Argentina cierra el año 2025 bajo una ola de calor que está golpeando con fuerza al norte y al centro del país y que, además del riesgo para la salud, ha puesto a prueba a la red eléctrica. En Buenos Aires y su periferia, una falla en una subestación de la distribuidora Edesur provocó cortes de suministro que afectaron a miles de usuarios, según informó la agencia EFE.
El episodio de temperaturas extremas viene desde el lunes y el martes ya dejó cifras muy altas. En la ciudad de Santa Rosa, en la provincia de La Pampa (centro), los termómetros llegaron a 41 grados. Para este miércoles se esperaban valores aún mayores, con el Servicio Meteorológico Nacional manteniendo el aviso de alerta naranja para la capital argentina y su cordón urbano, además de la provincia de Entre Ríos (noreste). Este nivel implica un riesgo “de moderado a alto” para la salud.
En otras zonas, el mapa también aprieta. Rige alerta amarilla (riesgo de leve a moderado) en provincias del centro y del norte del país e incluso en la sureña Santa Cruz, un dato que ayuda a entender la extensión del fenómeno.
Cuando el calor deja de ser solo incomodidad
El calor extremo no se queda en el “qué bochorno”. En Buenos Aires, los servicios de emergencia sanitaria asistieron el martes a 200 personas descompensadas por golpe de calor, de acuerdo con la información recogida por EFE.
Ante esa situación, las autoridades reforzaron equipos médicos, bomberos y Defensa Civil para responder a posibles emergencias. Es el tipo de medida que se nota cuando las calles arden y la sombra se convierte en un bien escaso.
Y aparece la pregunta incómoda que muchos se hacen en días así. ¿Qué pasa cuando el calor coincide con un corte de luz, justo cuando más se necesita un ventilador o el aire acondicionado?
Apagón en la madrugada y más de 15.000 usuarios sin servicio al mediodía
En la madrugada del miércoles, con temperaturas superiores a 30 grados en Buenos Aires, una subestación de Edesur registró una falla que dejó sin suministro eléctrico a miles de usuarios de la capital y su área cercana. Con el paso de las horas, parte del servicio se fue recuperando, pero el impacto seguía siendo visible en los datos oficiales.
A mediodía del miércoles, 15.489 usuarios de Edesur continuaban sin electricidad, siempre según los registros citados por EFE. En un contexto de calor intenso, quedarse sin luz no es solo un contratiempo doméstico. También puede complicar el acceso a la refrigeración, la conservación de alimentos y la posibilidad de descansar en casa con unas condiciones mínimamente seguras.
Qué conviene tener en cuenta en una alerta naranja
Las autoridades de varios distritos pidieron a la población extremar cuidados ante las altas temperaturas. En la práctica, eso suele traducirse en medidas sencillas, pero importantes, como evitar la exposición al sol en las horas centrales del día, hidratarse con frecuencia y buscar espacios frescos, especialmente en el caso de mayores, niños y personas con enfermedades previas.
Este cierre de año deja otra idea sobre la mesa. Los episodios de calor extremo no solo afectan al bienestar y a la salud, también tensionan servicios esenciales como la electricidad. Y cuando ambas cosas se juntan, el día se hace mucho más largo. No es poca cosa.












