En el río Yangtsé, el tráfico fluvial no depende solo del caudal y del tiempo. También depende de una pared de hormigón gigantesca, la presa de las Tres Gargantas, y de cómo China ha resuelto un problema muy simple de explicar y muy difícil de ejecutar, cómo subir un barco más de 100 metros sin hacerlo esperar horas.
La novedad es que el “ascensor de barcos” de la presa acumula ya más de 40.500 operaciones seguras desde sus primeras pruebas en septiembre de 2016, según una actualización oficial del 22 de mayo de 2024 publicada por China Three Gorges Corporation (CTG). CTG asegura que en ese periodo ha movido más de 16,8 millones de toneladas de carga y más de 1,1 millones de pasajeros, dentro de un complejo multifuncional que también genera electricidad hidroeléctrica a gran escala (según datos del Ministerio de Transporte recogidos por Xinhua).
Un ascensor para subir 113 metros
La idea se entiende en segundos, aunque la obra impresiona. El barco entra en una gran cámara con agua, de unos 120 metros de largo por 18 metros de ancho y 3,5 metros de profundidad, y ese “cajón” sube o baja en vertical como si fuera el ascensor de un edificio (según China Daily).
Esa cámara, junto con el agua y los sistemas mecánicos, ronda las 15.500 toneladas. El objetivo es dar paso a barcos de hasta 3.000 toneladas y recortar tiempos frente al sistema de esclusas de cinco niveles que opera junto a la presa. CTG detalla que el conjunto se mueve con 256 cables de acero y un sistema de “cremallera y piñón”.
Ahorro de tiempo que se nota en el combustible
En la práctica, lo más evidente es la espera. CTG explica que, con una gestión muy precisa del paso de embarcaciones, el tiempo medio de navegación a través de la presa ha bajado de 75 minutos a unos 49 minutos en los tránsitos gestionados con este sistema, y que el ascensor funciona alrededor de 22 veces al día con una desviación de altura de no más de 2 centímetros.
Cuando un barco se queda parado, el motor al ralentí y los generadores siguen consumiendo. ¿Qué pasa si ese cuello de botella se aligera en una de las vías fluviales más transitadas del planeta? En parte, se reduce tiempo muerto, y eso suele significar menos combustible quemado sin necesidad.
Transporte fluvial y CO2, por qué importa
El sector del transporte es uno de los grandes focos de emisiones a escala global. El IPCC recuerda que en 2019 las emisiones directas del transporte rondaron los 8,7 gigatoneladas de CO2 equivalente y que el sector representó alrededor del 23% del CO2 global ligado a la energía.
Además, el transporte por vías navegables interiores suele ser competitivo en eficiencia energética por tonelada transportada. En la Unión Europea, un briefing del Parlamento Europeo indica que puede necesitar alrededor de un 17% de la energía de la carretera por tonelada y kilómetro, aunque el dato varía según el tipo de carga, la embarcación y la ruta (EPRS). Esto no se puede copiar tal cual al Yangtsé, pero ayuda a entender por qué acelerar el paso de barcos se mira también con gafas climáticas.
El impacto en el río que no se ve
El problema es que una presa no es solo una autopista de agua. También cambia el río, y a veces de forma brusca. Un análisis sobre la operación del proyecto recoge que, de 2003 a 2013, se registraron 698 colapsos de orilla en el Yangtsé medio y bajo, con una longitud total afectada de 521,4 kilómetros, vinculados en parte a procesos de erosión y reajuste del cauce (Engineering).
El mismo trabajo describe un escenario con luces y sombras. Menciona esfuerzos de control de contaminación y gestión ambiental en la zona del embalse, y señala que la calidad del agua del cauce principal se ha mantenido en niveles considerados buenos en gran parte del área, pero también habla de episodios de proliferación de algas en bahías y afluentes.
Turismo, comercio y vigilancia ambiental
El ascensor no solo mueve carga, también mueve personas. El Ministerio de Transporte de China informó de que el tráfico total a través de la presa alcanzó 174 millones de toneladas en 2023, con 169 millones pasando por las esclusas y cerca de 4,79 millones por el ascensor, además de más de 2,2 millones de viajes turísticos en la zona ese año (datos recogidos por Xinhua).
Para quien se sube a un crucero, el ascenso vertical es casi una atracción. Para el gestor del río, es otra historia. “Securing the safety of ships passing through the lift is crucial”, resumió el responsable del proyecto Yu Qingkui en declaraciones recogidas por SKF, porque un pequeño fallo en una masa de miles de toneladas no perdona.
En el fondo, la pregunta ecológica es sencilla. ¿Puede crecer el tráfico fluvial sin aumentar la presión sobre el río? La respuesta pasa por dos cosas a la vez, barcos más limpios y datos públicos sobre erosión, sedimentos, nutrientes y calidad del agua.
El comunicado oficial más reciente sobre el rendimiento del ascensor de barcos de las Tres Gargantas ha sido publicado en China Three Gorges Corporation.













