La falta de calor en Bucarest no se explica tanto por lo que producen las centrales como por lo que se escapa por el camino. Electrocentrale București (ELCEN) asegura que sus cuatro plantas de cogeneración entregan el agente térmico a las temperaturas solicitadas y dentro de un funcionamiento seguro, pero advierte que la red de distribución pierde más de 2.000 toneladas de agua caliente cada hora, una fuga que “rompe” el equilibrio del sistema y hace inviable subir el caudal para calentar toda la ciudad.
El dato que pone nervioso a cualquier ingeniero es el caudal de reposición, el agua que se inyecta para compensar lo que se pierde en tuberías. ELCEN sitúa ese aporte en torno a 2.225 t/h, lo que equivale a que el sistema está perdiendo del orden de 2.000 t/h (aproximadamente 2.000 m³/h). Traducido a ritmo de calle, hablamos de unos 600 litros por segundo desapareciendo en el subsuelo, algo muy por encima del rango normal y también por encima del umbral de emergencia que cita la compañía.
Aquí está la clave técnica. La calefacción urbana es un circuito cerrado (lo que sale debe volver) y el retorno que llega a las centrales condiciona todo. Si el agua vuelve con parámetros inadecuados (por pérdidas, caídas de presión y entradas de agua tratada a contrarreloj) las plantas sufren más estrés operativo, baja la eficiencia y crece el riesgo de averías y paradas preventivas. ELCEN lo resume con una metáfora sencilla, se puede “acelerar” pero con el motor sobrecalentado y el riesgo de quedarse tirado.
Las temperaturas que ELCEN dice estar entregando desde sus centrales se mueven en el entorno de 97 ºC a 98 ºC (Grozăvești 97 ºC, București Sud 97 ºC, București Vest 98 ºC, Progresu 98 ºC). El problema es que una red con fugas masivas no solo pierde agua, también pierde energía ya pagada (esa agua ya fue calentada) y obliga a meter aún más agua de reposición, lo que dispara el desgaste por depósitos y corrosión y fuerza al límite las instalaciones de tratamiento químico.
La discusión se ha trasladado incluso al plano político. En una comparecencia recogida por la agencia Agerpres, el ministro de Energía Bogdan Ivan afirmó que las pérdidas diarias equivalen al calor necesario para unos 75.000 apartamentos, apuntando directamente al envejecimiento de la red como el gran cuello de botella.
En la práctica, el mensaje de ELCEN es incómodo pero claro. Si la ciudad quiere más temperatura “en el radiador”, primero necesita menos agujeros en la red. De lo contrario, cualquier subida de caudal exige todavía más reposición de agua y empuja el sistema a operar fuera de su zona segura, justo en los días más fríos cuando la demanda aprieta.













