Avance histórico: Canadá rompe récord mundial con 600 millones de neutrones por segundo, acercando a la humanidad al sueño de la fusión nuclear controlada

Imagen autor
Por HoyECO
Publicado el: 8 de enero de 2026 a las 08:00
Síguenos
Reactor experimental de fusión nuclear de General Fusion durante pruebas de compresión de plasma en Canadá

En plena carrera por dejar atrás los combustibles fósiles, un laboratorio cerca de Vancouver acaba de dar un paso que muchos seguían con lupa. La empresa canadiense General Fusion ha generado más de seiscientos millones de neutrones de fusión por segundo en un único disparo de compresión, un resultado medido con detalle y acompañado de una publicación científica que refuerza la idea de que la fusión podría ofrecer electricidad sin emisiones directas de dióxido de carbono.

Detrás de la cifra hay un mensaje sencillo. Cada neutrón es la huella de una reacción de fusión, el mismo tipo de proceso que alimenta al Sol. Cuantos más neutrones se detectan, más intensa es la reacción en el plasma. En este caso el salto ha sido lo bastante llamativo como para que la Sociedad Nuclear Canadiense hable de récord mundial en fusión con objetivo magnetizado, aunque todavía no se obtenga más energía de la que se invierte en el experimento.

La tecnología de General Fusion se basa en una variante conocida como fusión de objetivo magnetizado. Primero se crea un plasma caliente dentro de una cámara casi esférica, con el combustible de fusión atrapado por un campo magnético. Alrededor gira una capa de metal líquido que actúa como un colchón móvil. Una batería de pistones comprime ese metal hacia el centro, como si se apretara una esponja por todos los lados a la vez, hasta que el plasma alcanza presiones y temperaturas compatibles con la fusión.

En la campaña de ensayos Plasma Compression Science, el equipo ha medido que el plasma se vuelve alrededor de ciento noventa veces más denso durante la compresión y que el campo magnético que lo confina se refuerza más de un factor trece. Además, el tiempo durante el que las partículas permanecen atrapadas resulta mayor que la propia fase de compresión, algo que los físicos consideran clave para que el calentamiento sea eficiente y la reacción se mantenga estable.

Estos resultados se han recogido con instrumentación específica y se han analizado en un artículo de acceso abierto en la revista Nuclear Fusion, coeditada por el Organismo Internacional de Energía Atómica. La propia empresa subraya que todavía no se ha alcanzado el equilibrio energético, pero los datos sirven para validar la física de su enfoque y para reducir el riesgo técnico de los siguientes pasos, que ya no se limitan a pruebas de laboratorio a pequeña escala.

El siguiente hito se llama Lawson Machine 26, o simplemente LM26. Se trata de una máquina de demostración a gran escala que General Fusion ha diseñado para comprimir plasmas mucho mayores y acercarse a condiciones de reactor. El plan de la compañía es alcanzar temperaturas de alrededor de uno y diez kilo electronvoltios, lo que equivale a decenas y luego a más de cien millones de grados, y aproximarse al llamado equilibrio científico, cuando la energía generada por la fusión iguala a la que se introduce en el plasma.

Si algún día se cumplen esas metas, la fusión podría sumarse al menú de tecnologías bajas en carbono junto a la eólica, la solar o la hidráulica. A diferencia de las centrales térmicas convencionales, una planta de fusión no emitiría dióxido de carbono ni otros gases de efecto invernadero durante su operación y su principal subproducto sería helio, un gas inerte. Por ese motivo distintos estudios exploran qué papel podría jugar la fusión en un sistema eléctrico mundial neutro en emisiones en las próximas décadas.

Sin embargo, conviene no confundir un avance importante en el laboratorio con una solución inmediata para la factura de la luz. Incluso si el proyecto LM26 cumple sus objetivos en los próximos años, aún quedarían por delante diseños comerciales, normas de seguridad, financiación y una construcción industrial que llevará tiempo. Mientras tanto, los escenarios climáticos insisten en que la reducción de emisiones depende sobre todo de acelerar las renovables, mejorar la eficiencia y electrificar transporte y calefacción con tecnologías ya disponibles.

El resultado canadiense se suma a grandes iniciativas públicas como ITER y a una constelación de empresas privadas que compiten por demostrar que la fusión puede ser viable en la práctica. El problema es que el reloj del clima corre más deprisa que la ingeniería, de modo que cada avance cuenta, pero no sustituye al trabajo urgente en eficiencia y energías renovables que ya conocemos y podemos desplegar hoy.

El comunicado oficial con todos los detalles del experimento y el enlace al estudio científico se ha publicado en la web de General Fusion.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

Deja un comentario