

En paralelo, compañías como Life Biosciences han comunicado resultados preliminares de reprogramación parcial en monos con daño del nervio óptico y han iniciado conversaciones con la agencia del medicamento de Estados Unidos para ensayos en pacientes, pero esos estudios todavía dependen de la autorización oficial y de una evaluación detallada de la seguridad.

Otros investigadores recuerdan que los intentos de reprogramación completa causaron tumores agresivos y muerte rápida en muchos ratones y que incluso con protocolos parciales se han visto efectos secundarios como inflamación adicional en el cerebro, por lo que piden avanzar con calma.

Vida saludable y qué tener en cuenta mientras avanza la ciencia

Para quien solo quiere llegar a la jubilación con buena salud, este campo de investigación deja dos ideas claras. La primera es que el envejecimiento no parece ser un simple desgaste mecánico sin vuelta atrás, sino un proceso en buena parte regulado por programas genéticos y epigenéticos que, al menos en modelos animales, se pueden ajustar. Si algún día se consigue hacerlo de forma segura en personas, podríamos ganar años de vida saludable y reducir el tiempo que pasamos con discapacidad.

La segunda idea es más terrenal. Los mismos mecanismos epigenéticos que intentan modular estas terapias responden a factores muy cotidianos, desde cuántos pasos damos al día hasta la dieta, el estrés o la calidad del aire que respiramos.

El propio campo del envejecimiento insiste en que evitar el tabaco, moverse más, dormir bien y seguir una alimentación rica en vegetales sigue siendo, por ahora, la forma más segura de «dialogar» con nuestro epigenoma, mientras la reprogramación celular continúa probándose en el laboratorio.

El estudio completo que describe la deriva mesenquimal y su reversión mediante reprogramación parcial se ha publicado en la revista Cell.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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