China construye una máquina de hipergravedad capaz de comprimir espacio y tiempo: «Nos da la oportunidad de descubrir fenómenos completamente nuevos»

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Publicado el: 30 de enero de 2026 a las 12:34
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Máquina de hipergravedad CHIEF1900 instalada bajo la Universidad de Zhejiang en China

China ha dado un paso más en su carrera científica con la instalación de CHIEF1900, una gigantesca centrifugadora de hipergravedad enterrada bajo el campus de la Universidad de Zhejiang, en Hangzhou. Este equipo puede generar fuerzas equivalentes a hasta 100 veces la gravedad terrestre sobre maquetas de varias toneladas y alcanzar una capacidad de 1.900 g·toneladas, lo que la convierte en la máquina de hipergravedad más potente del planeta según los datos difundidos por la propia universidad y recogidos por varios medios científicos.

Detrás del titular llamativo hay una pregunta muy sencilla que se haría cualquier lector. Para qué sirve realmente una máquina así y qué tiene que ver con el medio ambiente y la seguridad de las personas.

Qué es CHIEF1900 y cómo funciona

CHIEF1900 forma parte del laboratorio nacional CHIEF, siglas en inglés de Centrifugal Hypergravity and Interdisciplinary Experiment Facility. El complejo está excavado unos 15 metros bajo tierra para minimizar vibraciones y mantener estable la máquina durante las pruebas, con un presupuesto público cercano a los 2.000 millones de yuanes y vocación de uso compartido por universidades, centros de investigación e industria tanto de China como del resto del mundo.

La centrifugadora no es un “simulador de viajes en el tiempo”. Lo que hace es girar muy deprisa maquetas y muestras colocadas en brazos de varios metros de longitud. Al aumentar la aceleración, las fuerzas que soportan esas maquetas se multiplican y se consigue que procesos que en la naturaleza tardarían décadas o siglos se compriman en unas pocas horas de experimento. La propia Universidad de Zhejiang describe el campo de hipergravedad como una herramienta que permite “comprimir espacio y tiempo” en laboratorio y acelerar fenómenos como la deformación del terreno o la migración de contaminantes.

En palabras de Chen Yunmin, científico jefe del proyecto, el objetivo es crear entornos experimentales que abarquen desde milisegundos hasta decenas de miles de años y desde escalas atómicas hasta kilómetros, bajo condiciones normales o extremas de temperatura y presión. Según resume el propio Chen, esta capacidad “nos da la oportunidad de descubrir fenómenos o teorías completamente nuevos”.

máquina de hipergravedad | Vídeo: Viral Vantage Vista

De una maqueta de 3 metros a una presa de 300

Un ejemplo ayuda a visualizarlo. Si se quiere estudiar el comportamiento de una presa de 300 metros de altura, los ingenieros pueden construir una maqueta de unos 3 metros y someterla en la centrifugadora a una aceleración 100 g. Las tensiones internas que sufre el modelo se parecen a las de la presa real en servicio, pero todo ocurre más deprisa y en un entorno controlado, donde se pueden medir pequeñas grietas, deformaciones o fallos antes de construir la obra a tamaño completo.

La misma lógica se aplica a otros problemas que en la vida real son muy lentos o muy grandes. Por ejemplo, la resonancia entre las vías de un tren de alta velocidad y el terreno que las sostiene, o la forma en que un contaminante vertido en un suelo se va filtrando poco a poco hacia las aguas subterráneas a lo largo de cientos o miles de años. Con hipergravedad se pueden comprimir esos plazos y observar el equivalente a siglos de evolución del terreno en un único experimento.

Para qué puede servir en medio ambiente y seguridad

La propia documentación del proyecto y las notas oficiales sobre el laboratorio CHIEF indican que estas máquinas se han diseñado como herramientas de referencia para ingeniería civil avanzada, prevención de desastres y gestión de residuos. Entre las aplicaciones que se citan están la evaluación de grandes presas y taludes, el diseño de infraestructuras frente a terremotos, el desarrollo de recursos en profundidad y el estudio del comportamiento de suelos contaminados y de residuos enterrados bajo tierra.

En la práctica, esto significa que se pueden probar en laboratorio escenarios que sería muy peligroso o imposible recrear en el mundo real. Desde el fallo de una presa hasta la estabilidad de un vertedero sellado o de un almacén subterráneo de residuos, incluidos los de la industria nuclear, antes de tomar decisiones de diseño y regulación. No evita los debates sobre qué tipo de infraestructuras se deben construir, pero sí ofrece más datos para reducir riesgos y evitar desastres que luego pagaría la población y el medio ambiente.

Otra línea de trabajo mencionada por los responsables del proyecto es la investigación sobre el movimiento de contaminantes en suelos y acuíferos. La hipergravedad permite acelerar la separación de fases y seguir el recorrido de sustancias peligrosas a través de capas de roca y sedimentos, algo muy difícil de observar a escala real. Para los equipos que se dedican a la descontaminación y a la gestión de acuíferos esto puede traducirse en modelos más fiables a la hora de decidir cómo y dónde intervenir.

Una carrera global por la hipergravedad

Hasta hace poco, el récord en este tipo de instalaciones lo tenía una centrifugadora del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos en Vicksburg, con una capacidad de unas 1.200 g·toneladas. En 2025 entró en funcionamiento CHIEF1300, en el mismo complejo de Hangzhou, que ya elevó ese límite a 1.300 g·toneladas. Apenas unos meses después, con CHIEF1900, China vuelve a batir su propia marca.

Detrás de estas cifras hay una tendencia clara. Los grandes países compiten por construir infraestructuras científicas que les permitan estudiar antes y mejor problemas que afectan a todos, desde la seguridad de las presas hasta la respuesta del terreno ante un seísmo o la gestión de residuos peligrosos. El reloj corre más deprisa que la política y herramientas como CHIEF1900 buscan justamente eso, acortar el tiempo entre la pregunta y los datos fiables.

Para el lector que piensa en su día a día, esta máquina no va a cambiar mañana la factura de la luz ni va a detener por sí sola el cambio climático. Lo que puede hacer, si se utiliza con criterios de transparencia y colaboración internacional, es aportar información más sólida para diseñar infraestructuras críticas más seguras, planificar mejor la gestión de residuos y entender cómo se mueven los contaminantes en el subsuelo a largo plazo. Y eso, en un planeta ya sometido a estrés hídrico, riesgos sísmicos y fenómenos extremos, no es poca cosa.

La nota oficial de la Universidad de Zhejiang sobre la puesta en marcha del laboratorio de hipergravedad CHIEF y la instalación de CHIEF1900.

Foto: Viral Vantage Vista


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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